¿Qué le falta a Toro Rosso?

(Fuente foto de portada: GPUpdate.net)

Tal vez parezca poco apropiado hacer un comentario negativo de un equipo de media parrilla dos días después de una carrera en la que cumple el objetivo de puntuar. Pero lo cierto es que la temporada de Toro Rosso, hasta el momento, está siendo imperfecta. No es mala, pero como dirían en Argentina, “le faltan cinco para el peso”. Un coche un pelín por debajo de lo esperado, un motor no tan mejorado con respecto a 2016 y un piloto que sigue sin recuperar el nivel colaboran en que la temporada de los de Faenza sea “sin más” cuando podría ser mucho más contundente.

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Cuando Toro Rosso decidió montar motores Ferrari de 2015 la pasada temporada, creímos que era una decisión aceptable. Hicimos hasta números y calculábamos que podía empezar siendo el tercer mejor coche (cosa que ocurrió en Australia), pero que luego se desvanecería poco a poco (también acertamos) hasta aguantar por los pelos la 5ª posición en la tabla (y aquí fallamos, pues finalizó en séptima posición). El motivo fue que el propulsor italiano se había quedado más desfasado de lo que se esperaba, por lo que Faenza decidió montar unidades del año corriente para 2017. En este caso, serían Renault. Y de nuevo esperábamos que esa decisión le reportase beneficios. Con la liberalización de las evoluciones y la convergencia que poco a poco debía producirse, la bella factura aerodinámica que suele dispensar esta pequeña factoría de Emilia-Romaña haría el resto para convertir a Toro Rosso por fin en una escudería del top-5. Sin embargo, tras las 4 primeras carreras, podemos decir que, de nuevo, el equipo italiano se ha quedado algo escaso. ¿Qué ha sucedido?

Carlos Sainz se está confirmando como piloto gracias a traer puntos a casa con notable regularidad… todo lo contrario que Daniil Kvyat. (Fuente: scuderiatororosso.com)

El hombre: Toro Rosso tiene en Carlos Sainz a uno de los pilotos con más futuro de la parrilla. Tras la liberación que supuso no tener más de compañero a Max Verstappen, el español cumplirá en Barcelona un año de su versión 2.0: no sólo demoledor en clasificación, sino también con ritmo de carrera y gestión de neumáticos. En lo que llevamos de 2017, sin duda ha confirmado esta versión: sólido en Australia (P8 en parrilla y carrera), intachable en China tras arriesgarse a salir con slicks, y sumando un punto el pasado domingo en Sochi tras hacer la improbable machada de ganar cuatro posiciones con respecto a la parrilla en un GP en el que no hubo adelantamientos. No es perfecto, claro, porque en Baréin cometió un error de bulto en la salida de boxes llevándose puesto a Lance Stroll, pero está claro que si a Toro Rosso le falta “algo” en este 2017 no es la aparición de Carlos. El problema, seguramente, venga en el otro coche. Y es que por segunda temporada consecutiva Daniil Kvyat no está siendo el piloto que debería. En las 21 carreras que lleva en esta segunda etapa en Faenza, el ruso sólo ha conseguido 6 puntos; Sainz ya va por 53. Superada la depresión post-Sochi 2016, Daniil ya no tiene aspectos psicológicos a los que culpar. Su rendimiento sigue siendo insuficiente porque Kvyat mantiene su característica irregularidad. Aunque su evolución demuestra que ha menguado sus aportes de dirección, sigue pilotando en el filo del asfalto y frenando muy tarde. Eso nunca será una plataforma estable, y por tanto tendrá más difícil sumar tantos puntos como su compañero. A cada fin de semana que pasa, ese 2015 en que acabó en la tabla por delante de Daniel Ricciardo parece cada vez más una anomalía estadística. Y es que Kvyat no es fiable. En Sochi, el #26 clasificó en una escasa P13, que se convirtió en P12 tras aplicar la sanción a Sainz por lo sucedido en Baréin. En cualquier caso, no le sirvió de nada: una paupérrima arrancada le hizo perder la posición con el propio Carlos y con Kevin Magnussen, aunque recuperó ambas con el trompo de Stroll y el abandono de Ricciardo. Sin embargo, sencillamente no pudo seguir la estela de su compañero y rodaba a 3,5 segundos de él cuando hizo su pit stop, una maniobra en la que culpar a su equipo porque le sacaron justo delante de los líderes, es decir, a punto de ser doblado. Williams aprovechó el tiempo perdido por Kvyat con las banderas azules para parar a Stroll y hacerle salir por delante de él. Como a su vez Magnussen salió por detrás al tener una sanción de 5 segundos, Kvyat se quedó en esa perenne 12ª posición. Y cruzó la meta a 4 segundos del #18 y a casi 10 del #55. En definitiva, una anodina carrera más para un piloto que se ve seriamente amenazado por, fundamentalmente, Pierre Gasly. Si mantiene esa irregularidad e incapacidad para sumar puntos el domingo, el francés le robará el asiento más pronto que tarde.

A pesar de su aceptable desempeño en tracción y curva rápida, el STR12 parece algo perezoso a la hora de cambios de dirección lentos.
(Fuente: zimbio.com)

La máquina: en los últimos años ha sido habitual ver que en las pistas con curvas rápidas o sin rectas los sucesivos STR han ido mejor que la media de la temporada. Por ello, podía contarse con que si el motor Renault de 2017 acompañaba, el STR12 podía ser candidato a “mejor de los demás”, tras Mercedes, Ferrari y Red Bull, y en una buena lucha con McLaren y Renault. Sin embargo, llevamos dos carreras consecutivas sin un solo Toro Rosso en Q3, y con la escasa P10 de Sainz en la carrera de Rusia como única visita al top ten. Además de los 3 tenores, el coche italiano se ha visto superado por Williams y recientemente Renault, Force India y hasta Haas se le han colado más a menudo de lo esperado. Y es que el STR12 no empezó mal, en China fueron el 5º mejor coche en el sector revirado, pero poco a poco se han ido quedando atrás. Sin ir más lejos, en el sector 2 de Baréin (igual de revirado), el mejor Toro Rosso sólo fue 10º, superado por los dos Renault. Y en la parte final de Rusia, llena de giros de media-baja velocidad, hasta 6 coches diferentes se metieron por delante de Sainz; incluso Fernando Alonso se quedó a un tris de hacerlo. No va mal en salida de curva, como se vio en el radar al paso por línea de meta en Sochi, así que parece que, en global, el STR12 es un bólido relativamente capaz en giros rápidos y en tracción, pero que parece tener bastantes problemas para los cambios de dirección bruscos de baja velocidad. Como si a su chasis le faltase agilidad. Eso lo compensa con, como decimos, una buena capacidad de aceleración a la salida de dichas curvas, así que no irán mal en sitios como Mónaco, pero sin duda no maximizan su potencial. Tal vez Bakú sea verdaderamente su circuito horribilis, ya que añade el elemento que no hemos considerado hasta ahora: el motor. Renault no ha podido montar el MGU-K actualizado en sus unidades y los equipos están teniendo que llevar la pesada y lenta versión del año pasado. Para colmo, el nuevo sistema no aparecerá entre España y Canadá, como se anunció, sino que se ha retrasado sine die y eso lastrará aún más la falta de potencia del propulsor francés: los Toro Rosso están habitualmente en el tercio inferior de la hoja del speed trap, peléandose con Sauber (Ferrari del año pasado) y con McLaren (Honda, no hace falta decir nada más). En un circuito como Sochi, eso les lastró sobremanera. Y si a eso se suma la casi total ausencia de giros rápidos en esa pista, se entiende que el puntito logrado por Carlos sepa a milagroso.

El propio Sainz ya ha dado un ligero toque a su equipo, instándole a traer mejoras porque ve que Renault les adelantó desde China y Force India en Rusia, y Williams no parece aflojar más allá de los problemas de Stroll. La Q3 y la zona de puntos comienzan a ser cada vez más complicadas y, de este modo, acabar en el top-5, el histórico anhelo de Toro Rosso, semana a semana parece más difícil. Lo que Carlos no puede hacer, obviamente, es dar otro toque a la otra pata coja del equipo, que no es otro que Daniil Kvyat. El ruso amarró el volante de 2017 “de milagro”, haciendo el equipo una gran excepción sobre el comportamiento habitual de la “trituradora” de jóvenes pilotos, y la llegada de Pierre Gasly parece inminente. Si el ruso no mejora rápido, no sólo el campeón de la GP2 heredará su puesto, sino que su equipo demostrará un año más la incapacidad para cumplir su objetivo.

¿Crees que Toro Rosso acabará en el top-5 por escuderías en 2017? Vota en nuestra encuesta y deja un comentario con tu opinión.

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2 comments

  1. numancia54 · mayo 3

    Veo por delante suyo a Williams, Renault y Force India

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  2. telmex · mayo 3

    Dificil la tiene Carlos Y STR sin la ayuda del ruso, estan igual que Williams , solo un piloto lleva la carga del equipo, esperemos mejoren saludos.

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