Sauber, por un pelo

Todos sabemos que Sauber está absolutamente desesperada por conseguir un punto con el que acabar 10ª en el campeonato de constructores. Y en México estuvieron, literalmente, a un tris. Marcus Ericsson rodó 11º desde la vuelta 33 hasta el final de la carrera, a la espera de un solo problema de alguien de arriba para acabar en P10 y cambiar el devenir económico del equipo. Pero ese abandono no se produjo, y el sueco se quedó sin la recompensa a una carrera en la que incluso tuvo que parar en la primera vuelta a cambiar el morro. ¿O acaso fue esa vicisitud la que le permitió escalar hasta su puesto final?

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Si el 2014 de Sauber, con 0 puntos, fue malo, ¿qué les vamos a contar de 2016? Aquella temporada, al menos, tuvo a dos equipos claramente por detrás de ellos en cuanto a rendimiento (Marussia y Caterham), pero inesperadamente el primero de ellos se le coló por delante en la tabla gracias a una inspirada actuación de Jules Bianchi en Mónaco. La presente temporada, sin embargo, es incluso peor. Ahora mismo marchan en la última posición del campeonato, la 11ª, que según los acuerdos comerciales de la FOM no da derecho a obtener parte del pastel de los derechos televisivos, y en cuanto a velocidad pura sólo superan, y de vez en cuando, a una escudería (Manor). En 2016, Sauber no ha estado ni remotamente cerca de acabar en puntos, y donde los de Banbury cuajan actuaciones soberbias, los de Hinwil sonrojan al personal. La situación financiera parece salvada desde julio con la entrada del grupo Longbow Finance, pero en la deportiva las urgencias son evidentes. Sauber llegaba a México con la imperiosa necesidad de sumar un punto. Y de forma inesperada, en una carrera con un solo abandono, estuvieron a punto (valga la redundancia) de conseguirlo.

Sauber Mónaco México Análisis

El choque entre ambos Sauber en Mónaco fue el punto más bajo de la temporada. (Fuente: motor.es)

El cuasi-artífice de la hazaña fue un Marcus Ericsson que, sorprendentemente, es quien lleva la delantera en Sauber en esta temporada. Y es que si alguien de la pareja nos impresionó en 2015, era Felipe Nasr. El brasileño no sólo consiguió los resultados más destacados (5º en Australia, 6º en Rusia), sino que analizando su desempeño parecía el más talentoso de los dos. Pequeños movimientos de volante, buenos conceptos de manipulación de inercias… pero increíblemente dependiente de su sistema de frenos. Esto fue un quebradero de cabeza el año pasado: si funcionaban bien, Nasr brillaba; si no funcionaban bien, se hundía. Ericsson fue muchísimo más estable y regular, adaptable a cualquier circunstancia, pero precisamente por eso el sueco resulta menos impresionante. Así que teníamos ganas de ver en 2016 si Nasr encontraba la regularidad y batía al #9, pero la realidad es la contraria: el brasileño brilla aún menos veces y cuando lo hace no destaca sobremanera como en 2015. El resto del tiempo, Marcus manda. Lo hace 11-6 en las clasificaciones en las que ambos han podido participar, y 8-4 en la que los dos C35 han cruzado la meta. Claro que en un equipo con tan pocos recursos como Sauber nunca se puede garantizar que ambos coches cuenten con las mismas piezas (Nasr corrió las primeras carreras con un chasis dañado). Y dado que el patrocinio que aporta Marcus (máxime cuando los nuevos propietarios son los propios mecenas del sueco) es de más valor que el de Felipe, podría haber sospechas. En lo puramente deportivo, a los suizos les dará igual quién sea el que consiga el ansiado punto. La 10ª plaza con la que superar a Manor y cobrar unos cuantos millones de euros. Y México casi fue el día.

Ericsson México Análisis

El choque de Ericsson en la 1ª vuelta acabó viniéndole bien para escalar hasta la P11. (Fuente: GPUpdate.net)

Ericsson cuajó una espectacular vuelta en Q1 en 1:21.062, con la que acabó 13º, 6 puestos y otras tantas décimas por delante de Nasr. No pudo repetir ese giro luminoso unos minutos más tarde en Q2: 1:21.5, P15 en parrilla, que igualmente estaba bastante bien. Sin embargo, el domingo no empezaría con una sonrisa. Al apagarse los semáforos, Marcus no tuvo la mejor de las arrancadas y se vio en paralelo con Pascal Wehrlein y Esteban Gutiérrez, dos pilotos que habían clasificado peor que él. De tres en fondo por la curva 2, el toque era inevitable. Esteban tocó a Pascal y éste viró brutalmente contra el frontal del Sauber. Adiós al alerón delantero del C35. Salió el VSC y Marcus entró a reparar los daños y a cambiar de estrategia: se quitó los blandos y puso medios. Había una pequeña probabilidad de que las gomas durasen hasta el final, y si había suerte podría remontar unas cuantas plazas. Con lo difícil que es adelantar en el Hermanos Rodríguez, que alguien se atreviese a intentar pasarle. Para mayor fortuna, el VSC se transformó en SC y Ericsson pudo pegarse a la zaga de su más próximo rival: como ya tenía las paradas hechas, la posición no era tan mala. ¡Casi que cabía dar las gracias a Wehrlein y Gutiérrez por obligarle a parar en la 1ª vuelta! Cuando se relanzó la carrera, se quitó a Jolyon Palmer en una meritoria pasada (no estaba disponible el DRS) y, simplemente, esperó a que los demás se fuesen quitando conforme enfilasen el pit lane. No suena muy estimulante, pero Sauber no está para más trotes. Desde esa P20, observó cómo uno a uno sus rivales iban pasando por boxes: Grosjean, Sainz, Magnussen, Gutiérrez, Kvyat, Ocon, Alonso y Button. Mágicamente, ya era 12º, una plaza que no habrían alcanzado de no ser por el SC inicial, y con el otro Sauber por delante. Nasr había partido con los M y todavía tenía que parar. Pero con neumáticos de casi idéntica vida, Marcus demostró la citada superioridad sobre Felipe este año. 4.3 segundos les separaban en la vuelta 18; 14 giros después, el sueco ya estaba por delante. Así que ahora quedaban 39 vueltas en las que confiar en que nadie viniera por detrás y, sobre todo, que alguien de por arriba abandonase. La primera premisa se cumplió: Nasr taponó a Palmer y éste a Sainz y los McLaren, que podían ser peligrosos para la parte final, dándole el respiro que el #9 necesitaba. Sin embargo, éste esperó en vano durante casi una hora: no hubo ningún problema por arriba. Monisha Kaltenborn se desesperó al ver que ni el duelo Verstappen-Vettel, ni el Vettel-Ricciardo, ni el trompo de Hülkenberg luchando con Räikkönen pasaron a más. Los 5 grandes equipos acabaron la carrera en puntos y dejaron sin premio a los suizos.

La 11ª plaza de Ericsson es el mejor resultado del año para Sauber, pero sigue siendo insuficiente. Necesitan 1 punto, y ya sólo les quedan 2 oportunidades. Dado que Abu Dabi, salvo sorpresa, debería ser un GP bastante estándar, casi que sólo pueden aferrarse a Brasil. En Interlagos siempre pasan cosas y puede llover. Es su última opción. Si no lo logran, 2017 puede ser aún más duro. Ninguno de los volantes está confirmado (aunque la permanencia de Ericsson parece evidente), y a nivel de motor confirmaron una poco estimulante noticia: llevarán propulsores Ferrari de 2016 durante toda la temporada. Usar una unidad de potencia conocida ayudará a optimizar el dimensionamiento del chasis, pero es innegable que, en el primer año de la absoluta libertad de desarrollo de los motores, contar con una unidad congelada de la temporada anterior es un hándicap brutal. Aún mayor que el de Toro Rosso actualmente. En definitiva, negros nubarrones se ciernen sobre la próxima temporada del amable equipo suizo. Y si no logran esa 10ª posición antes de acabar el año, la tormenta comenzará a descargar.

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