Francia está de vuelta

(Fuente foto de portada: autosport.com)

Tras 10 años de ausencia, Francia volverá a gozar de un Gran Premio de Fórmula 1. El circuito no será el clásico Magny-Cours, ni tampoco nada cercano a Disneyland como durante tanto tiempo se rumoreó, ni tampoco verá Bernie Ecclestone cumplido su sueño de una carrera urbana alrededor de la Torre Eiffel. Será Paul Ricard la que acoja por primera vez desde 1990 la máxima categoría. ¿Dará juego el circuito del sudeste francés?

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Los países de gran tradición automovilística tienen cada vez más amenazados sus Grandes Premios. Monza y su denodada negociación para prorrogar 3 años el contrato del GP de Italia, Silverstone y la severa posibilidad de que en 2018 no haya F1 en Gran Bretaña… el Gran Circo seguirá saliendo de Europa y mudándose hacia escenarios con potencial como Estados Unidos. Pero curiosamente hay un país que rompe la tendencia. Tal vez porque todo este proceso ya lo sufrió en sus carnes hace 10 años. Francia albergó en 2008 una carrera por última vez, y la afición no podía imaginarse un Mundial sin visitar el lugar en el que se disputó el primer Gran Premio de la historia, allá por 1906. Pero como suele suceder, la vida siguió, y de repente nadie echaba de menos al país galo. Sobre todo porque llevar a cabo una actividad económica en su suelo generaba unas obligaciones impositivas (independientemente de la sede fiscal de cada equipo) que a pocos les gustaba pagar. Pero con la vuelta de Renault y su marcada inversión por triunfar en la F1, de repente el GP de Francia era de nuevo una opción. Y tras años de negociaciones al fin llegó la noticia: en 2018, la Fórmula 1 volvía a territorio bleu.

20170122 Gugelmin Paul Ricard

El espeluznante accidente de Mauricio Gulgemin en la salida del GP de Francia de 1989. (Fuente: taringa.net)

El gran debate, por supuesto, era conocer un pequeño detalle “sin importancia”… ¿dónde iba a disputarse el Gran Premio? Muchos aficionados solían mencionar en su crítica al estado actual de la Fórmula 1 a Magny-Cours como uno de esos circuitos que echan de menos, como citaban a Imola cuando se publicó que sustituiría a Monza. Lo que no parece recordarse es que el circuito de Nevers, más allá de que estaba literalmente en medio de la nada, era un trazado en el que ver adelantamientos era misión imposible, pues su recta más larga estaba precedida de un curvón largo y rápido que hacía difícil mantenerse en la estela del coche de delante. En definitiva, no parecía el escenario más espectacular, y en su día siempre se señalaban dos localizaciones mejores: un nuevo circuito (a construir) con Disneyland de fondo, o una pista urbana que visitase los lugares más emblemáticos de París. Pero nada de eso llegó a concretarse, y tampoco surgieron como opciones verosímiles de cara a 2018. Al final, la solución escogida fue una vuelta al pasado. No a los emblemáticos Dijon, Rouen, Reims ni por supuesto Le Mans (su versión larga es demasiado grande para la F1, y su versión de MotoGP resulta muy sosa, como se comprobó en 1967), sino al Paul Ricard. Allí se disputaron numerosos Grandes Premios entre 1971 y 1990, por lo general alternándose con Dijon como en Gran Bretaña ocurría con Silverstone y Brands Hatch. Y aquí, en Le Castellet, al sur de Francia, se vivieron algunos momentos notables en la historia del deporte. Por ejemplo, que 4 pilotos franceses copasen el top-4 en 1982. O que el más ilustre de ellos, Alain Prost, superase a Ayrton Senna en 1988 para llevarse el triunfo. El momento más recordado seguramente sea la salida del GP de 1989, donde Mauricio Gugelmin formó una brutal montonera. O apenas 12 meses después, cuando él e Ivan Capelli, tras no conseguir clasificarse en el anterior Gran Premio, marchaban en un inesperado 1-2 para Leyton House hasta que el motor del brasileño falló y Alain Prost adelantó a Capelli a 4 giros del final. Pero sin duda, lo que perdura en la memoria de todos es la apabullante recta del Mistral, de 1,8 kilómetros de longitud.

20170122 Paul Ricard 3A

La variante 3A, presumiblemente la que se utilizará en 2018.
(Fuente: the-fastlane.co.uk)

Pero han cambiado muchas cosas en 26 años. Tras perder la Fórmula 1, el Paul Ricard se transformó. Con la muerte del homónimo propietario de la pista, el circuito fue vendido a un grupo controlado por el omnipresente Bernie Ecclestone, y sin posibilidades de albergar un Gran Premio sufrió una profunda reforma. Se tiraron abajo las tribunas, se añadieron numerosos tramos intermedios que pudieran servir para hacer versiones cortas del trazado, se crearon inmensas escapatorias de asfalto y se renombró como High Technology Test Track (Paul Ricard HTTT). En definitiva, ya no era una pista para correr: sólo para entrenar. Su buen clima y sus hasta 167 configuraciones distintas convirtieron a este lugar en uno de los mejores sitios para realizar tests. Con la prohibición de los mismos en 2009 se dio un duro golpe al trazado, que se centraba ahora en presentaciones y otros modelos de coches, pero en caso de que la F1 decidiera volver a Francia sin duda sería un escenario a tener en cuenta. Así que cuando se oficializó que el país galo tendría de nuevo GP en 2018, no tardó en confirmarse que Paul Ricard sería el lugar elegido. Eso sí, hay que acometer alguna que otra mejora. Hace unos 10 años se rumoreó con un posible “GP del Mediterráneo” que sería itinerante; una parada era este circuito de Le Castellet, y ante la evidente ausencia de tribunas se llegó a la conclusión de que sería una carrera sólo para VIP (y obviamente los teleespectadores); rápidamente se desechó esa idea y desde 2009 hay hasta 75.000 asientos disponibles en las gradas, que presumiblemente serán más en 2018. La variante elegida, aunque no ha sido totalmente confirmada, parece la 3A, cuya imagen se muestra arriba a la derecha. Mide poco más de 5,8 kilómetros (el GP será por tanto de 53 vueltas) y como se ve posee una chicane (llamada Nord) en la inmensa recta Mistral.

La pregunta del millón, no obstante, es evidente: ¿dará espectáculo este circuito? Más allá de que es un circuito plano y eso le resta emoción, las dos primeras curvas enlazadas serán una preciosidad para el piloto, llenas de fuerzas G. La sección 3-4-5-6 seguramente sea demasiado lenta y retorcida, pero preparará para los posibles adelantamientos en la Chicane Nord. Luego vendrá otro curvón rapidísimo, Signes, para un último sector lleno de curvas larguísimas de media-baja velocidad bastante poco excitante para el piloto y donde no habrá adelantamientos. En resumidas cuentas, más allá de dos o tres puntos el Paul Ricard será “un circuito más”. Con el aliciente de estar en Europa y garantizar así un ambiente formidable, pero seguramente demasiado aséptico. Una especie de Fuji, que no tenía nada que hacer frente a un icono como Suzuka. Pero lo importante es que la F1 vuelve a Francia y recupera parte de sus raíces. ¿Se encargará Liberty Media, la nueva propietaria del deporte, de seguir echando un cable a los trazados históricos?

¿Crees que es un acierto volver a Paul Ricard? Vota en nuestra encuesta y deja un comentario con tu opinión.

 

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One comment

  1. SportPrototipos · enero 23

    Quitaron una S entre Beausset y Bendor que era casi ciega y se hacia a cuchillo.

    Han metido el sector demasiado lento de la parte final del terreno
    La chicane de mistral es muy cerrada y esta “en el medio”

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