Ô Canada!

(Fuente foto de portada: GPUpdate.net)

Al fin llegaron los primeros puntos de Lance Stroll en Fórmula 1, y qué mejor lugar para el canadiense de 18 años que conseguirlos en casa. La 9ª posición del piloto de Williams, tras numerosos adelantamientos y demostrando al fin un mínimo de competitividad, es un pequeño bálsamo para todas las críticas que se están vertiendo sobre él, pero estar contento con estos 2 puntos supone rebajar demasiado el listón. El nivel del #18 aún no es suficiente.

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Un piloto cuyo anuncio oficial de contratación no puede hacerse hasta que cumple 18 años por imposición del patrocinador y que llega con un astronómico montante económico detrás… no empieza su carrera deportiva de forma tranquila. Son demasiados argumentos que hacen que la opinión pública rápidamente se fije en ti y, sin siquiera conocerte, te critique, cuando precisamente necesitas tiempo y pasar desapercibido, sin que la prensa te atosigue y se aproveche de tu falta de experiencia. Pero es el precio de estar en el Gran Circo: hay que responder a las expectativas generadas. Y lo cierto es que Lance Stroll no sólo no está dando un nivel que se considere aceptable para la Fórmula 1, sino que le está dando la razón a los críticos que entierran a los “pilotos de pago” antes de verles subidos al volante. Y a partir de ahí se crea una generalización peligrosa que, lamentablemente, en el caso de Lance es cierta, pues a ella se suma su exagerada bisoñez: no está suficientemente preparado.

Pilotar consiste en frenar“… y la inestabilidad de Lance a la hora de pisar el pedal izquierdo y entrar en curva es la causa de su lentitud.
(Fuente: GPUpdate.net)

La temporada 2014 de Esteban Ocon y Max Verstappen en la Fórmula 3 europea devolvió el prestigio perdido a la categoría, que llevaba desde 2009 sin mandar a un campeón a la F1. Por ello, muchos creíamos que el 2016 de Lance Stroll en dicha competición era suficientemente elocuente como para tenerle en cuenta. Sin embargo, eso suponía obviar que la F3 europea, aunque todos sus chasis estén construidos por Dallara, permite ligeras variaciones siempre que estén dentro de las especificaciones Fórmula 3, y ni siquiera los motores son idénticos. No era absurdo pensar que si Stroll tenía a su disposición una inmensa cantidad de recursos procedentes de su padre, muy probablemente estuviese compitiendo con una maquinaria superior. En definitiva, tal vez estuviera menos preparado de lo que aparentaba. Los Max Verstappen o los Kimi Räikkönen, pilotos con nivel de Fórmula 1 tras apenas 1 ó 2 temporadas de monoplazas, aparecen una vez cada década, así que seguramente Lance necesitase más cocción. Papá Stroll se encargó de ello asegurándose un exhaustivo programa de tests con Williams, pilotando el FW36 por varias pistas de Europa, pero para su desgracia la nueva Fórmula 1 de 2017 convierte aquel bólido en un coche de juguete. Para muestra, un botón: en la FP1 de Australia 2014, aquel Williams marcó 1:32.4; en la misma sesión de este año, Lance lo metió en 1:26.7. Es, literalmente, una categoría superior, por lo que toda esa preparación sirvió de muy poco, más allá de familiarizarse con el equipo o el volante. Y dado que no parece ser uno de los elegidos con un don supremo (aunque perfectamente tiene madera de ganador de Grandes Premios), su 2017 está siendo lo esperable: un chico de 18 años sufriendo con unos bólidos que no se parecen en nada a lo que ha conducido hasta ahora. Sus seis ceros en las seis primeras carreras y sus constantes caídas en Q1 y Q2 (sólo se ha metido en la última ronda en Baréin, mientras Felipe Massa ha pasado 6 veces de 7 al top-10) se explican perfectamente cuando uno le observa pilotar. Stroll no está conduciendo bien. Incluso en su mejor día, en Sakhir, se ve. Entra en las curvas “a lo Gutiérrez”, con un antiestético desenfreno en sus manos (00:30), aplicando la dirección con un extraño movimiento “vibratorio” (00:43), y sólo girando con confianza cuando ya ha perdido mucha velocidad. En Canadá se le vio incluso un error recurrente y bastante costoso: en sitios como la última chicane, tras venir desde muy alta velocidad, Lance juzgaba ir demasiado rápido para pasar la curva y justo antes del vértice bloqueaba la rueda interior, perdiendo moméntum y quedándose “parado”: en realidad iba bien de velocidad, pero se equivocó y frenó mucho más de la cuenta. En definitiva, todavía le queda mucha fase de pulimento. Lo normal: tiene 18 años.

Stroll pasó 2 veces a Vandoorne en carrera, con mucha mayor agilidad que otros contrincantes. (Fuente: GPUpdate.net)

Pero como se está diciendo últimamente, la Fórmula 1 no puede ser la última etapa del entrenamiento: aquí ya hay que venir preparado, sobre todo si estás con un coche capacitado para puntuar carrera tras carrera. Y la buena noticia para Stroll es que esto es lo que por fin consiguió en su Canadá natal: puntuar. Un pequeño respiro… pero que hay que poner en perspectiva: acabó 9º habiendo abandonado Verstappen, su compañero Massa y los Toro Rosso, y sufriendo más de la cuenta contra el inferior McLaren-Honda de Fernando Alonso. Es decir, sus 2 puntos no obedecen a que hiciera una carrera sublime, sino en gran medida a que las circunstancias le favorecieron. En cualquier caso, su domingo tal vez fue el mejor de la temporada (lo cual no dice mucho de sus primeras carreras). Stroll comenzó con ultrablandos en una paupérríma 17ª posición tras la discutible decisión de su equipo de dar demasiados giros con el mismo juego en Q1. Kevin Magnussen le superó en la salida, pero Lance subió a P15 por los accidentes de Grosjean, Sainz y el citado Felipe. Tras el Safety Car, Alonso pasó a su compañero y “se lo dejó” al grupito de Magnussen, Palmer y el propio Stroll. El canadiense rebasó a Jolyon (si la temporada del de Williams está siendo decepcionante, ojo con la del británico…) de forma inmediata, pero no pudo hacer nada con KMag mientras éste abría el DRS y aun así no podía deshacerse de Vandoorne. El de Haas tardó 8 vueltas en hacerlo… que fueron 7 más de las que necesitó el canadiense. No iba mal el asunto. Paró en la vuelta 25 para poner superblandos y se reincorporó en una desoladora última posición, pero fue ahí donde cimentó su posición de puntos: hizo una meteórica remontada deshaciéndose sucesivamente de Wehrlein, Ericsson, Palmer, Grosjean y Vandoorne para ponerse 12º. Magnussen, que había arrancado con SS, iba a parar ahora, pero su ritmo de 17 altos-18 bajos no tuvo nada que hacer frente a los 16 altos-17 bajos del #18, incluso teniendo que vérselas con el tráfico. Stroll pasó a Alonso justo cuando Kevin se zambullía a boxes y perdía la posición; ya era 10º. Y con el abandono de Kvyat, de repente 9º. El problema era que tanto el español como el danés tenían ruedas muchísimo más nuevas: tocaba defenderse. El de Haas desapareció de la ecuación al quedarse clavado detrás de Palmer, mientras que Fernando demostró que si fue adelantado no era por peor ritmo (aunque con unos problemas de calentamiento del SS nuevo un tanto preocupantes), sino por su pobre motor: el #14 se quedó enganchado a la zaga de Lance, pero incapaz de pasarle por su escasísima velocidad punta, y le achuchó hasta que en la vuelta 67 su motor dijo basta. Y Stroll respiró: bandera a cuadros, 9º, 2 puntos, buen trabajo.

Según si se quiere ver el vaso medio lleno o medio vacío, Lance Stroll cuajó una carrera notable plagada de adelantamientos que otros rivales no pudieron hacer y remontó desde una floja posición en parrilla… o tal vez el canadiense se benefició del DRS, de una velocidad punta descomunal en su bólido y de los abandonos para acabar 9º tras superar a la mitad de la parrilla menos competitiva a día de hoy. Sea como fuere, lo que está claro es que al joven piloto le hubiera venido mucho mejor seguir aprendiendo de la competición en categorías inferiores, lejos de los focos. Un año en Fórmula 2, con coches iguales (más que en F3 desde luego), y con varias sesiones de libres con los nuevos monoplazas de F1, le habría servido para pulir sus dotes y para acostumbrarse a los espectaculares bólidos que goza ahora mismo la máxima categoría del automovilismo. Pero su padre decidió que era el momento de comenzar a conseguir retorno de su millonaria inversión y echó a su hijo a los leones… o a “las pirañas”, que diría Ron Dennis. Y ciertamente, le han mordido. La buena noticia es que esta P9 le permitirá ganar confianza para, poco a poco, enseñarnos realmente qué clase de piloto puede llegar a ser. Para su fortuna, tiempo no le va a faltar mientras su dinero le asegure el volante en Williams. ¿Conseguirá que también lo justifique su talento?

Salvo sorpresa, Lance Stroll tendrá una segunda oportunidad en 2018. ¿Crees que la merece? Vota en nuestra encuesta y deja un comentario con tu opinión.

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2 comments

  1. Isaac · 8 Days Ago

    Bien por lance sumar sus primeros puntos, pero su auto era para estar en él podio en Canadá. Viendo a los forcé india peleando con ricciardo y sabiendo que él williams de Felipe massa tenia mas ritmo, él podio era posible para williams así que la 9 pocision a mi parecer fue solo suerte

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    • diezcilindros · 8 Days Ago

      Estoy de acuerdo. Me hubiera gustado mucho ver a Massa en el grupito Ricciardo-Pérez-Ocon, pues creo que tenía también ritmo de podio, velocidad punta para adelantar y su compañero no estaría para molestar ^^.

      También creo que si P9 posiblemente sea poco, P3 tal vez sea pedir demasiado para una persona en su 7ª carrera con 18 años. Pero desde luego debería haber estado a la altura de Hülkenberg. Creo que ese es el nivel que debería estar dando… pero es que no está todavía preparado para eso.

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