El hundimiento de Faenza

Tras puntuar en 9 de las 11 primeras carreras, Toro Rosso se disponía a afrontar una segunda mitad de temporada algo más complicada. Sus propulsores de 2015 no evolucionarían, pero aun así podían confiar en que no fueran un enorme déficit frente a los de 2016. Y además podrían recuperar el terreno en las curvas. Tal vez acabar en el top-8 (como han hecho en 7 ocasiones este año) ya era mucho pedir, pero los puntos no deberían ser un imposible. Y sin embargo, de Alemania a esta parte el rendimiento del STR11 ha caído en picado. No sólo es lento en rectas, sino también en las zonas viradas. Y esto último es lo que más les preocupa.

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Durante el verano analizamos la primera mitad de la temporada 2016 de Toro Rosso, recordamos la condición inicial que se autoimpusieron al elegir motores de 2015 sin evolucionar y hallamos los dos motivos principales por los que el total de puntos a julio no era todo lo elevado que les hubiera gustado. Nuestro análisis apuntaba a la inesperadamente elevada mejora de los motores de 2016, que convirtieron al propulsor Ferrari de la temporada anterior (que tan competitivo parecía) en algo totalmente desfasado, y también al intercambio de pilotos, con la joven estrella Max Verstappen dejando su puesto a un desmoralizado Daniil Kvyat. Sin embargo, no fuimos capaces de detectar un tercer elemento que se puso de manifiesto tanto en Hockenheim como sobre todo en Spa. En Alemania podíamos achacarlo a la presencia de la larga recta, pero en Bélgica no había por dónde coger los resultados: el Toro Rosso fue un coche lento en todos los sectores. Incluido en uno en el que esperaban brillar como el 2º: el mejor STR11, Carlos Sainz, se quedó a 1.1 del piloto más rápido en aquel intermedio. Y eso era un problema: ningún tipo de curvas les venía bien. En Monza, con largas rectas, por si quedaba alguna duda se confirmó que su propulsor no está tampoco a un nivel competitivo. Allí donde hace 8 años lograron la gloria, Toro Rosso se ha encontrado en un camino sin salida.

Sainz Italia Análisis

El futuro inmediato de Toro Rosso se ve muy difuso…
(Fuente: GPUpdate.net)

En el Templo de la Velocidad, los entrenamientos libres ya sugerían un ritmo bastante flojo, como para preocuparse por caer en Q1. Dando por superados a Sauber y Renault, el rival directo era Manor. Algo bastante poco estimulante de por sí, cuando a principio de temporada era habitual codearse con Williams y Force India, que ahora pujan por la P4. De hecho, en los Grandes Premios de Canadá y Europa, también con rectas inmensas, Carlos Sainz puntuó en el primero tras salir 20º y Daniil Kvyat clasificó 7º en el segundo. Uno puede suponer que los motores han evolucionado, pero no hasta ese punto: Toro Rosso debería haber peleado entre las posiciones 10ª y 12ª, con Haas. Sin embargo, a la hora de la verdad Kvyat, totalmente desubicado desde el GP de España, se quedó fuera en la primera ronda. Sainz pasó por los pelos el corte, pero en Q2 no llegó mucho más lejos: sólo pudo acabar 16º. Dos puestos por detrás de Pascal Wehrlein, a quien metieron 8 décimas en Montréal y 1 segundo en Bakú. Los transponders de los coches de Faenza no funcionaron y no hay datos de velocidades punta o tiempos por sector, además de dar información confusa (por ejemplo indicando que los pilotos estaban en una vuelta rápida cuando estaban saliendo de boxes), así que nada funcionó en Toro Rosso. Y resulta difícil determinar qué parte del coche va peor.

Wehrlein Sainz Italia Análisis

Wehrlein habría acabado notablemente por delante de Toro Rosso de no haber tenido que retirarse. (Fuente: GPUpdate.net)

El domingo la cosa no fue mucho mejor. Algo perdidos, decidieron casi tomarse la carrera como un test: pusieron a cada piloto con un compuesto de neumático para intentar dar con la tecla. Kvyat comenzó con superblandos y Sainz con blandos. Ambos coches ganaron un puesto en la salida, y de nuevo se puso de manifiesto el mencionado problema que tienen en Faenza con el piloto ruso: Daniil, que debería rodar más rápido con los superblandos, se descolgó de un Carlos con blandos que no podía acercarse a menos de un segundo de Wehrlein, con las mismas gomas que el #55. Kvyat fue adelantado por Button y en la vuelta 13, antes que nadie, debió pasar por boxes a cambiar sus degradados neumáticos. Sainz alargó hasta el 23º giro, languideciendo frente a Verstappen, Bottas, Hülkenberg y Alonso, quienes le adelantaron con facilidad. Cambiaron de táctica en ese segundo stint, con Sainz calzando SS (usados) y Kvyat S, pero no fueron a ninguna parte. Sólo gracias al abandono de un Wehrlein que iba por delante de ellos con su única parada ya hecha consiguieron recuperar sus posiciones de salida: 15º y 16º. No hubo mucha más historia: Kvyat se tuvo que retirar con un problema de sobrecalentamiento de la batería y Carlos no ganó ninguna plaza, haciendo una segunda parada para poner SS nuevos en lo que el madrileño definió como “no ir ni a 1 ni a 2 paradas, quedándonos en tierra de nadie” (¿pretendían meterle 30 vueltas a un superblando usado?). Comparativamente, por poner un ejemplo, Kimi Räikkönen dobló al español, mientras que en Montréal sólo les separó medio minuto a pesar de venir el #55 desde el fondo de la parrilla. La diferencia, como decimos, es difícil de explicar sólo por el motor, pues no han evolucionado tanto. Y los pobres datos de los sectores con curvas en Spa confirman que el problema es mucho más grave.

Toro Rosso intentó comparar el paquete aerodinámico recién introducido con el antiguo, pero no pudieron aislar el problema. Tenían mucha fe en el próximo GP en Singapur, ¿pero quién les asegura que serán más competitivos que McLaren o Force India, viendo que en el 2º parcial de Spa el sábado acabaron 14º y 17º? Mucho nos tememos que su año está acabado, pero si quieren preparar concienzudamente el 2017 deberán saber rectificar el error de diseño que han cometido con la evolución aerodinámica. Tema aparte será el de los pilotos, con Carlos Sainz en apariencia confirmado pero con ofertas de otros sitios, y un Daniil Kvyat completamente desmoralizado, hundido y casi seguro fuera del deporte salvo milagro. Los rumores y malentendidos sobre Pierre Gasly no hacen sino minar más su confianza. Así las cosas, Toro Rosso no es un equipo feliz ahora mismo. Su única salida: trabajar, resolver los problemas y mirar hacia delante.

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2 comments

  1. BooTLoos · septiembre 8, 2016

    Que pena me da Kvyat. Nunca me ha parecido un fuera de serie pero me da pena que se le de la patada de manera tan denhonrosa.
    En cuanto al rendimiento de toro Rosso, me preocupa mucho el bajón a nivel de chasis que han dado, con lo bien que lo hicieron el año pasado. ¿Simple suerte? o alguna maniobra de Red bull…

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    • diezcilindros · septiembre 8, 2016

      El chasis ha ido plenamente competitivo hasta Silverstone, yo creo que igual de bueno en comparación que el año pasado. El problema es que en Hungría ya acabaron octavos porque llovió el sábado, y de Alemania en adelante el horror. A mí me suena a que han tomado una dirección equivocada en el túnel o a que hay una gran falta de correlación entre ordenadores y asfalto.

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