Non bis in idem

(Fuente foto de portada: GPUpdate.net)

Toro Rosso sabía que iba a tener un fin de semana complicado en Montréal… pero seguramente no se imaginaba que su doble cero iba a ser tan estrambótico. Por un lado, Carlos Sainz no llegó a recorrer un kilómetro al provocar de forma negligente un accidente que acabó con el #55 empotrado en la barrera. Por otro, Daniil Kvyat primero se quedó clavado en la parrilla, sufrió una sanción por recuperar las posiciones incorrectamente antes de que se apagasen los semáforos… ¡y recibió otra porque la primera fue incompleta! En definitiva, un día durísimo. Y viene Bakú, que pinta peor.

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A veces la Fórmula 1 tiene cosas que no se pueden explicar. En un año en que uno de los dos pilotos de Toro Rosso apenas está sumando y en que el coche sufre para entrar en Q3 (sólo 4 veces de 14 posibles), los de Faenza marchan quintos en el campeonato de constructores, y de acabar así la temporada sería la mejor de su historia. Es extraño porque, en efecto, el STR12 parece estar un pelín por debajo de las expectativas, y no sólo por su motor Renault. No es tan fuerte por las curvas rápidas como en 2015 ó 2016, y la capacidad de sus suspensiones para retorcerse entre los giros lentos no es tampoco brillante. En comparación con el resto de la parrilla, los italianos han diseñado chasis mejores. Y en Canadá, sin duda, se iban a ver las carencias del paquete.

Este trompo en Q2 de Carlos Sainz fue un augurio de lo mal que le iba a ir el fin de semana… (Fuente: GPUpdate.net)

El STR12 sólo ha destacado este año en tracción, así que Montréal podría ser un buen sitio… hasta que caes en la cuenta de que hay largas rectas y por lo general vienen precedidas de curvas lentas y chicanes que no favorecen al bólido. Dado que el Gilles Villeneuve es una pista repleta de esta combinación, Toro Rosso no iba a ir fuerte en ningún sector… y así fue: 13º y 14º en el T1, 12º y 14º en el T2, y 11º y 12º en el T3. Es decir, que el intermedio más competitivo haya sido el de la velocidad punta, el gran déficit de su motor, habla a las claras de lo sorprendentemente poco competitivo que es en el resto de zonas. En concreto, el primer sector no es nada exigente con el motor, sino que tiene dos enlazadas (una lenta y otra muy lenta) y una curva a fondo. Pues en esta zona, un coche con mismo propulsor como el de Nico Hülkenberg les mete casi 2 décimas. Están más cerca de bólidos como el Force India-Mercedes en el tercer sector que en el primero. Los datos son bastante elocuentes, y no hablan muy bien del bólido, cuya única virtud como decimos parece ser la tracción, por ejemplo en ese sector 3 saliendo de la horquilla y de la última chicane. Entonces, ¿cómo es posible que vayan quintos? Fundamentalmente, porque Carlos Sainz es el 9º clasificado del mundial. El español ha sido, como en el grueso de 2016, el más atinado de los dos pilotos de Faenza. Allí donde ha podido, ha sumado buenos puntos, especialmente donde el hombre ha tenido más que decir (P6 en Mónaco), y se ha beneficiado de que estos F1 de 2017 parezcan destacar más el talento individual. Precisamente eso también ha colaborado en que Toro Rosso vaya quinta: rivales como Renault o Williams están “compitiendo” también con un solo piloto, por lo que el talento de Carlos reporta más éxitos. No obstante, esto pareció olvidarse en Canadá, donde el español disputó uno de sus peores Grandes Premios de su carrera y Daniil Kvyat tuvo que hacer frente a rocambolescas situaciones.

Kvyat estaba bien posicionado para pelear por el último punto incluso con el drive-through, pero la segunda sanción, unida al grotesco pit stop, acabó con su carrera. (Fuente: altavelocidadf1.blogspot.com.es)

El fin de semana empezó mal, con una avería del #55 en los libres, seguido de una sesión de clasificación en la que perdió los nervios al hablar de la labor de su equipo: según su impresión, Kvyat se benefició constantemente de su rebufo al salir de boxes detrás de él, pero Carlos no pudo gozar en ningún momento de la situación inversa. El español justificó así su escasa P13 en parrilla, dos plazas por detrás de su compañero, y ambos fuera de la Q3… también porque cometieron errores (el #55 un trompo; el #26 un choque con el muro). Pero si esto pareció malo, lo del domingo fue aún peor. Ambos Toro Rosso mantuvieron su posición en la salida, pero Sainz traccionó fatal a la salida de la curva 2 y Romain Grosjean apareció a su derecha, aunque no en paralelo. Carlos hizo un agresivo movimiento intimidatorio que casi manda al francés a la hierba, pero éste no levantó y siguió con el morro a la altura de sus ruedas traseras. Sainz volvió a cerrarse de forma exagerada y en esta ocasión hizo contacto con el Haas, trompeó y entró descontrolado en la chicane 4-5, llevándose puesto a Felipe Massa y acabando con la carrera de ambos. El madrileño alegó que Romain estaba en su “punto ciego”, pero aunque no le viera sabía que estaba ahí, pues los dos movimientos que hace (especialmente el segundo) no son los de una trazada normal, sino los de alguien que cubre posición, por lo que su defensa fue desmedida y su sanción justificada. ¿Kvyat? Las desgracias de Kvyat venían de 3 minutos antes: a las 14:00 hora local, su coche no arrancó. Estaba condenado a salir del pit lane cuando de pronto sus mecánicos pudieron empujarle y el #26 logró ponerse en movimiento. Daniil preguntó si podía recuperar las plazas perdidas y el equipo le dijo que sí… pero su ingeniero olvidó comentarle que la normativa sólo permite adelantar a los coches hasta antes de la primera línea de Safety Car (a la altura de la entrada del pit lane). El ruso recuperó las últimas plazas tras dicha marca y fue sancionado con un drive-through que cumplió en la vuelta 15. Cuál fue su sorpresa que, tras ganar algunas de las posiciones perdidas y colocarse 10º al pasar a Palmer, y yendo a una estrategia muy similar a la de Alonso (alargar su primer stint con ultrablandos más de media carrera), con opciones de pillar algún punto, el equipo le comunicó que había sido nuevamente sancionado. Con 10 segundos. ¡Por la misma infracción! Esta acción contradice en apariencia el principio básico del derecho denominado “non bis in idem“, por el cual un individuo no puede ser condenado dos veces por la misma acción. En este caso, la FIA se amparó en que comunicaron por error una sanción de drive-through cuando en realidad era un stop&go. Los comisarios le impusieron la diferencia entre una y otra (los 10 segundos que había de estar detenido en su box antes de cambiarle neumáticos), pero obviamente a Daniil le pareció aberrante: “Estaba enfadado con lo que estaba pasando. Otra sanción, es una broma, ¿verdad? Quiero decir, ¿qué estamos haciendo? Y además me quitan dos puntos de mi licencia otra vez, es una regla estúpida. ¿Somos taxistas o pilotos de Fórmula 1? No entiendo esto. ¡Es un circo, es un estúpido **** circo! Voy a hablar con Charlie. Es una mierda. Es muy molesto. Ellos tienen un trabajo que no es tan difícil y no pueden hacerlo bien. Estaban durmiendo, quizá necesitaban un poco de café“. El pit stop en el que cumplió esta segunda sanción, por cierto, fue un desastre. Primero los 10 segundos parado, luego una rueda no sale, luego cambian de idea de repente y traen blandos para quitar los superblandos que acababan de poner, y por último le pidieron que apagara el motor. Uno de los mayores desastres vistos últimamente en un pit lane.

Este espanto de parada sirvió como metáfora para explicar el Gran Premio de Toro Rosso. Sin velocidad, con los pilotos cometiendo errores groseros y sufriendo una serie de penalidades que cuesta creer. En definitiva, lo positivo fue que Montréal acabó al fin. Lo negativo es que ahora viene Bakú, una pista donde los motores Mercedes y Ferrari deberían llevar la delantera, y donde existe un sector, el 2, en el que la escasa agilidad del STR12 quedará patente. Es decir, que uno puede esperarse un rendimiento bastante parecido al del Gilles Villeneuve. Esperemos que al menos no tengan inverosímiles problemas como los del pasado fin de semana. Mientras tanto, cabrá seguir preguntándose si este STR12 con tantos defectos y con sólo un piloto sumando puntos regularmente puede de veras conseguir la mejor posición en el campeonato de constructores de su historia. Veremos cómo le sientan las evoluciones de verano a un equipo que, sólo por lo que evoca, genera la simpatía suficiente para desearles que les vaya bien. El año pasado, dichas evoluciones fueron un desastre; ¿conseguirán mejorarlo en 2017?

¿Crees que Toro Rosso conseguirá sumar al menos un punto en Azerbaiyán? Vota en nuestra encuesta y deja un comentario con tu opinión.

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