¿Alguien puede parar a Lewis?

¿Quién necesita poles cuando se pueden hilar victorias con tanta facilidad? Desde el inicio de la tiranía de Mercedes, Lewis Hamilton lleva 24 primeros puestos en parrilla y Nico Rosberg 23. Pero esa aparente igualdad acaba desvaneciéndose cuando el sábado se convierte en domingo y ya no sólo vale con una de las artes más puras como es la velocidad. Hacen falta otros detalles como la salida, el ritmo, la degradación y los adelantamientos. Y el GP de Alemania, una vez más, ha vuelto a colocar al británico como la referencia.

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¿Recuerdan la primera versión de Lewis Hamilton? Ese muchacho británico que mostraba una increíble velocidad en clasificación y unos adelantamientos impresionantes, pero que parecía perderse cuando había que gestionar neumáticos y pecaba de una desmedida agresividad. Muchos creían que la mutación en su estilo de vida (del chico humilde procedente de una familia de ingresos modestos, a la superestrella que parecía más interesada en codearse con actores y cantantes en Nueva York) le convertía en una especie de Jean Alesi o de Eddie Irvine: rápido y talentoso, pero con bajos niveles de aplicación mental. Pues lleva tiempo quedando claro que eso era una tontería. Sea por la madurez, por romper con su mánager Simon Fuller o por cambiar McLaren por Mercedes y salir del “hogar familiar”, Lewis se ha convertido en el piloto perfecto. Sigue viviendo a su particular ritmo, pero ha conseguido una especie de paz interior con la que logra que no le afecte en pista. Al contrario: ahora es la referencia. Igual de rápido, mucho más inteligente, tan valiente como siempre… y tocado por la varita. Ese difuso concepto que los británicos llaman “racecraft“, y que podría definirse como la “habilidad para maximizar los puntos el domingo”. Incluye de todo un poco: adelantamientos, ritmo de carrera, gestión de neumáticos, disección del tráfico y salidas. Hamilton tiene “racecraft” para aburrir. Y Nico Rosberg… no.

Salida Alemania Carrera

Lewis y los Red Bull desbordan a Rosberg. Verstappen se dirige al exterior para ponerse 2º. (Fuente: GPUpdate.net)

Antes de entrar en materia, pongamos en valor lo que el de Wiesbaden está haciendo desde que comparte equipo con esta especie de mito. Rosberg está igualando a Hamilton en velocidad pura. A un tricampeón del mundo, a alguien que lleva 55 poles en la Fórmula 1 y está en el top-10 de pilotos más grandes de la historia. Talento no le falta al #6. Con su relativamente agresivo estilo de entrada en curva con un fuerte movimiento de volante, y apoyado en un fantástico coche que le permite pisar a fondo casi en el vértice geométrico y salir de los giros como un cohete, Nico está sabiendo maximizar su material en clasificación tan bien como un fuera de serie. Pero ya está. El regusto que queda es que ahí se acaba el esfuerzo. Cuando llega la última fase del fin de semana, Lewis sigue rindiendo al máximo, y Nico no. El GP de Alemania ha sido una nueva muestra, y ya desde la salida. ¿La salida? Sí. Ese arte en el que Hamilton parecía hasta distraído en los últimos tiempos. Incluso llegábamos a sugerir que andaba desmotivado. Todo lo que el inglés necesitaba era que las cosas dejaran de salirle mal, y no todo el monte fuera orégano para Rosberg. Entonces, olió la sangre. Y a partir de ahí ha entrado en un modo destructor. Se acabaron los puntos débiles. Igual que 7 días antes, podíamos intuir que no había zona sucia que parase al #44 en la arrancada: desde que se apagasen los semáforos Lewis sería un incordio para Nico. Y eso ocurrió. El alemán, desesperado por ganar en casa y revertir la tétrica tendencia del último mes, salió mal y para colmo cambió demasiado rápido de 2ª a 3ª marcha, de tal modo que sus neumáticos traseros comenzaron a patinar. Un pequeño déficit de sensibilidad que sus rivales no iban a desaprovechar. Lewis y los Red Bull le pasaron por la derecha de forma casi insultante en apenas 200 metros. El guion volvía a estar escrito en la arrancada, y Nico volvió a fallar.

Pero la carrera, obviamente, no estaba siendo disputada por sólo los dos hombres de Mercedes. Hockenheim permitió ver batallas de todos los colores a lo largo y ancho de la parrilla y hubo numerosos focos de interés. Uno de ellos fue el nuevo capítulo de la lucha en Red Bull. Daniel Ricciardo había batido a Max Verstappen en clasificación, pero el holandés tiró de la valentía por la que se caracteriza en su tierna edad y, tras superar a Rosberg, intentó un osado exterior a su compañero en la curva 1. Con todo el coche sobre el piano, Verstappen mantuvo el pie abajo y logró superar al australiano. Una bella maniobra que podría condicionar la pelea entre ambos. Con los dos Ferrari cambiando de posición gracias a una mejor arrancada de Sebastian Vettel, comenzaba una larga tarde de gestión de neumáticos. Una vez más, los Pirelli demostraron que a pesar de todo son neumáticos, y como tal son impredecibles. El viernes algunos equipos parecían haberle sacado unas 20 vueltas sin problemas a los neumáticos superblandos en lo que debía ser una pista bastante verde. Sin embargo, llegado el día de la carrera estas gomas mostraron un comportamiento bastante menos amigable. Antes de la vuelta 15 todos los grandes ya habían parado para quitárselas, así que se presentaba un panorama poco halagüeño: las SS eran las que mejor pinta habían tenido en los libres, y por eso parecía interesante hacer 2 stints con ellas y luego sólo 1 con el blando, que no rendía tan bien. Pero si ahora fallaban tan pronto, comprometerse a dos largas tandas con el S parecía demasiado lento. ¿Habría que ir a 3 paradas? El corto pit lane de Hockenheim animaba a muchos a ello, y la pobre durabilidad de los SS terminó por confirmarlo. De repente, las mismas Pirelli que parecían una roca se degradaban a gran velocidad pocas carreras después. El tema ahora era elegir cuál de las dos en apariencia malas opciones de neumáticos había que escoger.

Verstappen Ricciardo Alemania Carrera

Verstappen iba camino de la P2, pero Ricciardo saldría ganando en la partida de ajedrez de los neumáticos. (Fuente: Formula1.com)

Las primeras diferencias vinieron cuando Verstappen y Rosberg se comprometieron del todo a ir a 3 paradas al calzar otro juego de SS. Ambos equipos, como analizábamos tras la clasificación, sólo se habían dejado 1 juego de los en principio menos atractivos blandos (el compuesto medio ha estado en Alemania sólo para figurar), así que estaban bastante limitados en ese aspecto. Hamilton y Ricciardo se creyeron más la experiencia inmediatamente anterior de que los SS no estaban funcionando y cambiaron a los S. Los Ferrari, con 2 juegos nuevos de este compuesto, se ciñeron a su plan de SS-S-S. En esta fase, Lewis ya sacaba 6 segundos a Max, y éste 1,5 a Daniel y 3,5 a Rosberg. El intento de Nico de desbancar a algún Red Bull no sirvió porque Verstappen entró a la vez que él y luego el alemán se encontró tráfico (Alonso) a la salida, por lo que Ricciardo pudo mantener la P3. Los superblandos siguieron mostrando falta de competitividad (Verstappen dijo por radio que “este no es el compuesto de carrera“), pero ya no tanta. Las distancias permanecían más o menos estables y la pista se iba engomando lo suficiente para que los SS, ya con menos kilos de combustible, fueran realmente competitivas en la segunda mitad de carrera. Eso sonaba a maná caído del cielo para Lewis y Daniel, que podrían calzarlas más adelante como estaba previsto. Pero en esta parte, justo antes del ecuador, ambos compuestos eran prácticamente iguales. De hecho, ambos comenzaron a mostrar síntomas de degradación tras unas 15 vueltas de vida. Nico intentó otro undercut en la vuelta 27 y montó neumáticos blandos, tal vez justo antes de darse cuenta de que éstos tampoco eran una buena opción y de que los SS mejorarían más adelante. Los dos Red Bull se vieron amenazados por el jaque de Mercedes igual que Vettel les puso contra las cuerdas en Hungría. El equipo británico reaccionó de la misma manera que entonces, salvando la pieza más destacada (Verstappen, 2º) y sacrificando a la rezagada (Ricciardo, 3º). Todo salió bien porque Max mantuvo el puesto y además Daniel todavía tenía esperanzas de ir a 2 paradas.

Entonces Rosberg se dio cuenta de que no estaba logrando nada. El título se le estaba empezando a escapar de las manos. Puso su Mercedes en modo maximum attack y trató de aprovechar que Verstappen salía de boxes con gomas blandas frías. En la vuelta 29, en la horquilla, Nico vio que era ahora o nunca. Se tiró desde relativamente lejos, sin avisar a Max. El holandés volvió a hacer su característico movimiento hacia el interior al iniciar la frenada. En esta ocasión, lo realizó muy tarde porque Rosberg no se había mostrado en sus retrovisores. El problema para el #6 era que había sido a costa de entrar muy, muy pasado. En una reedición de su lance con Hamilton en Austria, Nico bloqueó la parte delantera y se fue recto. Verstappen, a su izquierda, no podía girar. Nico ocupaba toda la pista y por tanto el holandés se tuvo que ir al exterior. La situación, en efecto, se parecía demasiado a aquella, y de allí salió con 10 segundos de penalización. Todo hacía pensar que los comisarios serían igual de duros con él en esta ocasión, y prácticamente así fue. En esta ocasión la sanción fue de la mitad, algo que le daba aire porque cuando Ricciardo paró en la vuelta 33 (confirmando que los S tampoco estaban siendo “el compuesto de carrera“) y salió en 4ª plaza parecía que Nico podía meter la directa desde la P2 y enjugar esos 5 segundos de sanción. Para que conste en acta, nada de esto se estaba replicando en Hamilton. Su fabuloso manejo y el hecho de ir en aire limpio con una ventaja relativamente cómoda le permitía gestionar la degradación a su antojo. No mostraba signos de desgaste en sus ruedas ni en la primera ni en la segunda parada. Simplemente las hizo para copiar a sus rivales y protegerse de indeseados Safety Car.

Rosberg Verstappen Alemania Carrera

Rosberg dejó sin sitio a Verstappen. Era de esperar que la FIA le sancionase. (Fuente: Formula1.com)

Ahora la situación de gomas era exactamente la inversa: Hamilton (1º) y Ricciardo (4º), sin blandos nuevos, supieron leer que era el momento de los SS; Rosberg (2º) y Verstappen (3º), que como se ha dicho marchaban con S, iban a pagar las consecuencias de ir con la goma equivocada. Nico demostraba que el Mercedes estaba por encima del Red Bull en ese momento que necesitaba apretar al máximo (en 7 vueltas le metió a Max 2,8 segundos, es decir, 4 décimas por giro), pero el que venía por detrás a máxima velocidad era Ricciardo. Christian Horner tuvo que hacer ver a su pupilo holandés que lo mejor para el equipo era que dejase paso a Daniel, y para sorpresa de todos el #33 cumplió. En la vuelta 40 el australiano paso adelante y se puso a recortar como un loco la distancia con Rosberg, a más de medio segundo por vuelta. Cuando se avecinaba un duelo fantástico, Mercedes decidió que no estaban dispuestos a que se produjera una simbólica pasada en pista a uno de sus pilotos y llamó a boxes a Nico (que por otra parte también estaba en las últimas con los neumáticos). Era la vuelta 44, quedaban 23 para el final. ¿Qué hacer? Un tercio de carrera les seguía pareciendo mucho para las SS, pero las otras S que había estaban usadas de la Q1. Los de Brackley decidieron calzar las Pirelli del flanco amarillo. Fuera o no un error, ese no sería el mayor fallo del pit stop. Con el cronómetro listo para calcular los 5 segundos y a partir de ahí comenzar a cambiar los neumáticos, la tecnología se estropeó en el muro. El reloj no se inició y se perdieron 3 segundos hasta que se puso a contar. Mercedes no quiso jugársela a calcular el tiempo “de cabeza” y esperó a que el cronómetro marcase la penalización de rigor. En total, el alemán perdió 9 segundos en ese pit stop. El podio parecía una quimera.

Más atrás se estaban viviendo algunos pasajes muy interesantes. Empezando desde abajo, con un duelo a tres bandas entre Magnussen, Massa y Sainz que acabó con el brasileño abandonando por un toque en la salida que había causado desperfectos y con el español demostrando que Toro Rosso parece ir poco a poco hacia atrás. Luego vino la situación de McLaren, donde Jenson Button estaba superando sin miramientos a Fernando Alonso, y mientras éste perdería al final su posición de puntos, el inglés iba hacia arriba adelantando a un Bottas que quiso ir a 2 paradas con dos largos stints con los blandos y entrando en el cliff (precipicio) de la goma, perdiendo primero la P7 en manos de Hülkenberg y luego el 8º lugar con Jenson. Y finalmente toca hablar de Ferrari. Oficialmente, son la tercera fuerza de la parrilla. Para alguien que acometió enormes riesgos en invierno para alcanzar a Mercedes, el hecho de verse en 5ª y 6ª plazas ha de ser tremendamente descorazonador. El SF16-H no va, y lo que es peor, su piloto principal parece haberse hundido en el camino. Vettel siguió con su desesperación con las banderas azules y para colmo puso de relieve el desconcierto en el muro. Después de que en Azerbaiyán el alemán se saliera con la suya al desoír las instrucciones de su muro, ahora tenía la “ventaja” frente a su muro en el tema estratégico. Entrecomillamos “ventaja” porque eso demuestra lo absurdo que es que haya una batalla entre piloto e ingenieros. Cuando Ross Brawn le decía a Michael Schumacher que entrase en boxes en la siguiente vuelta, aunque el heptacampeón creyese que era un error garrafal, siempre obedecía. Y Ross sabía que Michael cumpliría. Y por detalles como ese, por ir todos a una sin osar contradecirse, Ferrari dominó durante 5 años. A Vettel le dijeron que entrase en boxes y Seb se negó, porque sus gomas estaban bien. Su ingeniero quiso hacerse fuerte insistiendo en que tenían que probar un undercut, y Vettel alucinó en su casco. ¿Un undercut a quién, si el piloto más cercano por delante estaba a 8 segundos? El desconcierto reina en la Scuderia.

Vettel Alemania Carrera

5º y 6º sería un gran resultado para muchos equipos… pero no para Ferrari. (Fuente: Formula1.com)

La batalla por los primeros puestos no era para Ferrari, sino para Mercedes y Red Bull. Tras la triste parada de Rosberg, los de Milton Keynes reaccionaron inmediatamente para conservar la posición en pista: primero entró Verstappen y luego Ricciardo. Ambos fueron hábiles y calzaron el superblando; la propina era para el australiano, pues se había reservado para ahora las gomas nuevas que no usó el sábado. Hamilton, que había construido una ventaja aún mayor mientras Rosberg sufría antes de su última parada, siguió cubriendo las paradas de sus rivales y en la vuelta 48 salió de boxes con 10,5 segundos de ventaja sobre Ricciardo… pero cometiendo el error de poner los S de la Q1. Ése no era ahora el compuesto de carrera, y Ricciardo se lanzó al ataque con sus gomas nuevas. De esos 10,5 en la vuelta 48 se pasó a 6,3 apenas tres giros más tarde. ¿Había lucha por la victoria? Lewis subió un poco el ritmo y aprovechó el tráfico que molestó a ambos para mantener la diferencia. ¿Rosberg? Rosberg seguía en 4ª plaza, y lo que es peor, sin ritmo para intentar mejorar. Si en la vuelta 46, tras los últimos pit stops, estaba a 4,9 de Verstappen, 15 giros después andaba a 6,8. De esas 15 vueltas, Max fue más rápido en 11 de ellas. Más claro, imposible: Red Bull no estaba lejos del ritmo de Mercedes y las gomas de los W07 eran las incorrectas, pero mientras Lewis consiguió mejorar y mantener a raya a Ricciardo, Rosberg no fue lo suficientemente rápido. Un día más.

Con los últimos intercambios de posición por la parte de atrás (con Bottas y Alonso perdiendo un par de plazas cada uno en el precipicio de sus gomas), todo estaba visto para sentencia por delante. Tras una carrera en apariencia sencilla, Lewis Hamilton demostró que es él quien hace parecerlo fácil. Mientras todos se devanaban los sesos por culpa de la degradación o tratando de adivinar qué compuesto era mejor, Lewis hizo que todo pareciera un paseo por el parque. En cierto modo, esa es una de las habilidades de los grandes. Es poco espectacular, pero terriblemente efectiva. Y es por eso que Hamilton tiene 3 títulos mundiales y Rosberg 0. Y es por eso que tras las últimas 7 carreras Lewis le ha metido 62 puntos (!) a Nico y ahora goza de un liderato de 19 unidades con el que se va de vacaciones tranquilo. El punto de inflexión no ha llegado en la pista, así que habrá que ver si el calendario le echa una mano a Nico. Si en Bélgica todo sigue igual, mucho nos tememos que en 2017 habrá dos tetracampeones en pista. Y no porque se espere que Le Professeur vuelva al deporte…

Podio Alemania Carrera

No creemos que el champán mezclado con una bota sudada esté bueno… (Fuente: Formula1.com)

CLASIFICACIÓN FINAL: (click)

CLASIFICACIÓN DE PILOTOS: (click) // CLASIFICACIÓN DE ESCUDERÍAS: (click)

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3 comments

  1. jonathan · agosto 1, 2016

    Creo que lo de rosberg empieza a ser mas psicológico, no se si no soporte la presión de ser líder, si no gana este año el campeonato prácticamente se condena a ser el segundo del equipo mientras este Hamilton en mercedez

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  2. 001 · agosto 1, 2016

    Cabe la posibilidad que así como Hamilton necesitaba que las cosas dejarán de salirle mal, ahora Rosberg necesita que las cosas dejen de salirle mal; antes de las dos ultimas carreras Rosberg salía mejor que Hamilton y en las dos últimas Rosberg ha salido muy mal, entonces hay que pensar si es Rosberg o es el auto, por que en el intento de recuperación de Rosberg en Alemania, no se vio la superioridad del auto de Rosberg, como se vio en el de Hamilton. En Hungria Rosberg nunca trato de pasar a Hamilton, ni siquiera cuando Hamilton cometio un error. Diez Cilindros, de todos los comentaristas que he leído y escuchado, eres el único que ve que Rosberg entro pasado de velocidad en el incidente con Hamilton en Austria y con Vestrappen en Alemania, y estoy de acuerdo con tu visión, si Rosberg entrando pasado intenta girar el auto le hace un trompo; tú haces los mejores análisis de las estrategias, punto en el cual la mayoría ni se meten. Saludos

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    • diezcilindros · agosto 1, 2016

      Efectivamente, parece que la tendencia de “todo me sale mal” ha cambiado de un bando a otro, y viceversa la de “todo me sale bien”. La diferencia que a mi modo de ver existe entre ambas rachas es que todos los desastres de Hamilton vinieron por problemas de fiabilidad. Hasta en su peor día, Bakú, se vio afectado durante casi media carrera por un fallo en el coche. Los de Rosberg, por su parte, parecen responder simplemente a errores suyos: falta de velocidad en mojado (Mónaco, Gran Bretaña y la pasada de Verstappen…), errores en el cuerpo a cuerpo…

      Y aunque te agradezco que creas que analizo bien las estrategias, lo cierto es que “a toro pasado todos somos Manolete”: es más fácil verlo todo a posteriori que tratar de adivinarlo antes o durante la carrera ^^.

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