Pues claro que se lo merece

Por tercera temporada consecutiva, Mercedes ha sido la dueña de la Fórmula 1. Su ventaja apenas ha menguado con el paso de las carreras, y ni siquiera presupuestos tan millonarios como los de Red Bull o Ferrari han podido hacer algo para batirles. Son la referencia. Y gracias a ello hemos podido ver una nueva entrega del duelo de la década: Lewis Hamilton vs Nico Rosberg. Y a la tercera fue la vencida para el alemán, que ha conseguido superar a un tricampeón del mundo que en 2016 ha mejorado su juego y ha pulido casi todos sus escasos defectos. ¿Cómo lo ha logrado el #6?

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Que la Fórmula 1 es un deporte de eras parece una frase difícilmente rebatible. Aisladamente se pueden dar años de tremenda igualdad, pero lo habitual es que durante más de una temporada un equipo marque la pauta y el campeonato del mundo se limite a los dos pilotos de dicha escudería. En el mejor de los casos, puede haber un bipartidismo, con el resto de la parrilla a años luz, pero desde 2010 sólo ha habido dos escuderías campeonas con sus respectivos períodos de dominio: Red Bull, hasta 2013; y Mercedes, a partir de entonces. Como es habitual, el final de la hegemonía lo marca un cambio normativo dramático, y eso fue lo que sucedió de cara a la temporada 2014. La estrella de tres puntas acertó con su motor V6 turbo híbrido y obtuvo una ventaja inicial descomunal, sobre todo porque su chasis era igualmente formidable y su principal rival en Milton Keynes tenía que padecer un motor muy flojo en 2014 y uno aún peor en 2015. Con el sistema de tokens permitiendo alguna mejora y la “ley de rendimientos decrecientes” esperando para reducir el liderato de las Flechas de Plata, todos esperábamos que en 2016 hubiera novedades. Pues nada de eso: el W07 ha sido tan dominante como sus predecesores.

Hamilton Bakú

El W07 apabulló en todas partes. Bakú, pura tracción y velocidad punta, tal vez fue su mayor paliza. (Fuente: contadorgodinez.com)

La forma de hacerlo, eso sí, ha sido diferente. Su ventaja no se ha caracterizado por ser gigantesca, sino por ser constante. Carrera tras carrera, la diferencia entre Mercedes y su más inmediato perseguidor parecía la misma: un par de decimillas en ritmo de carrera, y medio segundo en clasificación. Llegado el domingo, por tanto, no había nada que hacer: con ambos bólidos en P1 y P2, podían gestionar la carrera a su antojo. Cualquier intento de undercut era fácilmente repelido al construir una ventaja de 2-3 segundos antes de la primera parada. Incluso cuando el ritmo era idéntico, simplemente clasificar delante les aseguraba el doblete. Las veces que no lo han conseguido (y en los tres primeros cuartos de temporada fallaron muy a menudo) se debieron a que debido a esa escasa ventaja cualquier pequeño contratiempo suponía la pérdida de muchas plazas. Hablamos, claro, de esas nefastas arrancadas en Australia, Baréin, Canadá, Alemania, Italia o Japón (no todas culpa del coche, todo sea dicho, y algunas acabaron igualmente en 1-2 para Mercedes), amén de los pequeños problemas de fiabilidad aparecidos en diversas sesiones de clasificación y la ya famosa rotura de Malasia. Pero más allá de eso, el W07 ha sido, sencillamente, perfecto. Las dos únicas pistas en las que un equipo osó toserles fueron Mónaco y Singapur, y en ambas se llevaron el triunfo final. Eso nos indica que el coche no ha tenido ningún punto débil. Su motor es excelente y jamás les ha faltado velocidad punta, pero no sólo con ella han logrado el título. Su rendimiento en curvas de todo tipo ha sido excelso: las lentas del Hungaroring, las medias de Sochi o las rápidas de Silverstone, en todos estos trazados lograron el doblete (aunque la FIA se lo quitase luego en el último citado) porque el equilibrio del coche es magnífico. Pero si en algún lado ha destacado el Mercedes, seguramente sea en la brillante tracción en curvas lentas. Los pilotos podían aplastar el gas casi como si tuvieran controlador de tracción porque a nivel mecánico la zaga del W07 era perfecta.

Rosberg Singapur

La arrolladora actuación de Rosberg en Singapur nos confirmó a todos que iba en serio a por el título. (Fuente: skysports.com)

Y esa característica ha sido seguramente la que ha marcado el duelo entre Nico Rosberg y Lewis Hamilton en este 2016. Y es que el alemán no ha sido campeón del mundo por casualidad: su comprensión de las virtudes del W07 seguramente fue más rápida porque su estilo de pilotaje le permitió descubrirlas antes. Nico siempre frenará un poco antes que Lewis y por ende tenderá a salir de las curvas más pronto. Rosberg “compensa” ese déficit en frenada con un mayor grado de giro y aplicado con más brusquedad, amén de una mayor velocidad en el vértice al haber soltado antes el pie izquierdo. En condiciones normales, sin control de tracción, ir tan rápido en el ápice y con tanta inercia lateral debería castigar cualquier intento de aceleración con un brutal derrapaje. Pero el W07 es tan sublime en esta lid que tan sólo sufre un ligero bandazo, que Nico controla con un contravolante muy liviano. Así, Rosberg ha podido ser tan rápido como su compañero y, lo más importante, con regularidad: adiós a esos derrapajes que le hacían perder una décima en un par de sitios cada vuelta. Más allá de su pilotaje puro y duro, la campaña por el título del #6 ha sido fabulosa, pues no ha habido ningún error de los que cuestan puntos que anotar a su lista. Ha tenido fines de semana flojos en condiciones de lluvia, como Montecarlo, y actuaciones poco inspiradas en el tráfico como Canadá y su ilegal adelantamiento en Alemania. Pero ningún fallo realmente grave o costoso. Nada. La regularidad ha sido su sello. Su gestión de los 33 puntos de renta tras Japón ha sido impecable: cuatro P2 consecutivas, conservando siempre que podía y arriesgando cuando tocaba, como en la clasificación de México o en su gran día en Abu Dabi. Así que no es sorprendente que se haya alzado con el título a los puntos: ha sido el más constante.

Hamilton Sakhir

No sólo la fiabilidad lastró a Lewis, sino también sus malas salidas y las consecuencias de las mismas. (Fuente: diariomotor.com)

Y nunca ha significado más aquello de “el torneo de la regularidad” que en esta temporada de Fórmula 1. Porque la constancia ha primado sobre los ramalazos de excelencia. Y éstos se ha encargado de ponerlos Lewis Hamilton. El 2016 del de Tewin ha sido para dedicarle un estudio exhaustivo. Rapidísimo al inicio pero con fallos inexplicables, como algún despiste en las arrancadas, Lewis pareció tocar fondo en España. El archifamoso toque en la salida entre ambos Mercedes, en el que el inglés se tiró de forma absurda al interior sin levantar el pie incluso cuando la hierba era inminente, era el signo inequívoco de que algo no funcionaba con el #44. Ya había roto un motor en China y otro en Rusia, su déficit con Nico era de 43 puntos y nada parecía salirle bien. Tras otro fallo menor en la Q3 de Montecarlo, todo indicaba que este era el año del #6. Pero de repente, todo encajó. Al día siguiente la fortuna le sonrió y se llevó el triunfo. En Canadá, otro tanto. Y entonces llego Austria, un día clave. Allí, Lewis reconoció ante todos algo que nadie hace: que su pilotaje tenía defectos. No sólo eso, sino que encima había trabajado en ello. Tras los libres, se empolló las telemetrías de su coéquipier y dedujo, como declararía más tarde, que el Red Bull Ring era una pista de “dejar ir el coche” por las curvas, sin acelerador ni freno. Es decir, tenía que ser menos Lewis (¡nada de frenar hasta pasado el vértice!) y un poco más Nico (ya que en esta pista el alemán le superó sin miramientos en 2014 y 2015). Y lo hizo. Y marcó una espectacular pole. Y el domingo, ganó la guerra. Hamilton le dio la vuelta a base de actuaciones espectaculares y se fue de vacaciones con 19 puntos de ventaja y el cuarto título muy encaminado. Pero entonces llegó la sanción en Bélgica. Y luego, su pésima salida en Monza. Y después, su horripilante GP en Singapur. Y tras ello, el mazazo de Sepang. Y aún quedaba un último puñetazo. 33 puntos de déficit, 4 carreras para el final. A Rosberg le valía con ser 2º en cada GP, y Mercedes no haría nada que pudiera desestabilizar el 1-2. Así que, traduciendo de forma algo burda, “el equipo iría con Nico”. Lewis necesitaba un milagro, pero por él no iba a ser. Estados Unidos, México, Brasil y Abu Dabi se contarán como 4 de los mejores Grandes Premios de toda su trayectoria deportiva. El inglés entró en éxtasis y fue absolutamente invencible, sin poner una sola rueda fuera de sitio en más de un mes. Fue el más rápido en 10 de las 12 rondas clasificatorias (las dos que no fueron un par de Q2 en que no usó las gomas más blandas), logró las 4 poles y las 4 victorias. Daba igual que hubiera curvas rápidas, medias o lentas: el #44 fue insuperable. Su parte final de carrera en Abu Dabi fue cautivadora, pero no sirvió de nada. Como no sirvió batir a Nico 12-9 en clasificación (¡incluso sin competir en tres Q3 por fiabilidad!), ni sumar una victoria más que él.

En definitiva, esta pareja ha tenido que rendir al nivel más alto de sus carreras deportivas para tratar de batirse el uno al otro. Y de eso se trata, ¿no? De ver cómo dos fueras de serie ponen el listón cada vez más alto y enseñan al mundo que sky is the limit. De cómo alguien como Lewis reconoce sus defectos de pilotaje, los pule y acaba arrasando; de cómo alguien como Nico detecta el punto fuerte de su coche y bate a ese monstruo que tiene en el otro box. Y de cómo un equipo como Mercedes fabrica por tercer año consecutivo una máquina invencible. Puede que desde fuera ya sean demasiados meses con el mismo decorado, y que venga bien cambiar de aires. Tal vez la revolución normativa que viene para 2017 acabe con la tiranía. Pero mientras tanto, congratulémonos de haber vivido una batalla brillante entre dos pilotos, cada uno con sus armas, que han hecho de 2016 uno de los años con mejor nivel de pilotaje de los últimos tiempos.

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5 comments

  1. LFP · diciembre 1

    Buena nota, equilibrada sin fanatismo, Nico es todo esfuerzo, Lewis todo talento

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  2. AlcarriaF1 · diciembre 1

    Excelente diezcilindros. Habrá repaso general a la temporada de cada uno de los pilotos o de cada uno de los equipos?

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  3. diezcilindros · diciembre 1

    Muchas gracias, AlcarriaF1 ^^.

    Sí, cada 3 días tendréis una entrada repasando la temporada de cada equipo y piloto, muy similar a esta. Te recomiendo echar un vistazo a nuestras entradas de agosto (las 11 primeras) para que veas lo que propondremos.

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  4. diezcilindros · diciembre 2

    Todavía no sé muy bien cómo encajar el adiós de Nico Rosberg a la Fórmula 1. De momento, podemos usar los comentarios de este artículo para debatir sobre ello. Lamentablemente, estoy tan estupefacto que no puedo siquiera decir nada, así que os convido a vosotros a empezar.

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  5. accioniastascam · diciembre 2

    Me has dejado de piedra. Vamos a soñar, 2017 Alonso Hamilton, Alonso gana el mundial y 2018 Hamilton (que se acaba de quemar) se va y TACHANNN llega Sainz. Seria un sueño hecho realidad, hasta contrataría movistar para no perdérmelo.
    Un saludo y que los Reyes Magos nos traigan felicidad

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