Una buena forma de salvar la papeleta

(Fuente foto de portada: GPUpdate.net)

Un día llegas a Melbourne pensando en aprender en las reuniones de los ingenieros y en descubrir cómo funciona un paddock desde la relajada perspectiva del piloto probador. Al día siguiente, te llaman y te dicen que te enfundes el mono, que mañana vas a disputar tu primer Gran Premio. La vida de Antonio Giovinazzi ha ido muy rápido en los últimos 12 meses, pero nunca tanto como en este fin de semana en el que ha disfrutado de su primera carrera en Fórmula 1. ¿Qué tal lo ha hecho el primer piloto italiano de la máxima categoría desde 2011?

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Ayer era el turno de Lance Stroll y hoy le toca a Antonio Giovinazzi. Contábamos con que habría un debutante en Melbourne, pero la llegada del italiano nos ha obligado a recolocar nuestros planes y no poder analizar como quisiéramos la pelea en la media parrilla debido a que un nuevo piloto llegaba a la Fórmula 1, y sólo hay un primer Gran Premio y merece ser digno de atención. En este caso, además, confluyeron dos factores: el primero, que Antonio es uno de los pilotos más prometedores de su generación y cuenta con la vitola de ser protegido de Ferrari; el segundo, que dadas las circunstancias en que llegó el subcampeón de GP2 a subirse al asiento del C36, no lo hizo nada, nada mal.

Giovinazzi se aproxima a la curva 15… donde se dejó su pasaporte a la Q2. (Fuente: GPUpdate.net)

Esas circunstancias ya son sabidas por todos: el viernes no era más que el piloto reserva de Sauber, después de haber disputado dos días de tests de pretemporada debido a que Pascal Wehrlein no se había recuperado plenamente de su lesión en la Carrera de Campeones. Sin embargo, el alemán reconoció por la noche que no se sentía preparado para aguantar 57 vueltas de Gran Premio, debido al escaso entrenamiento físico que ha podido a hacer de resultas de la lesión. Así, Giovinazzi se encontró al despertarse con que al mediodía iba a disputar la FP3. “Al principio pensé que me estaban gastando una broma. Luego llamé a mis padres para decirles que no se acostaran, que iba a correr“. La clasificación no tardó en llegar, y Antonio sorprendió a todos gracias al impresionante ritmo que demostró. No hay que olvidar que sacar el máximo jugo a los neumáticos en una vuelta lanzada es una de las artes más difíciles de aprender para un novato, y dadas todas las circunstancias parecía increíble que Giovinazzi (no lo olvidemos: con un Sauber, el peor chasis de la parrilla y cargando un motor Ferrari de 2016) no estuviera anclado en la última plaza. Todo lo contrario: el #36 salió relativamente pronto a hacer su último intento y marcó dos primeros parciales en verde que le bastaban para salir de la zona de knockout. Lamentablemente para él, llegó la frenada de la curva 15, una curva lenta que invita a los pilotos a frenar tarde porque se llega aparentemente despacio… pero el italiano bloqueó, se fue largo y perdió la vuelta. Se dirigió a boxes y asumió su eliminación, pero para la historia quedará que su anterior tiempo, 1:26.419, fue apenas 2 décimas más lento que el de su más experto compañero de equipo. Y así Giovinazzi consiguió que se hablara positivamente de él tras la clasificación. Había acabado 16º, por delante de coches mucho más competitivos como Haas, Williams o Renault.

La carrera de Giovinazzi fue de menos a más. Cumplió el objetivo de acabar y superó a un rival. (Fuente: GPUpdate.net)

Ahora quedaba otra historia, el domingo. El momento de su primera carrera en la Fórmula 1. Y la emoción iba a estar a flor de piel. Antonio arrancó regular y Kevin Magnussen le pasó a media recta. A la llegada del instante crítico, la primera frenada, Giovinazzi vio que Kevin frenaba por su izquierda, el exterior, muy tarde y que su compañero Marcus Ericsson se quedaba por dentro, pisando el pedal del freno de forma bastante conservadora. Así, Antonio decidió seguir al Haas con un movimiento de volante a la izquierda y frenar tardísimo, bloqueando la rueda pero con la seguridad de que por delante de él también iban pasados. Ericsson recuperó velocidad en el vértice y dejó al italiano tiritando en el astroturf, a lo Hamilton-Rosberg aquí mismo hace 12 meses. Allí perdió algo de momentum y se quedó a merced de Jolyon Palmer y Stoffel Vandoorne, de tal forma que al pasar por meta estaba en una floja 17ª plaza. Daniel Ricciardo salió de boxes tras arreglar sus problemas de la preparrilla justo detrás de él, y eso hizo que Giovinazzi perdiera algo tiempo cuando Daniel se desdobló con su muy superior mecánica. Pero ahora tenía detrás a Ericsson, que llevaba SS por los S de Giovinazzi. El viernes, precisamente Wehrlein había probado los blandos y no habían sido especialmente rápidos, así que sorprendió que Sauber mantuviera la apuesta para el domingo. Pero inesperadamente Marcus no fue capaz de recortar la distancia: desde que Daniel pasó a Antonio, el italiano incrementó su gap con su compañero de 8,1 a 10,1 segundos en 10 vueltas, justo antes de parar a poner superblandos y conducir hasta el final. La táctica, como ven, no fue muy inspirada, pues podrían haber ido con US ese primer stint y poner SS para los últimos 40 giros. El #36 se convirtió en un piloto doblado y perdió bastante tiempo; Vandoorne, en una situación parecida a la suya, iba unos segundos por detrás de él, rodando con blandos unas décimas más rápido (quitando de la ecuación los doblajes). Pero lo más destacado es que pasada esa primera fase, Antonio fue mejorando poco a poco su ritmo, con estabilidad, sin vueltas lentas, y pasando a rodar más rápido que ambos McLaren al bajar a 1:29. De hecho, su giro más rápido fue un 1:29.0 por el 1:29.4 del #2, que llevaba eso sí neumáticos peores. Mientras algunos rivales iban fallando o sus mecánicas decían basta, Giovinazzi aprendió del error de la Q1 y no puso una rueda fuera de su sitio. Y lo más importante: llegó al final. Sí, con 2 vueltas perdidas, pero vio la bandera a cuadros por delante de Vandoorne.

Así que el debut de la joven promesa italiana no estuvo nada mal. De hecho, así visto, parecería que desde ya sería un desafío bastante serio para Marcus Ericsson. Pero mucho nos tememos que, salvo nuevas lesiones, la aventura de Giovinazzi en 2017 se ha acabado aquí. El asiento del sueco parece bastante fijo y en el otro está un Wehrlein que promete tanto como el italiano, y que de hecho nos sorprendería si no batiera con regularidad a Marcus. Pero sin duda su reputación se ha elevado bastante de cara a 2018. Ya no es “el prometedor subcampeón de la GP2”: ahora es un piloto que ya ha demostrado que puede pilotar un F1 tan o más rápido que sus compañeros de parrilla. Y de entre todos los poco experimentados que hubo en Australia 2017 (Stroll, Vandoorne, Ocon, Palmer), Antonio fue sin duda el que mejor impresión dejó. Los equipos ya han tomado nota, y mucho nos tememos que la carrera deportiva de Giovinazzi no tendrá Australia 2017 como su último Gran Premio.

¿Crees que Antonio Giovinazzi merece disputar al menos otro Gran Premio en 2017? Vota en nuestra encuesta y deja un comentario con tu opinión.

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