Mucho trabajo por delante

(Fuente foto de portada: gpupdate.net)

Acabaron la temporada 2016 como el segundo mejor equipo, y todos dábamos por supuesto que con las nuevas normas aerodinámicas y la eliminación del sistema de tokens, el Red Bull sería un coche candidato al título. Sin embargo, la pretemporada apuntó que el RB13 no estaba al nivel de los punteros. Y si alguien creía que era disimulo, se habrá llevado un chasco al comprobar en Australia que no, que ahora mismo los de Milton Keynes no pueden aspirar al triunfo. ¿Qué necesitan para salir adelante?

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Siempre hay muchas esperanzas puestas en Red Bull y Adrian Newey, y máxime cuando acaba de estrenarse una normativa aerodinámica que premia el talento creativo. Sin embargo, el RB13 apareció ante nuestros ojos como un coche demasiado sencillo. Incluso simplón. ¿Estrategias para ganar velocidad punta a base de reducir el drag? ¿O falta de aprovechamiento del nuevo reglamento? Las novedades que el equipo fue introduciendo en cada semana de entrenamientos y a su llegada a Albert Park venían a confirmar el retraso evolutivo que llevaban respecto a Mercedes y Ferrari, que intentaban recortar a marchas forzadas. Su deflector con nuevos rebordes es el primer intento de Newey de ver exactamente qué están logrando sus competidores con sus espectaculares acoplamientos en esa zona. Pero un simple detalle no iba a corregir el déficit de más de medio segundo que se vaticinó en Barcelona. En Milton Keynes tienen mucho trabajo por delante y no será cuestión de días.

¿Sufre el RB13 sin su “suspensión activa” para conseguir velocidad punta sin sacrificar paso por curva? (Fuente: GPUpdate.net)

Max Verstappen clasificó 5º y Daniel Ricciardo podría haber alcanzado igualmente la tercera línea de no ser por un error en la curva 14, que seguramente obedezca a su deseo de meter el coche más arriba de lo que merece. Pero lo más preocupante es que el holandés se quedó a 1,3 segundos de Lewis Hamilton en la Q3. Una distancia gigantesca, que sin duda necesitará de muchas semanas para anularse. Puede que Albert Park no haya sido el circuito más propicio para el coche, pero todavía no sabemos cuáles son exactamente sus virtudes. Lo único que podemos hacer es analizar los datos ofrecidos en estos 5.303 metros. El primer sector es velocidad punta, curva lenta, cambio rápido de dirección, frenada y tracción; el segundo apenas tiene dos giros de mención y no es muy representativo; y el tercero es donde un coche con buena aerodinámica brillará más. Pues bien, en clasificación los déficits del mejor RB13 con respecto al más rápido en cada intermedio fue, respectivamente, de 596, 300 y 506 milésimas respectivamente. Es decir, el coche pierde terreno en todas partes. Viendo detenidamente el coche, uno observa que en efecto han ido con un alerón trasero de carga media, mientras que otros coches como el Ferrari llevan una pared casi vertical en su extremo. Y ese no suele ser síntoma de que vayan sobrados de agarre, sino de que les falta velocidad punta. En la trampa marcaron los registros 12º y 16º a pesar de tan liviana carga aerodinámica. La buena noticia es que llevando ese alerón trasero su déficit en el tercer sector es de “sólo” medio segundo. Es decir, que si dispusieran de un motor como el Mercedes o el Ferrari podrían poner la configuración de ala máxima y recuperar muchas de esas 5 décimas. En definitiva, no es un problema aerodinámico. ¿Pero tan mal va el motor Renault, cuando el equipo oficial metió a sus dos coches en el top-5 de velocidades punta? ¿Podría ser que esté echando mucho de menos la famosa “suspensión activa” que ayudaba a Red Bull a nivelar el coche para maximizar su rendimiento en línea recta? Tal vez se hayan visto en la misma situación que McLaren: haciendo pasar a su chasis por “malo” porque tienen que sacrificar reglajes en favor del motor.

Una carrera impoluta de Verstappen sólo le sirvió para acabar 5º.
(Fuente: GPUpdate.net)

De ser así (y podría ser que la alta velocidad punta de Hülkenberg y Palmer se deba simplemente a la escasa carga aerodinámica que genera su coche, al estilo del Manor de 2016), sin duda Red Bull estará en un apuro. De momento, lo visto en Australia no ayuda a ser optimistas. Para empezar, Ricciardo sufrió un fallo en un sensor que le obligó a partir desde el pit lane con dos vueltas perdidas, para desgracia de su público. Su carrera apenas llegó hasta el giro número 25, en el que su coche reportó un problema de gestión del combustible y el héroe local tuvo que aparcarlo en la escapatoria de la curva 3. La carrera de Verstappen fue un poco más positiva, pero tampoco pareció nada espectacular. En igualdad de condiciones, en el primer stint, Max perdió 1 segundo por vuelta con respecto a Hamilton y Vettel. Así de duro. Max tuvo su protagonismo al ralentizar a Lewis tras el pit stop de éste y definir así al ganador de la carrera, pero eso precisamente no habla muy bien de su ritmo. La buena decisión de Red Bull fue calzar un SS nuevo al hacer su primera y única parada. Mercedes y Ferrari habían ido a por el blando porque la primera parada del #44 fue muy pronto, pero el viernes ya se había visto que el Pirelli del flanco rojo parecía la opción a seguir. Verstappen lo montó y rápidamente se aprovechó de ello, recortando la distancia con Räikkönen de 8,1 segundos a 1,5 en 14 vueltas. Pero si ya plasmamos nuestras dudas sobre que el Ferrari sea un coche tan rápido en manos del finés, llevando las gomas incorrectas el análisis se desvirtúa aún más. Max no pudo siquiera acercarse a mostrarle el morro al #7 y por tanto su carrera fue una muy profesional y meritoria, a la par que anodina, procesión hasta la bandera a cuadros. Casi un minuto por delante de Felipe Massa, así que en Milton Keynes tampoco están tan mal.

Pero esos 29,2 segundos de diferencia tras las primeras 26 vueltas (que podrían haberse convertido perfectamente en el mismo minuto que sacaron a Massa al final de carrera si Sebastian Vettel hubiese calzado los SS y tuviese necesidad de tirar) son los que molestan. Han perdido demasiado terreno en este invierno, y ahora mismo parece imposible de recuperar a corto plazo. Pero ojo: la temporada es muy larga. El año pasado empezaron más metidos en la media parrilla y al tercer GP ya estaban pisando el podio, y al quinto ganando. En aquella ocasión pareció más tema de neumáticos que de aerodinámica, por lo que tenía más fácil resolución. Pero seguro que el rango de temperaturas en que se mueve el RB13 no es el de diseño por culpa de la carga aerodinámica a la que deben renunciar. Un ajuste en la carrocería que permita ganar algo de apoyo sin comprometer demasiado la velocidad punta, y podrían encontrar un efecto multiplicador al mejorar el agarre de la goma (ya saben: que el neumático funcione es lo más importante en un Fórmula 1). No será por arte de magia, sino que la mejora vendrá del trabajo. Pero créannos: si hay un equipo que se caracteriza por trabajar durante la temporada y presentar evoluciones, ése es Red Bull. Tengan por seguro que en algún momento de la temporada llegarán a estar en la lucha por los podios. ¿Será demasiado tarde para entonces?

¿Crees que Red Bull ganará alguna carrera en 2017? Vota en nuestra encuesta y deja un comentario con tu opinión.

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