Ha nacido una estrella

Jamás borren de su memoria el 15 de mayo de 2016. Ese día se escribió sobre el Circuit de Catalunya una página imborrable de la historia de la Fórmula 1. Max Emilian Verstappen, el chico de 18 años que hace apenas 3 estaba corriendo en karts, y protagonista la semana pasada de una de las decisiones más difíciles tomadas por una escudería en los últimos tiempos, ha cambiado las reglas del deporte. Su inenarrable victoria rompe decenas de registros históricos y nos obliga a modificar todo cuanto hayamos dicho nunca sobre los jóvenes pilotos. Así de grande ha sido una gesta que, probablemente, jamás vuelva a ser batida.

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Incluso el deporte más calculado, estudiado y cuadriculado del mundo guarda un hueco para la ilógica. De hecho, es que no tiene sentido. En la Fórmula 1 compiten los mejores pilotos del mundo, campeones de todo tipo de categorías, con un control y un manejo del coche que les convierte en la élite. Aquí se encuentran Lewis Hamilton, Nico Rosberg, Sebastian Vettel o Kimi Räikkönen, pilotos que llevan más de dos décadas subidos a cualquier trasto con cuatro ruedas. Por ello, resulta muy, muy difícil explicar cómo es posible que aparezca un chico de 18 años, que debería estar más preocupado por elegir unos estudios superiores, pasarlo bien hasta altas horas de la noche o conquistar el corazón de su compañera de clase, y con apenas dos temporadas y pico de experiencia en monoplazas haya conseguido lo impensable: ganar un Gran Premio de Fórmula 1. Max Verstappen lo ha logrado, y si nos permiten afirmaremos que jamás lo volveremos a ver. A pesar de que acabe de suceder, vemos inconcebible que alguien en los próximos, no sé, 100 años lo consiga de nuevo. Así de increíble resulta.

Salida España Carrera

Rosberg supera por fuera a Hamilton en la salida, el preludio del desastre. (Fuente: GPUpdate.net)

Pero desde nuestra óptica terrenal (al menos al lado de lo que ha sucedido sobre el asfalto del Circuit de Barcelona-Catalunya), nuestra labor es intentar explicar cómo ha podido suceder. Y la realidad es que el origen de todo se encuentra en el punto medio entre nosotros los mortales y Max el sobrenatural. Es decir, en los extraterrestres: Mercedes. Porque a las 14:03 horas Lewis Hamilton y Nico Rosberg eran los únicos que tenían derecho a conseguir la victoria. El formidable W07 es una máquina con una ventaja tan grande que sólo de ellos dependía quién ganase el Gran Premio de España. Hamilton había rozado los límites de la física durante la sesión de clasificación para hacerse con la pole, y cuando se apagaron los semáforos hizo buen uso de ella. Su arrancada fue buena y se preparó para la frenada de la curva 1, el único sitio donde podía perder la carrera. Pero en Montmeló, la recta de meta es suficientemente larga como para que el 2º coja el rebufo del líder e intente la machada. De hecho, el #44, más listo que nadie, hizo un zig-zag para “cortar” el aire y molestar la aspiración que pudiera coger su compañero. Aun así, Nico se metió en su estela, se dirigió al exterior e intentó eso que nunca nadie consigue: adelantar por fuera en una frenada a Lewis. Sin embargo, hoy no iba a ser el día en el que ocurriesen cosas normales. Hamilton, de una forma que aún cuesta comprender, frenó 5 metros demasiado pronto. Un error inconcebible en un piloto que actúa por instinto en ese tipo de lances. Nico lo clavó, aguantó por fuera y se puso líder.

Pero el golpe de efecto, el catalizador para que el Gran Premio de España pasase a la historia, no ocurriría hasta unos cientos de metros después. A la salida de la curva 3, la luz trasera de Rosberg parpadeó, síntoma de que el motor había entrado en un modo de potencia reducida. Cabe destacar que lo que ocurrió entonces vino motivado por este hecho: los intrincadísimos propulsores V6 que la Fórmula 1 tiene desde 2014 han deparado más de una vez situaciones peligrosas por diferenciales de velocidad. Y lo de hoy ha sido un nuevo ejemplo. El #6 perdió impulso en lo alto de la colina y Lewis, que necesitaba con urgencia ganar la carrera para revertir la tendencia, se lanzó a por ello. Nico cubrió rápidamente el interior, pero Hamilton iba demasiado más rápido y su situación en el Mundial le impidió pensar con claridad. Siguió empujando hacia el interior, pero ya sólo había hierba. Aun así, el inglés no tuvo la mente suficientemente fría de tomar la decisión obvia: levantar el pie (ni siquiera le había metido el morro a Nico). Fruto de su desesperación, se fue al césped en una maniobra sin sentido. Con las cuatro ruedas sobre lo verde (tan por fuera iba que ni siquiera se detectó en el GPS su paso por el primer sector), perdió el control y se estrelló contra la parte trasera de Rosberg. Ambos W07 se dirigieron a la escapatoria, impotentes para reponerse de lo que acababa de suceder. Un doble cero que desatará la polémica en todo el mundillo (y que sin duda habrá obligado al equipo a tomar una determinación: no es la primera vez que pasa). Pero no lo hará hasta dentro de unos días, porque lo sucedido en las 65 vueltas siguientes nos dejará sin otro tema de conversación.

Ricciardo Verstappen España Carrera

Ricciardo lideró a principio de carrera sobre su nuevo compañero Verstappen. (Fuente: GPUpdate.net)

Con los dos Mercedes fuera por primera vez desde hace más de 5 años, se abrió por delante un escenario insospechado. Red Bull maximizó su buen hacer en clasificación y ahora tenía un 1-2 provisional, con Ricciardo por delante de Verstappen. La tercera posición era para un Carlos Sainz que acababa de firmar la mejor salida de su vida, superando a la que dejó en la despedida de 2015. Rebasó a un lento Räikkönen en la arrancada, pasó a Bottas en una valiente maniobra por el exterior de la curva 2 y mientras los Mercedes se aniquilaban superó por fuera en la 4 a un Vettel que venía de salvar un susto morrocotudo de la zaga de su Ferrari. El accidente había provocado la salida del Safety Car, así que en la resalida habría una gran tensión, con ambos coches rojos intentando desembarazarse del invitado Sainz. Cuando se retiró Bernd Mayländer, Carlos pudo defenderse durante unos giros, pero en cuanto se pudo activar el DRS sucumbió ante los más rápidos Vettel y Räikkönen. Y ahora, con Sebastian recortándole unas cuantas décimas por giro al dúo de cabeza, entraban en juego las estrategias. Montmeló es evidentemente una pista donde las tácticas priman sobre la acción en pista, y no sorprende por tanto que la historia del GP se escribiese desde el muro y la fábrica. Tras los entrenamientos del viernes, lo que parecía una obvia carrera a 3 paradas resultó convertirse en algo mucho más abierto. 2 pit stops resultaba igual de atractivo. Y para colmo, el neumático duro no parecía una opción descabellada. Había bastante tela por cortar, y con 4 coches en disposición de ganar este GP iba a ser trepidante.

Daniel Ricciardo fue el primero de los hombres de cabeza en parar. Lo hizo en la vuelta 11 y calzó un juego de medios. Demasiado pronto como para pensar en 2 paradas, así que todo indicaba que el australiano iría a 3, con un juego de S y otro de M todavía por poner. Verstappen y Räikkönen entraron un giro después, y sorprendentemente Vettel se quedó fuera. No fue hasta el 15º giro que pasó por boxes y puso medios, en lo que pareció una maniobra con poca lógica. Si Seb quería ir a 2 paradas, tendría que haber aguantado un poco más, y si quería ir a 3 había perdido unos segundos preciosos con respecto a los Red Bull. Recuperó unas cuantas décimas con unas arrolladoras vueltas de entrada y salida, así que ahora estaba a la zaga del #33 y con unas sólidas opciones de victoria. Räikkönen se lo miraba a unos 4 segundos de distancia, que poco a poco fue reduciendo debido al escaso ritmo de Ricciardo. Esto era una constatación de que lo sucedido el sábado con Ferrari fue verdaderamente extraño: su coche, a falta de los Mercedes, es el más rápido de la parrilla. Pero mientras el SF16-H tenía la velocidad, los Red Bull tenían la posición en pista. Un arma igual de valiosa, y que hacía de esta batalla en Barcelona una de las mejores que hemos visto en los últimos años.

Bottas España Carrera

Valtteri Bottas acabó 5º, pero a 45 segundos de Verstappen. Williams cae poco a poco. (Fuente: GPUpdate.net)

Más atrás, los vagones se fueron ordenando poco a poco en sus posiciones lógicas. Sainz cayó detrás de Bottas después de los primeros pit stops: el español se detuvo muy pronto con una elevadísima degradación de las gomas blandas, y para colmo su parada fue un segundo más lenta que la del finés, confirmando que Williams es el equipo con mejor preparación en las paradas en boxes (tanto que incluso sirven de ejemplo en un hospital para la reanimación de neonatos). Con el finés 5º y Sainz 6º, los últimos puntos iban para Pérez, Button, Alonso y Massa. El brasileño se había rehecho de su desastre del sábado con una temprana parada que le permitió rodar sin tráfico y remontar hasta la P10. En cuanto a McLaren, Jenson superó a Fernando debido a una floja salida del #14, y ahora llevaba la delantera. Pero lo visto el viernes se reflejó de nuevo en el inglés: una elevada degradación en el coche del inglés que hizo que Fernando se acercase a su caja de cambios, hasta que mas tarde el asturiano tendría que aparcar su coche en el mismo sitio donde hace 15 meses sufría el accidente más misterioso de su carrera. De vuelta a la cabeza, el cuarteto Daniel-Max-Sebastian-Kimi se dirigía a la zona de las segundas paradas, y entonces desvelaron sus cartas. En la vuelta 28, tras ver que su ritmo con las gomas medias no era extremadamente competitivo, Ricciardo hizo su pit stop y calzó gomas blandas. Vettel calcó la táctica en el giro siguiente, aunque con una parada algo lenta por parte de Ferrari, y ambos tendrían que dirimir en pista la victoria. Su estrategia parecía idéntica, 3 paradas siguiendo un orden S-M-S-M. Verstappen y Räikkönen aguantaron unos cuantos giros más en cabeza ¿Intentaban ir a 2 paradas?. No fue hasta la vuelta 34 que Max visitó por segunda vez los boxes. ¿Iba a calzar los neumáticos duros para ir hasta el final? Pues no, puso medios: se dejaría en principio los blandos para un corto stint final. Kimi se detuvo un giro después: sus duros estaban usados del viernes, así que había poca alternativa: medios.

Ricciardo recuperaba así el liderato, pero Vettel estaba justo en su zaga. El Ferrari era más rápido y además su juego de blandos parecía más competitivo. O eso, o Daniel realmente no estaba teniendo un buen día. Todo se decidiría entre estos dos en quien antes parase a poner medios, ganando la partida con el undercut y confiando en que ni Verstappen ni Räikkönen les cogerían al final con los blandos. Claro que quedaban aún 30 vueltas y era una locura poner los M tan pronto. Y entonces Ferrari actuó. Desde que Maurizio Arrivabene llegó en 2015 y reordenó los departamentos del equipo, la Scuderia ha tomado un enfoque relativamente agresivo en sus estrategias. Y sin duda pareció un riesgo ver a Vettel entrar en boxes en el 37º giro, apenas 8 después de calzar los blandos. Esta masiva anticipación sin duda le daba la posición sobre Ricciardo, ¿pero podría aguantar el empuje final en las últimas vueltas? Red Bull no respondió, asumiendo la posición perdida, y trató de dar unos cuantos giros más para tener unas M frescas para el último stint. Daniel se detuvo en la vuelta 43, cayó a la 4ª posición y esperó a que los hombres de cabeza, ahora Verstappen y Räikkönen, visitaran los boxes.

Ricciardo España Carrera

Ricciardo copió a Vettel haciendo una 3ª parada… pero eso fue su perdición. (Fuente: Formula1.com)

Pero entonces llegó el golpe táctico definitivo. Max, el más joven líder de un GP desde hoy, estaba rodando en 29 bajos, intentando conservar sus gomas hasta la vuelta 47-48 para su último pit stop. Pero Räikkönen, con el más rápido Ferrari, venía por detrás en 28 altos y le recortó la ventaja: de los 3,9 segundos que les separaban tras la 2ª parada en la vuelta 36, a sólo 1,0 ocho giros después. Y aquí se produjo el cambio, e intentaremos explicar lo que ocurrió. Con esta distancia, Kimi podía plantearse en cualquier momento el undercut: en cuanto el finés parara, Verstappen habría perdido la posición. Sin embargo, era demasiado pronto para hacerlo. Pero cuando llegó la vuelta 50, la primera en la que plantearse hacer la parada, Max se marcó un altisonante 1:29.127. Apenas 3 décimas más lento que Ricciardo. Los estrategas de Ferrari y Red Bull comprendieron que se abría una nueva realidad: las gomas medias no se desgastaban. ¿Podría irse hasta el final sin parar? Desde luego, con la victoria tan a mano, estaba claro que si uno de los dos paraba el otro intentaría llegar hasta el final. Para Max, si hubiera estado a unos 3 segundos de Kimi, la estrategia lógica habría sido cubrir lo que hubiera hecho Kimi: si él paraba, detenerse en el giro siguiente; si él seguía, también seguir. Pero ahora no: si Kimi paraba, la única opción era hacer lo contrario: mantenerse. Y conforme pasasen las vueltas, más sentido tendría aguantar en pista. Ambos lados del garaje acabaron valorando que tener que recuperar 20 segundos y adelantar a 3 coches ya era menos rentable que no parar. La suerte estaba echada.

Y tanto Vettel como Ricciardo se dieron cuenta. Al instante, en esa vuelta 50, tras una serie de giros en 29 muy altos, Seb comenzó a tirar y se metió en 29.0-29.1 para llegar a las últimas vueltas a la zaga de dos coches con las ruedas en las lonas. Daniel tenía una importante ventaja de neumáticos y a pesar de los esfuerzos del #5 pronto cazó a su ex compañero. El diferencial entre Seb y el dúo de cabeza estaba siendo de unas 6 décimas por vuelta, y la distancia a 11 giros del final era de 6,767 segundos entre Verstappen y Vettel. En pocas palabras: iría de un pelo. Y es por eso que Daniel (3 décimas más rápido que Seb) valoró que si quería maximizar sus opciones de ganar la carrera tendría que pasar al Ferrari. En retrospectiva, valorándolo en frío, Ricciardo habría obtenido un mejor resultado haciendo una táctica de ciclismo: si Seb y él (el “pelotón”) se coordinaban, podían alcanzar a Max y Kimi (los “escapados”) e intentar lo que fuera en unas últimas vueltas sacadas de Moto2 o Moto3. Pero a 180 pulsaciones por minuto, en el calor de la batalla y viendo lo que se veía, el aussie no iba a respetar la teoría de juegos: buscaria su beneficio propio incluso aunque la cooperación le diese más frutos. Tras varios amagos en la curva 1, en la vuelta 59 Daniel se lanzó a lo Hungría 2015 en una maniobra que ya ha patentado como suya. Vettel, que no se lo esperaba, se apartó como pudo y dejó que Ricciardo se fuese largo. Seb, con gran maestría, se la devolvió por el exterior de la 2, en una maniobra bastante complicada con unas gomas de 22 vueltas de vida. Ambos perdieron más de un segundo: la opción de victoria se había esfumado. Para colmo, poco más tarde Daniel pincharía su trasera izquierda y diría adiós a cualquier opción de podio, aunque amarró el 4º puesto.

Verstappen Räikkönen España Carrera

Räikkönen presionó todo el stint final a Verstappen, pero Max aguantó con entereza. (Fuente: motorsport.com)

Así que Verstappen y Räikkönen se quedaron solos. Delante de 90.000 espectadores, con un coche y un motor más lentos, unas ruedas de 25 vueltas y nada menos que Kimi en la persecución (que desde la vuelta 48 estaba abriendo el DRS), Max decidió entrar en la historia. Después de una carrera así, en las últimas a nivel mecánico y físico, con sólo 18 años y en su primer GP jugando con los niños mayores, cualquiera le habría perdonado una pasada de frenada, un error con un doblado, o simplemente que el finés (36 años, 1 campeonato, 20 victorias en F1) le desbordase con los 25 km/h de más de los que gozaba en la recta. Un segundo puesto se habría celebrado con júbilo en Red Bull. Sería normal que la presión o su rival le acabasen venciendo. Pero Verstappen pasó a demostrar a todos que la edad es sólo un número. Que las matemáticas no valen de nada cuando el talento rebosa en el cockpit. Que hasta este deporte, tan calculado, estudiado y cuadriculado él, sucumbe ante las hazañas de sus héroes. Max, como si llevase 15 años ganando carreras y campeonatos en Fórmula 1, no cometió un solo error. Ni uno. No puso una rueda fuera de su sitio. Se mantuvo fiel a su estilo incluso cuando la presión se amontonaba sobre sus hombros. Kimi, el piloto que podría ser su padre (de hecho, el finés compitió contra Jos en 2001 y 2003), acabó derrotado.

Max cruzó la meta como el lápiz se desliza sobre las palabras que acababa de tachar. “Inexperto”. “Advenedizo”. “Inconsciente”. Borren todo eso. Después de que Lewis Hamilton se encargara en 2007 de reescribir lo que se le puede pedir a un joven debutante, Max ha vuelto a establecer un nuevo nivel. Un nivel que, a la vista de las normativas FIA de súperlicencias (mínimo 18 años y numerosos resultados en las categorías inferiores), puede que nunca más sea superado. Es el 9.58 de Usain Bolt, el 2,45 de Javier Sotomayor o el 8,95 de Mike Powell, pero con la casi total seguridad de que perdurará para siempre. El cetro de la victoria más tierna volvió a cambiar de dueño. Y si en Italia 2008 Alonso perdió ese honor frente a Vettel, en España 2016 fue Sebastian quien pasó el testigo, quién sabe si por última vez. Ahora es el turno de la fiesta, pero mañana comenzarán las preguntas: ¿es esto el principio de algo gigantesco? ¿Será Max Verstappen uno de los pilotos más grandes de la historia? ¿Tardará en llegar su primer campeonato del mundo? ¿O ha sido una maravilla aislada? ¿Podrá responder a la enorme presión de confirmar que es un ganador? De momento, no tiene sentido responderlas. Como no tenía sentido que Max Emilian Verstappen ganase su primera carrera con Red Bull, con 18 años. Pero de vez en cuando la magia nos regala estas cosas. Sintámonos afortunados de haber visto escribirse una de las páginas más doradas de la historia de la Fórmula 1.

Red Bull España Carrera

Apenas es su 1ª carrera en Red Bull, pero Max Verstappen ya se ha ganado a sus mecánicos. (Fuente: GPUpdate.net)

CLASIFICACIÓN FINAL: (click)

CLASIFICACIÓN DE PILOTOS: (click) // CLASIFICACIÓN DE ESCUDERÍAS: (click)

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6 comments

  1. Daniel · mayo 16

    Buen articulo, desde la primera vez que lo vi en un F1, creí que este chico será campeón del mundo, lo mismo me paso con Vettel reemplazando a Kubica en Canadá y a Lewis viéndolo correr en GP2 y luego en Mc Laren.

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    • diezcilindros · mayo 16

      Uno sólo puede tener la sensación de estar viendo algo especial. Si Max tuviera 21-22 años, estaríamos poniéndolo como el nuevo Hamilton o el nuevo Vettel. Pero es que tiene 18 años. ¿Cuánto potencial tiene? ¿Dónde está su techo?

      Por decir algo, creo que le faltan un par de decimitas en clasificación para verdaderamente asustarnos con lo que se viene. Pero de nuevo, la edad: ¿se le puede pedir más a un chaval de 18 años? Que Ricciardo (26 años, 93 carreras de experiencia) necesitó la mejor vuelta de su vida para superarle en Q3. Como se suele decir, sky is the limit

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  2. Daniel · mayo 16

    Y ni hablar del triunfo de Sebastián en Monza, bajo la lluvia y con un Toro Rosso

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  3. Daniel · mayo 16

    Este chico (max) tiene la edad y el talento, como para superarlos a todos, aunque nunca pueda llegar a los porcentajes de Fangio.

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  4. SportPrototipos · mayo 16

    Obviaré los grandes titulares, los tópicos y banalidades, y pondré sobre la mesa un asunto muy peliagudo. Y no dudo que tendrá repercusión en el futuro inmediato:

    ¿ Qué le van a exigir a los futuros pilotos jóvenes, 18-22 años ?

    Podios? Victorias? Sea el coche que sea?

    Veo una presión tremenda de ahora en adelante. El sambenito de “alguien lo logró antes que tú, y si alguien lo hizo, tú también” viene para quedarse.

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    • diezcilindros · mayo 16

      Esa es la gran cuestión. La gesta de Max Verstappen provocará que nos preguntemos si de verdad un piloto tiene mucho margen de mejora hasta los 24-25 años, o por el contrario a esa edad ya debe haber llegado a ser una estrella. Al menos la FIA ha hecho bien poniendo ese límite de edad, porque significará que no tendrá sentido descartar a nadie antes de entonces.

      Imaginad el sinsentido que sería que Toro Rosso subiese a otro piloto con 17 años y lo hiciese bien pero sin brillar, y el equipo decidiera despedirlo. Sería absurdo, pero para STR tendría sentido al compararle con Verstappen, porque él despuntó con 17 años y ganó un GP con 18. Ésa es la gracia: una decisión ilógica, si la comparamos con Verstappen, se convierte en lógica… precisamente porque Verstappen es ilógico ^^. No tiene sentido lo que ha logrado.

      Quiero creer que lo de no dar la Súperlicencia a menores de edad redundará en que se tendrá paciencia con los pilotos, se les dejará desarrollarse y si son buenos llegarán a la F1. Nadie desdeñará a un piloto por no haber ganado un GP a los 18 años, porque nadie tendrá esa opción.

      Pero sí, está claro que Max está marcando un nuevo nivel.

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