¿De veras pueden ganar en 2017?

McLaren ha dado un salto de gigante en apenas 12 meses: de la bochornosa actuación de 2015 a ser mínimamente competitivos durante esta última temporada. Sin embargo, su plan maestro tenía señalado 2017 como el año en que pelearían por el título. Y hay tantas cosas por mejorar en McLaren para ello (y no sólo el motor) que, por mucho cambio normativo que haya, se prevé muy difícil que ocurra. De hecho, ha habido ciertos cambios a nivel directivo que obligan a pensar que aún queda tiempo para que Woking vuelva a ser una escuadra ganadora. ¿Seguirá con ellos su activo más valioso, Fernando Alonso, para cuando lo consigan?

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Demasiado grande para ser un equipo privado, pero demasiado pequeña como para ser totalmente independiente, McLaren se vio en un aprieto al comienzo de la nueva fórmula de motores V6. Su suministrador desde hacía casi dos décadas, Mercedes, iba a centrarse totalmente en su escudería, y la historia ha mostrado lo difícil que es ganar para un equipo cliente. Woking necesitaba un motor exclusivo para ellos, y a mediados de 2013 decidieron que Honda les suministraría propulsores a partir de 2015, rememorando viejos tiempos. Según nos contaban, la idea era buenísima: mientras Mercedes, Ferrari y Renault padecían problemas de juventud de sus nuevas maquinarias híbridas en 2014, los nipones, con mucho margen de tiempo, lo mirarían desde fuera y aprenderían cómo funcionaban estos motores. Escogerían la solución que se demostrase más acertada y la aplicarían desde cero en su V6 para llegar a la parrilla en 2015 y comenzar a un nivel plenamente competitivo. Ciertamente, uno sólo puede reírse cuando observa la astronómica diferencia entre los planes y la realidad.

Button Singapur

La tracción fue el principal punto fuerte del MP4-31. Ni motor ni aerodinámica estuvieron a la altura del enorme presupuesto de McLaren. (Fuente: f1fanatic.co.uk)

Desde Australia 2015, la vida ha sido un infierno para McLaren-Honda: la extrema lentitud y los perpetuos problemas de fiabilidad convirtieron al equipo británico en una sombra de sí mismo. Como es típico en los japoneses, asumieron toda la culpa como si de un conflicto de honor se tratase y, metafóricamente, rodaron cabezas. Pero para aquellos que preferimos rascar un poco antes que quedarnos en la superficie, algo no nos cuadraba. Por un lado, habíamos visto que otros motores muy débiles como el Renault de 2015 confirmaban, paradójicamente, su poca competitividad en los circuitos sin rectas, pues sus clientes pasaban a ir como un tiro. McLaren, sin embargo, mejoraba muy poco sus prestaciones cuando el motor no tenía influencia. Por otro, estaba el reciente historial de Woking a la hora de fabricar monoplazas: tras el rápido pero poco fiable MP4-27 de 2012, el equipo decidió sorpresivamente arriesgar con el modelo del año siguiente e introdujeron el pull-rod delantero que tantos quebraderos de cabeza le había causado a Ferrari con el F2012. Y el rendimiento cayó en picado: Brasil 2012 sigue siendo su última victoria, y no han conseguido acabar mejor que 5º ninguna temporada en el Mundial de Constructores. Ni siquiera en 2014, donde su motor Mercedes era una ventaja enorme pero fueron superadísimos por equipos como Williams. Es decir, había motivos para sospechar de la falta de calidad del coche que portaba el Honda V6 en 2015. Y si a todo esto le añadimos ese famoso estudio de Mark Hughes en la Q1 de Bélgica de aquel año, en el que cifraba en 8 décimas el déficit del MP4-30 con respecto al Mercedes W06 (independientemente de que tuviesen que quitar alerón para compensar la falta de punch del motor), la cosa estaba clara: el chasis tampoco estaba a la altura. 2016, el segundo año del proyecto, ha confirmado los indicios. El Honda es ya un motor aceptable. El peor, sí, pero mínimamente competitivo. Y hubo 3 Grandes Premios consecutivos donde se evidenció que el V6 estaba a la altura de su chasis: en Montmeló, Montecarlo y Gilles Villeneuve, tres pistas absolutamente distintas, Fernando Alonso clasificó en todas ellas en 10º lugar. Eso sólo podía significar que chasis y motor ofrecían las mismas prestaciones. Y si tildamos de “malo” al Honda, habrá por tanto que calificar igual al MP4-31, un coche que por cuarta temporada consecutiva demuestra los problemas que existen en Woking a la hora de llevar un proyecto de diseño. Padeció de un subviraje crónico y de una preocupante falta de ritmo en curvas rápidas (desesperando a Honda en su carrera de casa). Su único punto fuerte era la tracción, algo que se podía ver en muchos speed trap situados a la salida de curvas, como por ejemplo algunas líneas de meta, donde los McLaren marcaban las velocidades más altas. Si no fuera porque la distribución de pesos está fijada por la FIA, el MP4-31 tendría todos los síntomas de estar muy inclinado para atrás, como el mítico Renault R24 con el que Fernando Alonso volaba en las salidas, algo que 12 años después ha vuelto a repetir. Por tanto, la única explicación ha de residir en una suspensión trasera intrínsecamente demasiado blanda.

Alonso Estados Unidos

El final de temporada de Alonso fue soberbio. Su P5 en Estados Unidos tuvo todos los ingredientes del clásico Fernando. (Fuente: laf1.es)

Precisamente el español ha sido una de las grandes notas positivas del 2016 para McLaren. No es que su rendimiento haya sido una revelación, pues ya lleva 15 temporadas completas en F1, sino porque a sus 35 años mantiene aún el ardor y la calidad de siempre. De acuerdo, tal vez esté un pelo por detrás de su rendimiento de 2012, su temporada cumbre, pero es posible que lo único que le falte sea el extra que da tener un coche con posibilidades de ganar el título. Y es que el 2016 de Alonso ha sido la constatación de que sigue en la élite. Su primera mitad de temporada, eso sí, no fue particularmente brillante: Jenson, lejos de su punto álgido, andaba relativamente cerca, tanto como en 2015, y hasta Silverstone inclusive (carrera donde Fernando podría haber pillado puntos de no ser por un costoso trompo) sólo había podido puntuar en dos carreras con cierta dosis de fortuna (Rusia y Mónaco), por los 4 GGPP en que Button visitó el top-10. Sin duda, empezar la temporada con un pavoroso accidente, como 12 meses antes, no le ayudó para ponerse en forma. Pero en Hungría Alonso comenzó la recuperación. Firmó un excelente 7º puesto, sólo superado por Mercedes, Red Bull y Ferrari, y de ahí en adelante (salvo un pequeño borrón en Alemania) hizo gala de su famosa regularidad para poner siempre el coche arriba. Consiguió otras 3 séptimas plazas y un brillante 5º puesto en Estados Unidos. Al final acabó 10º en el campeonato, por delante del Williams de Felipe Massa, de los Toro Rosso y por supuesto de su compañero. ¿Los ingredientes? Los de siempre: a nivel de mentalidad, mantiene esa inquebrantable determinación los domingos que tantos puntos le da. En las situaciones comprometidas, sobre todo cuando la pista está semihúmeda y hay que calzar slicks, sigue siendo el rey (de hecho siempre ha sido uno de los mejores pilotos con ruedas frías, presiones bajas, en las salidas y también en resalidas de Safety Car y situaciones similares). Y a nivel de pilotaje, aunque su escandalosa entrada en curva de los tiempos de Renault es ya una reliquia del pasado, sigue manteniendo la agresividad y el brío. Ahora divide su aporte en dos fases casi superpuestas: una primera antes del vértice y una segunda, aún más agresiva, justo en el ápice. Con esto logra morder el piano interior y ganar algunos centímetros (y con ello, centésimas). La mencionada formidable tracción del MP4-31 hace el resto: a pesar de llevar tantísimo volante aplicado en el vértice, puede pisar gas con fe porque el coche no le va a derrapar. Caramba, en cierto modo es un calco de lo que Nico Rosberg ha hecho este año con el W07. Y si uno ha sido campeón del mundo, ¿por qué no iba a serlo Fernando con el mismo coche?

Button Austria

Quitando Austria, el 2016 de Jenson Button osciló entre lo aceptable y lo verdaderamente mediocre. (Fuente: redbull.com)

La otra cara de la moneda en McLaren ha sido Jenson Button. En la primera mitad de temporada, el inglés siguió por donde lo había dejado en 2015: es decir, un poco por detrás de Fernando, pero a una distancia suficiente como para causarle problemas y sumar puntos siempre que las circunstancias de carrera lo permitieran. Sus actuaciones en Rusia, España y Mónaco parecieron sólidas, y en Austria llegó un highlight espectacular, clasificando 5º y acabando 6º en un trazado plagado de rectas. A finales de julio, cuajó dos grandes fines de semana en Hungría (sin recompensa por culpa de la fiabilidad) y Alemania (superando sin miramientos a Alonso camino de la 8ª plaza). Pero de repente, se hundió. ¿Le pasó lo mismo que a Felipe, perdiendo rendimiento al haber decidido internamente retirarse a final de temporada? En las últimas 9 carreras, Jenson clasificó peor que Fernando en 7 ocasiones; las 2 en que no lo hizo fueron Bélgica y Malasia, días en que Alonso no compitió por sanciones de motor. En los GGPP finales, Button comenzó a quejarse en todo momento: “falta de agarre”, “subviraje y sobreviraje” y demás problemas que no le ocurrían al #14. Su punto más bajo, sin duda, fue Brasil: en condiciones donde antes Jenson hubiera brillado, el de Frome se hundió de forma preocupante. Era hora de marcharse. Diremos así adiós al supersuave piloto británico, el rey de las condiciones cambiantes, uno de los mejores pilotos del mundo en curvas lentas. Con su aporte progresivo, aunque últimamente más pronunciado que antaño (influido obviamente por la naturaleza subviradora del McLaren), era capaz de gestionar sus neumáticos y sacar ventaja en condiciones de carrera. Puede que perdiera su velocidad pura demasiado pronto, pero incluso con pocas poles consiguió un merecido campeonato en 2009 que sin duda hizo justicia con el gentleman Jenson.

Sin Button, McLaren contará en 2017 con Stoffel Vandoorne, el prometedor belga que ya destacó en Baréin, puntuando cuando el MP4-31 todavía era bastante poco competitivo. Eso sí, Stoffel no debería ser una apuesta arriesgada: justo el día del GP de Australia cumplirá 25 años y ya debería estar preparado para dar el 100% desde el primer día. Su duelo con Alonso será una de las atracciones del 2017: el belga podría ponérselo muy difícil en clasificación, ¿pero podrá igualar el ritmo de carrera y la pericia habituales del español? Para McLaren, lo importante es que esta pelea, si ha de ser tensa, que no lo sea pugnando por los últimos puestos de la Q3. Que sea con los dos MP4-32 luchando en cabeza. El tercer año de la asociación con Honda es también el último del contrato de Fernando. Y a día de hoy, el #14 sigue siendo la opción más sólida de título para los de Woking. Si ni ellos ni Honda cumplen su parte, Alonso bien podría afrontar su última temporada en Fórmula 1. Y eso sólo puede significar una cosa: que la mítica asociación anglonipona habría fracasado. Todavía adaptándose a la entrada de Zak Brown como director ejecutivo y, sobre todo, al adiós (esta vez definitivo) de una leyenda como Ron Dennis, parece poco probable que la segunda escudería más laureada de la historia logre éxitos en 2017. Pero quién sabe. Tal vez acierten con la nueva reglamentación aerodinámica. Sea como fuere, McLaren se enfrenta a un año decisivo. Es la hora de la verdad. ¿Lo conseguirán?

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4 comments

  1. AlcarriaF1 · diciembre 16

    Magnifico artículo. Es increíble ver a Fernando competir a ese nivel a su edad, a pesar de que haya gente que diga que ya está acabado, tu análisis de su conducción demuestra que si McLaren le da un coche minímamente competitivo, Alonso puede retirarse con alguna victoria, porque ganar el título con Mercedes y Red Bull (sobre todo, éstos últimos y la sensación Max) lo veo tremendamente complicado.

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  2. pgimoreno · diciembre 16

    10 cilindros,
    La unidad de potencia de Honda la calificaría a secas como “fiable”.
    La suspensión y la aerodinámica del McLaren la calificaría como “regular”.
    Con esta sinergia, lo venturoso es esperar que 2017 traiga un auto que logre la 6a posición del campeonato de constructores, por atrás de Williams y Forcé India y Renault.
    En mi opinión muy personal desde luego y sin ánimo de ofender a nadie, tanto el director de ingeniería, el director técnico y el director de operaciones de McLaren (con todo lo ingleses que lo sean), están trabajando a ciegas. Peter Prodromou con todo su bagaje no ha sido el guía que todos esperaron.
    La buena noticia para McLaren es la llegada de Zack Brown, quien podrá conseguirle los dineros en patrocinios e incrustarlos en el departamento técnico para en 2018 tener un auto competitivo que busque los podios.
    Saludos<

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    • diezcilindros · diciembre 17

      Según tus cuentas, me sale que McLaren acabaría de hecho 7ª, ¿no? Superada por los mismos que en 2016 ha sido 6ª y si añades a Renault…

      Y para mí, sería un rotundo fracaso que McLaren acabe peor que 4ª. Sobre todo porque, por presupuestos, tendría que estar peleando de tú a tú con Mercedes, Red Bull y Ferrari. En condiciones normales ya sería un desastre perder contra los 3, pero dadas las circunstancias (Honda, etc) creo que no se les puede pedir pelear contra ellos en 2017, pero sí superar a toda la pléyade de equipos privados de media parrilla que tienen menos de la mitad de recursos que ellos (Williams, Force India, Toro Rosso) y sujetar el empuje de Renault.

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      • pgimoreno · mayo 2

        Diez Cilindros, este auto en 2017 ya ni fiabilidad tiene, en lo que se había trabajado durante su 1a y 2a temporada.
        Una catástrofe para el Gran Prix.

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