El hombre que bordeó la gloria

170 segundos. Durante ese breve lapso de tiempo, Felipe Massa fue campeón del mundo de Fórmula 1. Todo se torció en la última curva de la última vuelta de la última carrera, pero al menos nos sirvió para ver que el brasileño no se iba a conformar con ser un mero escudero: él también podía pelear por títulos. La oportunidad de la venganza nunca le llegó: un desgraciado accidente al año siguiente marcó un antes y un después en su trayectoria. Ahora que ha anunciado su retirada, es el momento de hacerse la pregunta: ¿cómo de buena ha sido la carrera de Felipe y cómo de buena pudo haber sido?

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“La generación del videojuego” comienza a recoger sus bártulos. Aquellos hombres que llegaron a la Fórmula 1 en su auténtica plenitud tecnológica, justo antes de que Max Mosley y la FIA lanzasen su paquete de medidas de reducción de costes, empiezan a dejar paso a los jóvenes de “las redes sociales”. En el pasado Gran Premio de Italia, Felipe Massa convocó una reunión en el paddock junto a su jefa de equipo, Claire Williams. Fue lo suficientemente hábil para darle una apariencia de anuncio de renovación con la escudería de Grove, pero todos nos olíamos que no había lugar para esa extensión de contrato. Felipe tomó el micrófono y, 15 años después de debutar en la Fórmula 1, anunció su adiós. Se acababa una época.

Massa Gran Bretaña 2002

Más por lo verde que por lo negro: así fue la primera temporada de Felipe Massa en F1. (Fuente: badgergp.com)

Massa llegó a la máxima categoría casi como un desconocido. Apenas disputó 2 temporadas en Europa en categorías no punteras como la Fórmula Renault 2000 o la 3000 italiana, y en ningún caso parecía suficientemente preparado para dar el salto a la F1 en 2002. Peter Sauber había descubierto 12 meses antes a un Kimi Räikkönen con igualmente escasa experiencia en monoplazas, así que consideró que podía repetir la jugada fichando al brasileño. Sin embargo, el imberbe Felipe estaba lejos del nivel. Según sus propias palabras, “no comprendía que era lento por el coche y no por mi culpa: intentaba compensarlo con el pilotaje y conducía pasado, siendo aún más lento“. Era un Felipe de aportes agresivos, nervioso, contravolanteando en tracción incluso en los tiempos del TC. Y por tanto, carne de error. El punto más bajo llegó en Monza: Pedro de la Rosa se saltó una chicane peleando con él y muy probablemente tendría que haberle cedido el puesto, pero Massa no esperó a la decisión de los comisarios y atacó al español, chocando contra él y llevándose una sanción de 10 puestos en parrilla para el siguiente GP. Peter Sauber decidió sustituirle por Heinz-Harald Frentzen (a él no se le aplicaba la penalización) y Felipe se quedó sin volante para 2003. La imagen que había dejado el brasileño era de muy rápido (había batido a su muy veloz y más experimentado compañero Nick Heidfeld en las últimas clasificaciones), pero con muchísimos detalles que pulir. Ferrari contrató al diamante en bruto y le recompensó con un volante de probador en 2003.

Massa Turquía 2006

Estambul, 27 de agosto de 2006. El gran día de Felipe Massa.
(Fuente: formula1.com)

Fue toda una revelación para Felipe. Allí pudo medirse en los miles de kilómetros y jornadas de test con la referencia del momento, Michael Schumacher, y al fin comprendió que, con un coche puntero, él era rápido. Y entonces se tranquilizó. Y mejoró. Tendría una merecida segunda oportunidad en Sauber en 2004. A su lado estaba el rapidísimo, experimentadísimo y reputadísimo Giancarlo Fisichella, por lo que al principio lo tendría difícil. Su pilotaje seguía presentando defectos (dar gas demasiado pronto, frenar demasiado por el medio del asfalto…), pero al menos ya no iba tan pasado como antaño. De vez en cuando cuadró grandes actuaciones (P4 en clasificación en dos de las últimas 3 carreras) y confirmó que iba por el buen camino. Fisichella fichó por Renault y Massa se quedó en Sauber para 2005. A su lado estaba ahora Jacques Villeneuve, el campeón del mundo recuperado precisamente por la marca del rombo en los últimos meses de 2004, y parecía el tercer compañero realmente competitivo en otros tantos años de Felipe en la F1 (¡no sabía lo que le esperaba!). Pero el brasileño destruyó a Jacques justo a la vez que Rubens Barrichello se hartaba de seguir en la sombra del Káiser: apareció un hueco en Ferrari, y Massa lo ocupó. Él sería el escudero del piloto número 1, y en vez de frustrarse por no poder ser campeón prefirió tomarse 2006 como el mejor máster en conducción de monoplazas posible: un año al lado del heptacampeón del mundo, ¿se podía pedir más? Tras empezar el año de forma dubitativa, a mitad de temporada cambió de ingeniero de pista y formó una de las parejas más simbólicas del paddock con Rob Smedley. Su gran día llegó en Turquía: espectacular pole el sábado y victoria el domingo, después de que un SC colocase a Alonso entre él y Schumacher y no hubiera opción de órdenes de equipo. El problema para el paulista era que McLaren se había movido rápido para fichar a la nueva estrella, Fernando Alonso, y eso hacía que Kimi Räikkönen se quedase libre. El finés era el “heredero forzoso” de Michael y eso sólo podía suponer que iría a Maranello en 2007. Michael tenía que elegir entre sí mismo o Felipe (que tenía un contrato de sólo 1 año) para acompañar al de Espoo. Y el alemán dejó paso al brasileño. Puede que las declaraciones de Schumacher que acabamos de enlazar fueran sólo de cara a la galería y en realidad no tuviera ningún margen de decisión, sino que Ferrari “obligó” a que el multicampeón se echase a un lado. Pero en cualquier lado, el resultado es que Massa seguía en la Scuderia. Y más fuerte que nunca.

Massa Singapur 2008

¿Fue el motor de Hungría? ¿Fue Glock en Brasil? El punto que faltó se puede encontrar en cualquier sitio, pero seguramente Singapur fue la clave. (Fuente: blog.al.com)

Pocos apostaban por el brasileño frente a un Kimi que para entonces ya había hecho méritos para llevar un par de títulos. Pero supo encontrar sus puntos flacos: la velocidad en clasificación de Räikkönen nunca fue su fuerte, y Felipe empezó a batirle los sábados, agresivo y visual a la vez que terriblemente rápido, nublando a su compañero. Sin embargo, a partir de julio la tendencia varió, con sucesivos errores y fallos achacables al equipo y no a él, y se quedó sin pelear por un título que Kimi acabó llevándose de rebote. Parecía el preludio de una era dominada por el finlandés, pero en 2008, tras un duro inicio, volvió a superarle. Y esta vez su compañero no recuperó la forma. Ahora el duelo era sólo contra la nueva estrella emergente, Lewis Hamilton, en McLaren. Felipe, alcanzando la madurez a sus 27 años, se convirtió en un piloto increíblemente técnico. Se hizo muy fuerte en curvas lentas y en las secciones más reviradas y tortuosas. Las horquillas de Sakhir, el tercer sector de Istanbul Park, el Valencia Street Circuit o el retorcido infield de Interlagos eran los lugares en los que él más destacaba. Hasta le pilló el tranquillo a los guardarraíles de Mónaco. Comenzó a sumar algunas actuaciones realmente convincentes, como Turquía, Hungría (hasta que su motor le robó la victoria a 2 giros del final) o Europa, pero también algunos borrones preocupantes, véase Gran Bretaña (un revival 6 años después) o Japón. Su campaña por el título quedó severamente dañada en Singapur, cuando la burda artimaña de Renault provocó un Safety Car que desató el caos. Su brutal pole, con casi 7 décimas de diferencia sobre el 2º, se tradujo en 0 puntos, y a 7 de Lewis quedando sólo 30 en juego. Esa misma distancia les separaba en Brasil, la carrera que decidía el título. Las cuentas eran sencillas: Felipe tenía que ganar y Lewis quedar 6º. Para que un McLaren cayese a esa posición tenían que pasar cosas, y por suerte el cielo de su país natal quiso echar una mano: lluvia justo 3 minutos antes de la salida para añadir picante, y más lluvia en las últimas 8 vueltas para meter la carrera en los libros de historia. Hamilton, que marchaba en un cómodo 4º puesto con las paradas hechas antes del último aguacero, se vio 5º y presionado por Sebastian Vettel cuando cayó el agua. Cometió un error y el alemán le bajó a la dramática 6ª posición. Felipe tenía el título en sus manos. Vio la bandera a cuadros en cabeza y a Hamilton sólo le quedaba media vuelta. Pero la lluvia arreció de verdad en ese último giro y Timo Glock, que había subido a la P4 por quedarse en pista con gomas de seco, perdió el agarre. Lewis le adelantó en la última frenada del campeonato y se hizo con el título. En el podio, el reconocimiento del público a la carrera de Felipe Massa dignificó su derrota y le hizo ganarse el respeto de toda la parrilla.

Massa Hungría 2009

La inmensa desgracia en Hungría 2009 cambió la vida de Felipe.
(Fuente: bbc.co.uk)

2009 era el “año 1” de una nueva Fórmula 1, con un cambio reglamentario brutal que pilló a contrapié tanto a McLaren como a Ferrari, más centrados en la pelea por el cetro de la temporada anterior. El F60 nació fallido, pero poco a poco fue mejorando y Massa corrió con calidad. Ganaba 22-10 en puntos a un desmotivadísimo Kimi Räikkönen y acababa de sumar su primer podio en Alemania cuando llegó el GP de Hungría. Brawn empezaba a languidecer y el Ferrari, como demostraría más adelante Kimi, se convertiría en un coche para subir al podio con regularidad. Estaba a punto de terminar la Q2 en el Hungaroring cuando a Felipe le cambió la vida. Rubens Barrichello perdió un muelle de la suspensión trasera a la salida de la curva 3. La pieza se quedó en el aire durante unos segundos y, en una increíble desgracia que no se repetiría ni en un millón de veces, impactó en el caso de Massa. El brasileño perdió el conocimiento y se estrelló contra las barreras a 300 km/h: rápidamente fue evacuado al hospital más cercano para someterse a una operación en la que tuvo que entrar en coma inducido, y tras ella vendría una larga recuperación. Adiós a la temporada 2009, y muy probablemente adiós a su rendimiento digno de un campeón del mundo. Ferrari demostró su inmenso corazón al mantenerle para 2010, y Felipe, plenamente recuperado, estaba listo para dar guerra. Pero con un nuevo compañero a su lado, Fernando Alonso, nada volvió a ser lo mismo. El español le pasó por encima durante las 4 temporadas que estuvieron juntos y Massa nunca volvió a parecer aquel piloto que vencía a dos fueras de serie como Schumacher y Räikkönen más a menudo de lo que se podía sospechar. Siempre residirá la eterna duda: ¿Alonso era demasiado bueno, o el accidente de Hungría acabó con Felipe? Seguramente la virtud esté en el término medio: un poco de ambas. Lejos de tener un rendimiento de élite, Massa tuvo que salir de Ferrari y recaló en Williams para la temporada 2014. Como suele pasar, el mero hecho de cambiar de aires trajo de vuelta algunos momentos del “viejo” Felipe y cuajó unas buenas actuaciones frente a su reputado compañero Valtteri Bottas. 5 podios (con Abu Dabi 2014 como su actuación más sólida), 1 pole y una regularidad valiosa para los de Grove son un aceptable bagaje, pero en 2016 ha llegado el momento de decir adiós. La velocidad se ha ido (2-12 en clasificación frente a Valtteri) y Felipe, 10 años después, en el mismo sitio en que Michael le dio la “alternativa”, anunció de forma elegante su retirada.

¿Podría haber sido campeón del mundo? ¿Tenía potencial para ser no ya un Ayrton Senna, pero al menos un Nelson Piquet o un Emerson Fittipaldi? ¿O su lugar era, como bien parecía al principio, el de Rubens Barrichello? Al igual que éste o que otro “eterno segundo” como David Coulthard, sus carreras se han resumido en muchos años al servicio de una escudería campeona, con una temporada en la que pudieron pelear por el título, para a los 30 y pocos años pasar a un equipo de mitad de parrilla donde al menos no fueran los escuderos de nadie. Lo único que diferencia a Felipe de ellos es que él si parecía tener una segunda oportunidad para lograr el ansiado campeonato, pero la desgracia se la negó. Puede que se vaya sin el gran éxito, pero 11 victorias, 16 poles, 15 vueltas rápidas y 41 podios son unos números que ya quisieran para sí el 95% de pilotos que han corrido en este deporte. Y con el respeto del paddock por su jovialidad, simpatía y profesionalidad, puede sentirse muy orgulloso.

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One comment

  1. accioniastascam · septiembre 12, 2016

    Bonito relato, pero yo creo que ha tenido lo que se ha merecido ya que, a mi gusto, nunca ha sido “regular”. Era un buen clasificador pero en carrera la viciaba sin ritmo y casi siempre ha pospuesto el equipo a él . Nunca ha ayudado ni a Fernando ni a Bottas para que se beneficiará el equipo. Bueno si una (Alemaniay fastidio al equipo, lo penalizaron) es broma, Brasil 2012 creo. Mi opinión, ha hecho un gran favor a la f1 retirándose.
    Saludos Leo

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