¿Puede de veras volver?

(Fuente foto de portada: cyrkf1.pl)

Estaba cumpliendo todas las fases del clásico “retorno a la F1”. Primero se rechazaba frontalmente que hubiera opciones; luego se empezó a especular; más tarde, el paso del tiempo enfrió las expectativas; y finalmente, un momento catalizador dispara de nuevo el “rumorómetro”. Robert Kubica disputó hace unas semanas un test privado con Renault, llevando el E20 de hace 5 años, y el polaco de 32 años se ve capacitado para retornar a la Fórmula 1. ¿Puede de veras hacerlo?

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Aquel 6 de febrero de 2011 cambió su vida. Los pilotos tenían bastante limitadas las actividades “extraoficiales” que podían hacer, debido a que por lo general éstas engloban aún más riesgos que la Fórmula 1. Sin embargo, algunos equipos accedían parcialmente a sus peticiones para tenerles satisfechos… pero con la mosca detrás de la oreja. Y lamentablemente, aquel día los precavidos se cargaron de razones. Robert Józef Kubica se estrelló en el Rally di Andora, un muro penetró en el habitáculo y el brazo derecho del polaco quedó severamente maltrecho. Los médicos consiguieron salvarle de la amputación, pero todo el entramado de tejidos nerviosos y musculares resultó demasiado dañado. Robert perdió fuerza en el brazo y no sólo su temporada 2011 había acabado antes de empezar, sino que difícilmente volvería a la máxima categoría. Han sido 6 años de rehabilitación, trabajo, ensayos en otras categorías… y finalmente el pasado 6 de junio llegó la oportunidad: Renault, el equipo para el que por aquel entonces corría Kubica, le ofreció un test privado en Cheste con el Lotus E20, el bólido que Enstone (ya con Renault fuera del accionariado) produjo para la temporada 2012. Obviamente no hubo referencias de tiempos, pero Robert quedó satisfecho con su ritmo y a los pocos días comenzó a descolgarse con positivas declaraciones, hasta el punto de que parecen el preludio de algo. ¿Podría ser una vuelta a tiempo completo a la máxima categoría?

Michael Schumacher era el hombre del día al anunciar su retirada; tal vez muchos no se fijaron en Kubica, quien acababa de lograr su primer podio en F1. (Fuente: news.bbc.co.uk)

Muchos recordamos a Robert como uno de los pilotos con posibilidades de proclamarse campeón del mundo. Pero curiosamente no era el típico caso del joven que ya desde los 15-16 años apuntaba a hacer historia en el deporte, a lo Max Verstappen o Lewis Hamilton, sino que en este caso era más bien un Daniel Ricciardo: sólido pero poco impresionante en las categorías inferiores. No fue hasta 2005, ya con 20 años, que Kubica (pronunciado “kubitsa“, pero él mismo cree que “Kubica” suena “más rápido”) consiguió proclamarse campeón en un certamen de monoplazas: eso sí, las por aquel entonces muy prestigiosas World Series. En retrospectiva adivinamos que aquel campeonato no fue especialmente prolífico en cuanto a talento (de los 45 pilotos que participaron en ella, sólo 4 llegaron a la F1: Robert, Pastor Maldonado, Karun Chandhok y… ejem, Markus Winkelhock), pero si a eso le sumamos que tanto en dicho 2005 como 12 meses antes el polaco fue 2º en Macao, lo cierto es que su carrera comenzaba a pintar bien. Kubica, por aquel entonces, era un protegido de Renault, junto a nombres como Franck Montagny, “Pechito” López o Giorgio Mondini, y al acabar el año tuvo su oportunidad de probar el R25. Robert fue el más impresionante… pero a Flavio Briatore, conocido por “descubrir” a Michael Schumacher y Fernando Alonso, se le escapó incomprensiblemente. BMW anduvo más lista que nadie y lo reclutó para su primera temporada como equipo oficial; eso sí, como probador. Pero no era un mal lugar para estar: el segundo volante lo tenía Jacques Villeneuve, a quien los alemanes tardaron en confirmar incluso estando bajo contrato, y el tiempo del canadiense parecía llegar a su final. Incluso antes de acabar la temporada, sucedió: Jacques fue bajado del coche tras el GP de Alemania y Kubica tendría 6 Grandes Premios para “preparar” su primer año al completo, 2007. Aquellas seis carreras tuvieron de todo: un debut notable en Hungría, metiéndose en Q3 por delante de su compañero y acabando 7º tras dos trompos… antes de ser descalificado porque sus gomas acabaron tan desgastadas que no dio el peso límite; un alucinante podio en Monza, el día que Michael Schumacher anunció su primera retirada del deporte; y salidas de pista, muchas salidas de pista. Lo normal en un debutante de 21 años, nos tememos.

Canadá 2008 fue su gran día. Victoria, doblete y liderato del Mundial. (Fuente: subadictos.net)

2007 no fue un año fácil, pues Nick Heidfeld le batió con regularidad, pero lo más recordado de aquel año fue su salvaje accidente en Canadá, del que apenas salió con magulladuras y un esguince de tobillo. 2008 tendría que ser el año en el que Robert diera el do de pecho y demostrase que de veras tenía talento para considerarle una futura estrella. Su 1,84 de estatura era un hándicap, así que el polaco llevó una estricta dieta para perder 6 kilos y mejorar el rendimiento del monoplaza. Bingo: Kubica logró su primera pole en Baréin y un par de meses después lideró el doblete de BMW en Montréal, con el que se ponía líder del campeonato de pilotos tras 7 pruebas. ¿Le había llegado el primer asalto al título más pronto de lo esperado? Sí… y no. Y ese fue precisamente el motivo del divorcio con la casa alemana: mientras Kubica quería que el equipo se centrase en evolucionar el F1.08, Mario Theissen decidió calmar las expectativas y detener el desarrollo del monoplaza, para no disparar las expectativas de su junta directiva. Según el férreo plan de los alemanes, la lucha por el título debía llegar en 2009, no en 2008. El corporativismo en estado puro. “Junta directiva”, “comité” o “plan” son términos que rechinan en los oídos de los corredores tan puros como Robert, y aunque no lo dijo públicamente sin duda encaró 2009 como la batalla por ver quién tenía razón: si él o el equipo. Desafortunadamente, Kubica “ganó”. El F1.09 fue un desastre: lento, pesado, con un consumo de combustible desorbitado y con el KERS menos eficiente de cuantos se presentaron (a pesar de ser de los principales instigadores de su adopción y de llevar casi más tiempo que nadie desarrollándolo). El divorcio entre equipo y piloto era evidente, aún más cuando BMW confirmó el fracaso de su modelo de competición al anunciar el abandono del deporte tras aquel año. Kubica, eso sí, no tenía todas las puertas abiertas a su paso. Su estilo de conducción era demasiado particular, con una frenada tardía, un pequeño giro aplicado mientras apretaba el pedal izquierdo y luego una segunda fase mucho más agresiva, a lo Alonso… todo lo contrario de lo que demandaban aquellos neumáticos Bridgestone, siendo ambos pilotos los habituales señalados como los más perjudicados por el adiós de Michelin. Su personalidad también era fuerte: no era precisamente el hombre más simpático del paddock, con su compañero no tenía ninguna relación… y siendo sarcásticos tampoco caía muy bien al ser el que siempre desplumaba a todos en las timbas de póker que se montaban entre él, el propio Fernando (con quien sí tenía una buena amistad), Fisichella, Briatore, Vijay Mallya y hasta Bernie Ecclestone. En cualquier caso, su puro enfoque de carreras (tan puro que, paradójicamente, era un devoto del control de tracción… porque quitarlo suponía ir más despacio) le llevó a un equipo con ese espíritu como Renault, y en 2010 se convirtió en un notable jefe de filas: 3 podios en Australia, Mónaco (aderezado con la primera línea) y Bélgica, y por supuesto aniquilando a Vitali Petrov. Acababa de estrenar el R31 en Valencia con tiempos prometedores; el sistema de difusor soplado con los escapes a la altura del cockpit (!) parecía competitivo y de hecho el coche subió al podio en las dos primeras carreras. ¿Qué podría haber hecho Robert de no mediar aquel accidente en Italia?

Robert Kubica, de vuelta en la oficina. ¿Está listo para volver a la Fórmula 1? (Fuente: revistasafetycar.com)

Entre aquel 6 de febrero y hoy, Kubica ha sido objeto de todas las posibles especulaciones en el paddock. Desde que tenía un contrato firmado con Ferrari para acompañar a Fernando Alonso en 2012 hasta sus innumerables supuestos retornos a un volante titular. Robert sufrió un lento proceso de recuperación y, tras otro accidente (en este caso esquiando) en el que se rompió una pierna, siguió compitiendo en rally (¿su verdadera pasión, incluso por encima de la F1?) entre 2013 y 2016. En todas las fotografías que uno mire posteriores a aquel accidente, Robert sigue pareciendo tener en tensión el brazo derecho, el cual jamás llegará a recuperar su estado natural, pero indudablemente ya ha ganado musculatura, la imagen anteriormente enlazada ya es historia y Kubica vuelve a verse capaz de pilotar en la élite. Además, sus 32 años le permiten todavía tener cuerda para rato: a esa edad, Schumacher “sólo” tenía 3 títulos, y de hecho Lewis Hamilton parece en la flor de la vida con apenas un mes menos que el de Cracovia. Su 2017 ha sido un brutal ajetreo: primero fue confirmado como piloto del ByKolles en LMP1, luego anunció que no competiría en la categoría, más tarde condujo en un ensayo un Fórmula E y el pasado 6 de junio, casi sin previo anuncio, disputó un test privado de 115 vueltas a bordo del Lotus E20 que Kimi Räikkönen llevó a la victoria en Abu Dabi 2012. Y los resultados fueron increíblemente gratificantes para el polaco: “he trabajado mucho en mi físico. Nunca he estado tan en forma, ni siquiera en mis mejores años de Fórmula 1. Por ejemplo, peso menos ahora que en 2008, por primera vez en mi vida. Al final pilotar un F1 no asusta tanto como parecía. De hecho, puedo admitir que el F1 es uno de los coches más fáciles para conducir después de las limitaciones de mi accidente“. Y aún mejores noticias: “la Fórmula 1 es lo que he amado, lo que amo. Sigue siendo mi pasión. Creo que es posible. Es pronto para decir si ocurrirá, pero trabajaré para lograr mi objetivo. Soy parte de diferentes desarrollos que serán anunciados en breve“. ¿Pero de veras puede hacerlo? ¿Puede hacer como si estos 6 años alejado de la máxima categoría no hubieran sucedido? ¿Puede su brazo pilotar los monoplazas más rápidos de la historia, con el complicado motor V6 turbo híbrido, el DRS y demás artilugios que no estaban en su época? Sabemos además que estar un solo año fuera ya es demoledor para muchas carreras, como las de Adrian Sutil o Esteban Gutiérrez; incluso fueras de serie como el propio Michael quedaron reducidos a la nada con 3 temporadas de ausencia. Pensar que Robert puede volver por donde lo dejó 6 años y medio después de su última carrera parece temerario.

¿Pero quién sabe? Kubica, aunque con aún menos pelo que el que tenía antes de su accidente, parece estar en plena forma, brazo derecho aparte, dice estar por debajo del peso que tenía en su época de Fórmula 1 y tiene el ánimo disparado. Quiere de veras volver a la Fórmula 1. Y tiene la suerte de estar en un lugar idóneo: Renault necesita un golpe de marketing que le dé credibilidad a su proyecto. Nico Hülkenberg fue un fichaje acertadísimo y está respondiendo en forma de puntos, pero falta un gran nombre, y ese podría ser el bueno de Robert. Incluso aunque no volviera a su nivel élite de 2008, el efecto para la Régie sería positivo. Y nadie puede negar que el volante al lado del #27, como aquel de Villeneuve hace 11 años, está casi vacante: Jolyon Palmer necesita un cambio radical para mantener su asiento en 2018… y no nos sorprendería ver que esos “desarrollos que serán anunciados en breve” sean más tests con los que justificar su renovación de la Superlicencia (el sistema de puntos de las categorías inferiores puede sustituirse en situaciones excepcionales por una prueba que demuestre la habilidad en un Fórmula 1, y Robert es un ganador de Gran Premio…) e incluso un volante en alguna que otra FP1. Así pues, ¿ha sido todo una estrategia comercial para poner a Renault en el mapa? ¿O se confirmará que Kubica puede cumplir su sueño y volver a la élite?

¿Crees que Robert Kubica volverá a disputar un Gran Premio de Fórmula 1? Vota en nuestra encuesta y deja un comentario con tu opinión.

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3 comments

  1. leillo1 · junio 19

    Aunque es muy buen piloto, lo tiene difícil ya que ya dentro los hay iguales o incluso mejores y más jóvenes. Una lástima pero si no es por marketing no creo que vuelva.
    un saludo

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  2. mrflopis · junio 21

    No sé si llegará a competir un GP entero, pero ver al bueno de Robert un viernes por la mañana dando vueltas de nuevo a un F1 me parece una historia mucho más bonita que ver al típico piloto de pago…
    Probablemente a Liberty le atrae la idea 🙂

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  3. LFP · junio 21

    Hay demasiados jóvenes, con hambre, listos en todas las categorías inferiores, y poniendo las cosas en medida es un piloto que gano una carrera y nada mas, para mi paso su tren

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