Empate a uno

(Fuente foto de portada: formula1.com)

Lewis Hamilton ha completado un Grand Chelem en cierto modo inesperado. Su superioridad no ha sido ni mucho menos tan altisonante como el término sugiere, pero la realidad es que su victoria no ha estado en peligro en ningún momento gracias a su talento, su coche y a un pequeño toque de suerte que impidió lo que hubiera la segunda lección estratégica consecutiva por parte de Ferrari. Max Verstappen se encargó de indicarnos que si este Mundial 2017 promete ser excitante gracias al duelo Hamilton-Vettel, imaginen lo que podría resultar si Red Bull se une pronto a la lucha.

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Ahora que han ganado su primera carrera en este 2017, podemos decirlo. Qué formidable trabajo ha hecho Mercedes para sobrevivir a un brutal cambio normativo teniendo todavía el mejor coche. La tiranía más larga de la historia llegó a su fin con los neumáticos ultraduros de 2005; el binomio McLaren-Ferrari se fue a pique tras las profundas modificaciones de 2009; Red Bull no ha vuelto a ganar un campeonato desde que los V8 dieron paso a los V6. Había motivos para asustarse en Brackley cuando en marzo de 2017 tenían que poner en pista un vehículo notablemente diferente al que han usado para dominar estas tres temporadas. Y para colmo tenían que encargarse de ese asuntillo del campeón del mundo que decide dejar un hueco en el equipo. Pero los de Toto Wolff han demostrado que no sólo son un motor potente. Ni tampoco el secreto se encontraba en la “suspensión activa” (o más bien “reactiva”, como sugirió nuestro lector SportPrototipos). Mercedes ha demostrado dominar todos los cambios aerodinámicos y de neumáticos y ha vuelto a diseñar un coche capaz de ganar carreras y, por supuesto, pelear por el título. Pero la nueva normativa no sólo iba a servir para poner en aprietos a Mercedes, sino para que cualquier otro equipo encontrase la clave temprano y también se mostrase preparado para los triunfos. Y eso sí que ha ocurrido. Ferrari también puede ganar. Y es por eso que, de momento, el 2017 se presenta pero que muy excitante.

Ricciardo pasa por fuera a Räikkönen. Alonso y Verstappen esperan agazapados a dar sus respectivos hachazos. (Fuente: GPUpdate.net)

Cuando dos escuderías se presentan tan parejas, en ocasiones los éxitos y los fracasos se pueden dirimir por detalles. Y China ha sido exactamente eso. El sábado fue una milésima que pudo resultar decisiva, y hoy ha sido una decisión estratégica que, de haber acompañado el resto de factores ajenos, podría haber decantado la balanza. Los muros iban a tener que trabajar desde antes de comenzar la carrera, pues a las 14:00 horas el suelo estaba mojado, como se esperaba… pero tal vez menos de lo previsto. Los Mercedes probaron una vuelta de preparrilla con intermedios y otra con slicks. A 15 minutos de la salida, el vencedor de ese test había sido el Pirelli del flanco verde, pero no sería hasta la vuelta de calentamiento, ya demasiado tarde para cambiar de idea, que se vería cuál era la goma adecuada. Nadie en el top-10 iba a tomar riesgos, pero sorprendentemente Carlos Sainz y Jolyon Palmer fueron los únicos del resto de la parrilla que se arriesgaron con los superblandos. Seguramente fueran dos chicanes móviles en los primeros vértices, como los Renault en aquel GP de Brasil 2004, pero cuando el resto parase a poner slicks ambos subirían a toda velocidad en el cuentavueltas. El caso es que los nombres importantes, como decimos, iban con intermedios cuando se apagaron los semáforos. Hamilton arrancó bien desde la pole, olvidando del todo los fantasmas pasados, mientras que Vettel se tuvo que defender un GP más de la mejor arrancada de Bottas. El alemán se había colocado pero que muy mal en la parrilla, con medio coche fuera de posición. Lo que le salvó a ojos de los comisarios fue que no se había desplazado longitudinalmente, sino lateralmente. No había “ganado” metros con la acción. Lo que sí había conseguido, y nunca sabremos si de forma voluntaria o involuntaria, era evitar posar sus neumáticos sobre la deslizante pintura blanca de su cajetín. Dado que ni siquiera se aprovechó de ello, digamos que se hizo la “vista gorda” con el #5.

Tras trompear en la salida con slicks, Sainz se rehizo y acabó en una meritoria 7ª plaza, lejos de ser doblado. (Fuente: Formula1.com)

También se hizo con Sergio Pérez, quien se llevó puesto a Lance Stroll en la curva 10 de esa primera vuelta por lo demás bastante limpia (más allá de que Sainz, en efecto, trompeó y luego rozó de forma bastante inexplicable el guardarraíl en su vuelta a la pista). Gracias a la nueva corriente más permisiva de los comisarios en 2017, el mexicano fue declarado inocente en esa acción, pero su víctima tuvo que abandonar y eso provocó la “salida” del VSC. Era el momento de los valientes. El asfalto estaba casi listo para los de seco. ¿Quién aprovecharía que el pit stop bajo VSC es más rápido que en condiciones normales para parar? Mercedes y Red Bull mantuvieron el conservadurismo… pero Ferrari decidió jugar y mandó a Vettel a boxes a por un juego de blandos. La táctica tenía todo el sentido del mundo. Si en cuanto se retirase el régimen de VSC los slicks demostrasen ser mejores que los intermedios, los que se habían quedado en pista tendrían que parar inmediatamente y saldrían por detrás debido a que Seb perdió menos tiempo con su parada. Sin embargo, la Scuderia sufrió una desgracia con doble efecto negativo. Antonio Giovinazzi volvió a visitar el muro a la salida de la última curva y destrozó su C36, provocando la salida del SC real. Lo normal hubiera sido que se reeditase la situación anterior: los Mercedes y los Red Bull hacen un pit stop igual de “barato” que el de Ferrari y todo vuelve al orden inicial. Pero el detalle era que, en efecto, el coche de Giovinazzi estaba en medio de la recta de meta, así que todos tenían que seguir a Bernd Mayländer por el pit lane, activando el limitador… incluido Vettel (y los otros 9 pilotos que habían parado junto a él en la vuelta 2). Una parada en boxes “estándar” en Shanghái supone una pérdida de 24 segundos; la de Seb bajo VSC le supuso unos 16; las de Hamilton y todos los demás apenas implicó la pérdida de tiempo del cambio de neumáticos y la salida y entrada del puesto de parada. Es decir, unos 5 segundos. Un golpe de suerte para Lewis, viceversa para su archirrival.

Ricciardo retuvo a los Ferrari hasta que Vettel adelantó a Kimi y a Daniel de forma sublime. (Fuente: Formula1.com)

El #44 seguía liderando el paquete, seguido de Daniel Ricciardo (que pasó a Kimi Räikkönen en la salida, a Vettel por el pit stop de éste y a Valtteri Bottas porque el finés perdió tiempo haciendo cola tras Lewis en el box). Precisamente el segundo Mercedes protagonizó el siguiente momento del día, cuando un grueso error en la resalida, trompeando en la todavía ligeramente húmeda pista, le hizo caer hasta la P12. Así que el tercero era Räikkönen y el cuarto… ¿Max Verstappen? ¿Pero este hombre no había caído eliminado en Q1? El holandés, como ocurriera en Brasil 2016, pareció jugar con otras leyes físicas en la primera vuelta, con un agarre, una tracción y una frenada irreales para ganar 9 plazas en el giro inicial. Las paradas de Vettel y Hülkenberg bajo VSC y el tiempo perdido por Bottas le subieron hasta la 4ª posición. Antes de la resalida salvó un susto de muerte (sí, como en Interlagos), pero superado eso él, junto a Ricciardo en P2, nos iban a demostrar si las impresionantes tandas largas de la FP3 eran verdad. Si Red Bull está mucho más cerca del dúo de cabeza en carrera de lo que se ve en clasificación. Para añadir más picante, Verstappen se quitó de encima a Räikkönen con una valiente maniobra por fuera en la curva 7. Esto dejaba un interesante panorama, pues los dos Red Bull (con superblandos) y los dos Ferrari (con blandos) estaban juntos, con el más rápido de cada pareja por detrás, y a su vez con los dos RB13, más lentos, defendiéndose de los SF70-H. ¿Habría órdenes de equipo? Por suerte, no. Las luchas que vimos fueron legítimas. Y además, sin DRS. Max se deshizo de su compañero con una gran frenada en la curva 6, y Vettel hizo lo propio con Kimi en el mismo punto. Ahora el duelo era entre dos antiguos compañeros de equipo, Daniel contra Seb. Y el alemán tenía ganas de revancha. No sólo por aquel 2014, sino por su podio perdido en México. Las artes del tetracampeón en materia de adelantamientos todavía siguen dejando dudas, pues en ocasiones parece no dominar los conceptos básicos de prepararse una curva para atacar en la siguiente recta, y luego un GP después efectúa remontadas escandalosas, como aquí el año pasado. Hoy, desde luego, tocó día bueno. Con la confianza que da tener un coche que se adapta a su estilo y con una posibilidad bastante real de pelear por ser campeón del mundo, Vettel se tiró (de nuevo en la curva 6) con una frenada por fuera que dejó tiritando precisamente al que más controla esa faceta, el #3. Adelantar por el exterior en un giro lento es de lo más complicado en F1, pero si Seb ya lo consiguió hace 12 meses en esta misma pista, ¿por qué no hacer un bis? El Ferrari aguantó por fuera, traccionó rápido y confió al tener el interior para la rápida curva 7. Rozó su rueda contra la de Ricciardo, saltó humo, pero no hubo daños; Vettel ya era 3º. Y tras recuperarle 4,9 segundos a Verstappen en apenas 5 giros, la P2 era una opción realista. El duelo iba a ser complicado porque Max es duro de adelantar, pero esta vez el holandés cometió un error, pasándose brutalmente de frenada en la curva 14 y regalándole la plaza al #5. Vuelta al principio.

Al principio, Massa iba por delante de los Force India y éstos a su vez de Magnussen. A la caída de la bandera a cuadros, la situación se invirtió por completo. (Fuente: GPUpdate.net)

Claro que en esta ocasión a Vettel y a Hamilton no les separaban los 8 metros que hay entre cada posición en parrilla. El hueco era de 10,6 segundos. Un poco más que lo que el alemán cedió con el tema del pit stop inicial. Y dado que al final de carrera esa diferencia se redujo a 6,2, se explica perfectamente por qué Ferrari ha tenido un coche capaz de ganar el Gran Premio (¿cómo de alucinante es eso viniendo de los 3 años que venimos?) y no lo ha hecho. En cualquier caso, las cámaras se olvidaron de estos dos, que de momento juegan claramente en otra liga (a lo Alonso-Räikkönen en 2005), y se centraron en las muchas peleas que quedaban por dirimirse en el asfalto de Shanghái. Por ejemplo, la que envolvía al propio Fernando con su compatriota Sainz. De algún modo que las palabras no pueden explicar, el asturiano, con un coche sin derecho a pasar de Q1, y padeciendo la misma mala suerte que Vettel al inicio, estaba instalado en la 7ª posición hasta mediada la carrera. El pobre ritmo (entre 5 décimas y 1 segundo más lento que Sainz vuelta a vuelta) y la insultante pasada de Bottas muestran que el MCL32 está a años luz de ser mínimamente competitivo, pero la inspiración del #14 los sábados, las primeras vueltas y en definitiva en estas condiciones semihúmedas que tanto domina le han permitido situarse en posiciones de puntos que podrían haber solidificado en ambos Grandes Premios de 2017 de no ser por problemas en su bólido (ajenos a Honda, por cierto). Su único error fue una optimista defensa sobre Sainz, cuando éste puso gomas nuevas; Carlos le pasó y Alonso intentó “re-ganar” el interior de la curva 14, pasándose de frenada. Su coche dijo basta, pero su actuación quedó grabada. En cuanto a los grandes, el interés estratégico se diluyó cuando la en aparente capital decisión de ir a 1 o a 2 paradas en realidad no tenía trascendencia: la ventaja de Mercedes-Ferrari-Red Bull es tan enorme que confirman esa teoría de que en F1 la estrategia óptima depende fuertemente de lo que hagan los demás. Corriendo sin rivales, haciendo una simulación informática, 2 pit stops eran de largo la elección óptima si teníamos en cuenta que el primero se hizo en la vuelta 4. Pero corriendo contra rivales, lo idóneo era hacer lo mismo que ellos. Si alguien hacía la segunda parada, todos le seguirían; si no, todos irían a 1 y el resultado habría sido idéntico. En este caso, para evitarse problemas de gomas, todo el mundo se detuvo 2 veces. Verstappen lo hizo demasiado pronto (por su pasada de frenada) y Räikkönen demasiado tarde (intentaron salirse del guión y, en efecto, no fue productivo). Eso convirtió a Ricciardo en el hombre mejor preparado para la parte final. Se echó encima de Max, que era 3º, y durante los últimos giros estudió dónde podría hacer el adelantamiento (mientras Grosjean, a punto de ser doblado, enturbiaba el aire del holandés). El DRS le daba apenas 3 décimas por recta (al activarse tan tarde en la recta de atrás, el beneficio es ínfimo), así que sería complicado. A cada giro parecía 5 metros más pegado que en el intento anterior, y en la última vuelta entró en el “territorio Ricciardo”: la distancia que hace factible esa alocada frenada tan característica del #3. Max, como siempre hace, cubrió el interior de la curva 14 justo en el momento de pisar el pedal izquierdo (aquello que desesperaba a Kimi en 2016) y destrozó el impulso de Daniel, que se fue muy largo y perdió la oportunidad.

Así que ahí estaban, Lewis Hamilton y Sebastian Vettel subidos en el podio tras otra actuación intachable, muy por encima de sus respectivos compañeros de equipo, alucinando al ver a su lado a un tío que salía 16º y tenía un coche un segundo más lento que el de ellos dos. Esto no nos lo esperábamos en el previo de la temporada:¨el piloto, de repente, ha cobrado una notable importancia. Las distancias entre compañeros se han agrandado. Los buenos languidecen ante los formidables. ¿Se imaginan lo que puede salir de 2017 si Lewis y Sebastian no sólo pelean a brazo partido entre ellos, sino que Max y Daniel se unen a la fiesta? En noviembre veremos cómo de alejados estábamos con respecto a la situación actual, pero de momento déjennos ilusionarnos.

Hamilton celebra la primera victoria de 2017. ¿Conseguirá las suficientes para proclamarse tetracampeón? (Fuente: Formula1.com)

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8 comments

  1. Jamt · abril 9

    Hola,

    Una pequeña acotacion, raikkonen paro mas tarde debido a que ferrari trato de condicionar a lewis tratando de que el ultimo saliese por detras del primero si hacia un pit stop y asi ayudar a vettel, lastimosamente el ritmo de raikkonen no dio para ello

    Saludos

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    • diezcilindros · abril 9

      Ya desde la vuelta en que paró Vettel Lewis tenía el margen para salir por delante de Kimi. Y de hecho, Räikkönen estuvo en pista 3 vueltas más perdiendo gruesas cantidades de tiempo cuando Hamilton ya había parado. La táctica que dices habría estado muy bien para Ferrari, pero desde antes incluso de que Lewis parase sabían que no iba a surtir efecto, así que Kimi estuvo varios giros penando en la pista sin motivo. El único que se me ocurre es que, en efecto, intentasen ir a 1.

      De todas formas, coincido, el ritmo de Kimi fue un fin de semana más decepcionante. Que no marcase la vuelta rápida después de poner SS muy al final fue poco ilusionante. Ahora que Vettel está a tope, se aprecia que Räikkönen seguramente esté en el mismo nivel desde 2014 (yo diría incluso mediados de 2013). Para mi gusto, insuficiente. Veremos cómo evoluciona la temporada.

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      • Jamt · abril 9

        Coincido en que ferrari debio enviar antes a kimi a boxes, pero no coincido en cuanto al analisis sobre la parada de hamilton, si no mal recuerdo, una o 2 vueltas antes de que parase, la diferencia con kimi era de 22 seg, insuficiente para salir por delante de kimi despues del pit… es mas, por tv mostraron explicitamente la diferencia entre hamilton y kimi cuando el primero paró.

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        • diezcilindros · abril 9

          En la vuelta 32, Lewis le saca 23,0 a Kimi, casi lo necesario. En la vuelta en que Vettel para (34), la distancia es de 24,2, ya suficiente. Hamilton aún alargó 2 vueltas más, hasta la 36, y salió 4 segundos por delante de Räikkönen. En resumen, que si pretendían lo que sugieres era una táctica muy interesante y podría haber funcionado, pero los números no salían por ningún lado ^^

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          • Jamt · abril 10

            En eso estamos de acuerdo, los numeros no cuadraron!

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  2. BooT Loos · abril 10

    Hola,
    Gran analisis como siempre 🙂
    Lanzo una duda al aire a ver si entre todos nos ponemos de acuerdo. Sobre el abandono de Alonso por un fallo en el eje de transmisión. Sabiendo que el motor Honda de éste año produce unas vibraciones enormes, ¿podría ser que el origen del fallo sí que sea de Honda? Dado que la transmisión está directamente conectada al motor n o me parece descabellado. ¿Qué os parece?

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    • diezcilindros · abril 10

      Buen punto. No es descartable. Ni siquiera reparé en ello a la hora de escribirlo, al no ser un fallo directo de motor lo achaqué al MCL32, pero podrías tener toda la razón.

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    • SportPrototipos · abril 10

      De seguir así, serán causantes de “un massa”, pero versión XL.

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