Salvados in extremis

No era ningún secreto que la situación financiera de Sauber llevaba unos cuantos años en entredicho, y por culpa de ello el rendimiento deportivo se había visto notablemente afectado. Pero acabar en el top-10 por equipos y obtener el plus del reparto de premios nunca había estado en duda… hasta 2016. A falta de 2 carreras para el final, los de Monisha Kaltenborn marchaban en P11 y a punto de perder un buen montante de millones. Pero en Brasil llegó el milagro y Sauber pudo acabar en 10ª posición. Y si a eso se le suma la entrada del grupo inversor Longbow Finance, ¿hay motivos para la esperanza?

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Hay equipos privados que maravillan al mundo por lo bien que hacen las cosas a pesar de unos recursos modestos, y hay otros que demuestran por qué lo más normal sería que se viesen relegados a la cola de la parrilla, destinados a sufrir. Hubo un tiempo en que Sauber fue de los primeros, pero desde 2014 es de los segundos. Atrás queda el tiempo entre 2006 y 2009 que, de la mano de un fabricante como BMW, la base de Hinwil pudo disfrutar de podios y victorias. La vuelta a la realidad ha sido dura, y los apuros económicos están a la orden del día. Donde antes corrían los Nick Heidfeld, los Pedro de la Rosa, los Kamui Kobayashi o los Nico Hülkenberg, ahora hay que recurrir sin pudor a los pilotos con patrocinadores bajo el brazo, e incluso con ello las finanzas andan maltrechas, hasta el punto de que a principios de año llegaron los impagos y los retrasos en los salarios. Los rumores de venta eran numerosos (la opción de Alfa Romeo estuvo realmente cerca), pero en julio apareció el Mesías: el grupo Longbow Finance compró Sauber, decidió mantener el legado y pasó a inyectar liquidez, con la cual agenciarse algunos nombres importantes como Ruth Buscombe o Xevi Pujolar. De momento, los suizos parecen salvados.

Ericsson Baréin

Había que esforzarse para encontrar diferencias entre el C34 y el C35… (Fuente: noticias-f1.com)

El dinero también llegó al túnel del viento (con casi 15 años de antigüedad, sigue siendo uno de los mejores de la Fórmula 1) y el C35 recibió alguna que otra mejora, pero era imposible ocultar la realidad: el monoplaza azul y amarillo no dejaba de ser una copia del C34 con el que ya sufrían para salir de Q1 en 2015. La temporada de Sauber ha sido puramente en la parte trasera de la parrilla, viendo cómo Haas, en su primer año y un presupuesto no mucho mayor, estaba muy por delante de ellos, y cómo Manor ya no era ese equipo a 2 segundos de distancia, sino que ahora les igualaba e incluso les batía. De las 4 carreras de julio, Sauber clasificó con sus dos coches en última fila en 3 de ellas. La falta de evolución era evidente: el C35 era lento en todas partes. No había ningún circuito en el que uno pudiera decir que destacaban sus virtudes o se camuflaban sus defectos. Pero con la llegada de Longbow Finance se introdujeron nuevos alerones, difusor y suelo y la situación mejoró ligeramente (metieron un coche en Q2 en 3 ocasiones entre Singapur y México). Sin embargo, Manor había puntuado en Austria y ellos aún no. Tras rozarlo en el Hermanos Rodríguez, la lluvia y una inteligente estrategia en Interlagos les dio la 9ª plaza y con ello la entrada en el top-10 por equipos. Seguramente, en el transcurso de la temporada el C35 fuera mejor que el MRT05, y por tanto merecieran superarles en la tabla por equipos (lo que no consiguieron en 2014 mereciéndolo aún más). Pero sin duda 2016 es un aviso a navegantes: Sauber está en serio peligro de convertirse en el peor equipo de la parrilla. “Éxitos pasados no garantizan éxitos futuros”, y no sería la primera vez que un equipo ganador se hunde en el pozo.

Ericsson México

Ericsson rozó la zona de puntos en México.
(Fuente: RPCTV.com)

La anterior puntualización sobre el rendimiento y los puntos podría repetirse para los pilotos de la escudería suiza. Y es que el mejor a lo largo del año no ha sido el que acabó 9º en Brasil, sino su compañero. De forma un tanto sorprendente, Marcus Ericsson ha sido el mejor piloto de la pareja en Sauber. Con su estilo discreto, lejos de los focos y sin actuaciones espectaculares, el sueco se las ha apañado para superar 13-8 en clasificación y 9-4 en carreras acabadas por ambos a su vecino de box. La evolución es sorprendente en el #9: tras un año de debut nefasto en Caterham (donde difícilmente justificó su presencia en Fórmula 1), su apoyo económico le llevó al primer volante en Sauber, y mejoró notablemente. Claro que venía desde tan abajo que cualquier progreso iba a ser enorme. Su compañero le triplicó en puntos, pero Ericsson al menos enseñó algo de velocidad y, fundamentalmente, regularidad. Y esa misma receta ha aplicado en 2016, con los resultados anteriormente mencionados. Es que ni siquiera observando su volante (a la izquierda en el vídeo) se puede atisbar algún indicio de espectacularidad: Marcus frena relativamente pronto, también levanta totalmente el pie del pedal mucho antes del vértice y aplica el giro con suavidad y de forma relativamente progresiva. Uno no percibe cuándo está girando con el freno pisado y cuándo lo hace sin apretar el pedal izquierdo: hila las dos fases con naturalidad, con una entrada más tardía que la de su compañero y un buen trecho “dejando ir el coche” sin gas ni freno. Desde luego, no parece rápido. Y seguramente tampoco lo sea.

Nasr Brasil

Felipe Nasr obró el milagro en Brasil: 9º, 2 puntos a la saca y la P10 entre los constructores para Sauber. (Fuente: formula1.com)

Y eso dice muy, muy poco de Felipe Nasr. Cuando acabó 5º en su debut, todos creímos ver a un nuevo brasileño con futuro en la Fórmula 1. Sin embargo, tras 2 años en la máxima categoría, Australia 2015 sigue siendo lo mejor que jamás hayamos visto del de Brasilia. Su dependencia de un sistema de frenos perfecto le ha llevado por la calle de amargura durante todo este tiempo, cometiendo errores de todo tipo (algunos realmente embarazosos) y siendo incapaz de batir a Ericsson. Pero cuando todo se conjuntaba, el #12 parecía estar en otra órbita con respecto a su compañero y de veras parecía suficientemente talentoso. En cierto modo, su conducción (a la derecha en el vídeo) nos recordaba a la de alguien como Hamilton: frenada tardía, llevándola hasta el vértice, bloqueando la rueda interior, y aplicación progresiva del volante. Nasr, claro, necesita un sistema de frenos que le permita ir tan al límite, y cuando no lo ha tenido ha padecido problemas. De haber tenido una plataforma estable de trabajo, seguramente podría haber pulido esa técnica y alcanzar velocidad de forma regular, pero como ha carecido de ella se ha quedado en un piloto menor, superado por alguien con menos talento bruto como Ericsson. Su conducción en Brasil no tuvo mácula, pero simplemente constó de mantener el coche por lo negro. En 2016 no ha tenido esas espectaculares carreras que sí tuvo en 2015, y los puntos bajos han seguido presentes, de ahí que en el global Felipe haya sido el peor de los dos Sauber. Y sin volante asegurado para 2017 debido a la pérdida de su patrocinio, es muy probable que Nasr haya disputado su última carrera en la élite, salvo que la situación en Mercedes le dé de forma rocambolesca un asiento que a día de hoy parece perdido.

Con sólo Ericsson confirmado para el próximo año, sin duda el segundo volante se venderá al mejor postor. Y la principal muestra de que hace falta el dinero es la noticia de que Sauber montará motores Ferrari de este año en 2017. Como hace 12 meses la FIA obligó a que los motoristas vendieran sus unidades de potencia antiguas más baratas (para permitir a STR usar los Ferrari 2015 esta temporada), Sauber se acoge a esto mismo para reducir la factura de Maranello. Pero la contrapartida es evidente: en el primer año en que se liberaliza el desarrollo de los propulsores, anclarse a una versión antigua parece una decisión abocada al fracaso. Saber la forma del motor permitirá a Sauber diseñar la zaga de su C36 a partir de algo conocido, pero ya en las primeras carreras se notará el déficit de potencia con respecto a las unidades de 2017 y a final de año será aún peor. Todo indica que en 2018 serán nuevos clientes de Honda, ¿pero cómo llegará Sauber para entonces? Salvo milagro inesperado con el chasis, el cántaro de Hinwil podría acabar rompiéndose y acabar en última posición no sería nada sorprendente. Y eso podría ser dramático para el futuro del 6º equipo con más Grandes Premios en la historia de la Fórmula 1.

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