Magnussen Mónaco

Todavía no es su momento

Una cosa es asumir que 2016 es un año de transición y que los resultados importan muy poco, y otra cosa es ver a dos coches de la marca del rombo casi incapaces de escapar de la Q1, e incluso superados de vez en cuando por equipos muy inferiores como Sauber o Manor. Pero poco a poco se acerca su momento. El plan maestro de Renault se fijó 2018 para empezar a subir al podio y 2020 para pelear por el título. ¿Aguantarán Kevin Magnussen y Jolyon Palmer en la escuadra francesa hasta entonces?

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La relación entre Renault y el automovilismo viene de lejos y ha tenido, como es lógico, momentos álgidos y etapas para olvidar. Para empezar, el primer evento con denominación de “Gran Premio”, en Francia allá por 1906, fue ganado por un coche de la marca del rombo. Pero después de aquel éxito abandonaron el motorsport hasta que volvieron en 1977. Desde hacía más de 10 años la FIA (por aquel entonces, CSI) permitía motores atmosféricos de 3 litros y turboalimentados de 1,5, pero nadie había prestado atención a estos últimos debido al arrollador éxito del Cosworth DFV. Así que los franceses intentaron recuperar del olvido el 1,5 turbo… con escaso éxito inicial. Pero a partir del 1979 consiguieron afinar su propulsor y dieron con la clave que acabaría dominando los años 80. Renault se quedó sólo como proveedor de motores en la siguiente década, consiguiendo campeonatos con Williams al acertar una vez más con la elección del diseño de V10, antes de volver “a tiempo completo” en 2001-2002, comprando el equipo Benetton, con base en Enstone. 4 años después llegarían los títulos mundiales de la mano de Fernando Alonso, certificando por tercera vez el éxito de la Régie en la F1. La crisis les obligó a reducir de nuevo su implicación hasta meros proveedores de motores de Red Bull, con quien nuevamente ganaron: 4 campeonatos seguidos más al palmarés. Pero en 2016, una vez más, decidieron comprar ese equipo basado en Enstone. Renault ha vuelto.

Palmer Barcelona

En los tests (¡menos mal que cambiaron el color!), Renault aparentaba algo más de competitividad. (Fuente: noticias-f1.com)

Claro que en esta su primera temporada todavía debía encargarse de poner todo en orden de nuevo. En las últimas 3 temporadas la situación económica de Lotus era precaria. Recordemos los impagos a Kimi Räikkönen o a los proveedores. Renault adquirió la escudería británica a precio de saldo pero a cambio de hacer frente a las deudas contraídas. Los activos, claro, no eran los mejores: el chasis que Lotus estaba diseñando para 2016 era básicamente un E23 sin ninguna modificación apreciable. Y si aquel chasis fue, según la tabla de constructores, el peor de los 4 que llevaban motor Mercedes en 2015, era de esperar que cuando la temporada siguiente hubiera de adaptarse para montar los menos competitivos Renault el rendimiento cayera aún más. Y en efecto así está siendo. Aunque los tests de pretemporada eran relativamente alentadores (parecían a la par con McLaren), los RS16 se convirtieron en unos habituales eliminados en Q1 (19 veces de 24 posibles). El coche no tiene ninguna virtud y sí muchos defectos, fundamentalmente la velocidad punta. En Baréin clasificaron en 19º y 20º lugares, pero el verdadero desastre llegó en el nuevo circuito de Bakú: Renault monopolizó la última línea. La única noticia positiva vino en el GP de Rusia, donde el accidente múltiple de la salida le dio al equipo sus únicos 6 puntos de la temporada. Con ellos, los franceses parecen amarrar de forma relativamente sólida la 9ª plaza en el campeonato de constructores, que al menos asegura unos pocos millones más por premios.

Magnussen Rusia

En Sochi, Magnussen superó en boxes a Grosjean y consiguió 6 puntos de gran importancia. (Fuente: f1fanatic.co.uk)

Claro que si hablamos de millones, hay que hacer referencia al pequeño imprevisto que Renault tuvo que afrontar a principio de temporada. Lotus había confirmado a Pastor Maldonado y a Jolyon Palmer como su pareja de pilotos para esta temporada. Sin embargo, el venezolano se quedó sin el aporte de su principal patrocinador, así que la Régie tuvo que “vender” su asiento al mejor postor. Entonces emergió una figura que amenazaba con desaparecer del radar de la F1: Kevin Magnussen. El danés, que había debutado en 2014 nada menos que con McLaren, estaba sin volante después de que los de Woking le relegaran a piloto probador en 2015 y luego fuera despedido, según el #20, con poca elegancia. Renault apareció al rescate y recuperó para el Gran Circo a Kevin. La trayectoria de Magnussen en la F1 no pudo haber comenzado mejor, pues subió al podio en su primera carrera en Australia. Algunos ya le comparaban con Hamilton, quien logró una gesta similar en su estreno. Sin embargo, el resto del año fue mucho más duro. Destacó por su gran velocidad en clasificación (eso sí, frente a un Jenson Button que ya no era particularmente fuerte en ello), un arte que a los noveles les suele costar. Pero a la hora de sumar puntos el domingo, Kevin se encontró con muchos problemas para materializar sus buenos puestos en parrilla. Sólo consiguió el 30% del botín de su equipo en 2014. Su cuerpo a cuerpo era juzgado como peligroso, a pesar de que su pilotaje desvela una interesante técnica manipuladora, de freno decreciente contra giro creciente. Su mayor margen de mejora seguramente provenga en la salida de curva, donde todavía aplica demasiado pedal demasiado pronto. En 2016 se está mostrando nuevamente muy fuerte en clasificación (8-3 frente a su compañero; en Canadá no salió a la Q1), y está dejando interesantes resultados como la P11 de Baréin, la remontada en Europa y por supuesto sus 6 puntos de Sochi, que incluyeron alguna buena maniobra por el camino.

Palmer Hungría

Palmer lo tenía hecho en Hungría… pero todo se escapó por un error.. (Fuente: noticias-f1.com)

Pero aunque está cumpliendo, lo cierto es que no salir en la TV le impide impresionar de verdad. Tal vez porque últimamente se está viendo igualado e incluso batido por un piloto que sobre el papel estaba en un escalón inferior que el campeón de las World Series de 2013. Y es que Jolyon Palmer, tras un lento pero seguro período de adaptación, poco a poco está intentando mostrar de qué pasta está hecho. A imagen y semejanza de su compañero, el británico también tuvo un debut positivo, al batir al propio Kevin tanto en clasificación como en carrera en Albert Park, donde pudo mantener durante varias vueltas detrás de él a los infinitamente más rápidos Toro Rosso. A partir de ahí Palmer desapareció, con actuaciones nefastas como en China, pero también puede escudarse en numerosos problemas de fiabilidad que le cortaban constantemente el ritmo. Entonces llegó Hungría, y Jolyon volvió a llevarse los focos. Él estaba a punto de meter a un Renault por méritos propios en la zona de puntos, algo impensable dos días antes. Con las paradas hechas, el #30 rodaba 10º, pero trompeó en la curva 4 y perdió todas las opciones. Quitando esta importante mancha, el resto del GP fue la primera muestra de interesante talento dentro de Jolyon, campeón de cierto perfil bajo en GP2 en 2014. Su pilotaje, basado en una brusca entrada en curva, no le había reportado grandes éxitos; de hecho, Palmer está siendo más conocido por algunos accidentes, dentro de que todavía no ha tenido el material para hacerse notar.

Como ven, la pareja de pilotos no está siendo tampoco un bálsamo para la falta de competitividad del coche. De hecho, las palabras de Cyril Abiteboul han sido algo preocupantes al respecto: “Necesitamos un piloto carismático“. Aunque tras decirlas intentó matizarlas, lo cierto es que se deduce que los hombres con los que cuenta ahora mismo no lo son. Y en cierto modo, lo entendemos. Ninguno da la sensación de ser un verdadero líder o un icono a partir del cual montar una ofensiva por el título. De ahí que sus volantes se encuentren bastante codiciados. Un equipo fabricante, con excelentes perspectivas de futuro y con muchos millones a invertir en los próximos años es un caramelo para cualquiera. Muchos nombres se han relacionado, pero los que ya están en mayor o menor medida asociados a la Régie son el tercer piloto Esteban Ocon, el flamante campeón de GP3 en 2015 que este año no está brillando en el DTM, y Sergey Sirotkin, actual líder de GP2 tras un inicio errático que ya disfrutó de una sesión de FP1 en su Rusia natal. Ambos tienen talento, pero Renault seguramente aspira a un nombre más gordo. Lamentablemente, no tienen un coche rápido que ofrecerles, así que la marca del rombo deberá seguir poco a poco. Todavía no les teman… pero no pierdan la pista.

4 comments

  1. 001 · agosto 10

    La esperanza es que para 2017 con un nuevo chasis, las modificaciones al reglamento y sin los nefastos tokens, Renault pueda dar un salto que le permita avanzar más rápidamente de lo proyectado, por lo que creo que necesitarán un piloto con más experiencia en colaborar en el desarrollo del auto, y que sea lo suficientemente rápido para dar buenos resultados.

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  2. nexpemart · agosto 11

    Pienso que Renault es una buena opción para los pilotos, ya que en cuestión de motor ya casi lo tienen igualado al Mercedes y en chasis todos los equipos parten de cero. Pueden dar la sorpresa.

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  3. diezcilindros · agosto 11

    Estoy con vosotros en que Renault promete ser un buen sitio en el que estar. De hecho en marzo creía que a Magnussen le había “tocado la lotería” porque le veía capaz de estar muchos años con el equipo y acabar en 2018-2019 teniendo un coche ganador, pero su año, siendo bueno, nos está dejando un pelín fríos. A ver cómo se desarrolla el final de temporada y su batalla con Palmer.

    Yo, si estuviera en la posición de jefe de equipo, intentaría ir a por Pérez/Sainz para el primer volante y dejaría el segundo para Ocon/Sirotkin, me parece una pareja joven, talentosa, ilusionante y con un primer piloto con unas cuantas carreras a sus espaldas para guiar al equipo. Pero claro, esta es mi opinión ignorante desde fuera; la realidad será más complicada (Pérez y Sainz tienen un contrato y seguro que no es barato resolverlo ^^).

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    • 001 · agosto 11

      De acuerdo con el comentario, creo que Renault necesitará cuando menos un piloto que tenga experiencia en colaborar en desarrollar el auto y para ello creo que Pérez o Button serían los indicados, aunque el ideal sería Alonso, nada más que tiene contrato vigente y cobra muchisimo.

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