Demolition derby

(Fuente foto de portada: Formula1.com)

La Fórmula 1 perdió el oremus en Bakú. En 2016 este peligroso circuito urbano nos dejó a deber con una carrera bastante poco atractiva, pero en 2017 ha proporcionado un GP absolutamente alocado que deja de forma imprevista a Daniel Ricciardo como vencedor, a Valtteri Bottas como 2º en un final de foto-finish tras ser doblado al inicio y a Lance Stroll con un podio inverosímil, pero que fundamentalmente acaba con la imagen de los dos titanes del campeonato, Lewis Hamilton y Sebastian Vettel, enzarzados en una polémica maniobra que acapara todas las portadas. Chase Carey se frota las manos con un 2017 que está teniendo todos los ingredientes, incluso los menos agradables.

————————————————-

Que gane el piloto que sale 10º después de un pit stop imprevisto a principios de carrera… es raro. Que quede segundo un hombre que fue doblado a los 5 minutos de comenzar la carrera… es aún más raro. Que quede tercero un piloto de 18 años que hasta hace 2 días estaba a años luz de su compañero de equipo y cuya acción más relevante en su trayectoria había sido un 9º puesto… es el colmo de las rarezas. Pero esto es la Fórmula 1, ese deporte en apariencia tan predecible y calculado donde todo se va a pique en cuestión de segundos, y Bakú ha albergado una de las carreras más extrañas de la historia reciente del deporte. 4 períodos de Safety Car, 1 bandera roja, una acción increíblemente polémica, triunfadores sorpresa… Al menos 9-10 pilotos se irán hoy a la cama pensando “pues podía haber ganado perfectamente“. Así de alocado ha sido el primer Gran Premio de Azerbaiyán.

Hamilton lidera el grupo a la llegada a la curva 2; Räikkönen va a atacar por fuera a Bottas; el desastre es inminente…
(Fuente: Formula1.com)

Todo empezó en la salida. A pesar de la inabarcable zona a fondo de más de 2 kilómetros, la arrancada hasta la primera curva es de apenas unos 150 metros, por lo que no debería haber mucha acción. Pero tras doblar a la izquierda aparece la peliaguda curva 2, un verdadero imán de accidentes. Así fue en este caso. Lewis Hamilton arrancó bien desde su espectacular pole position, mientras que Valtteri Bottas a punto estuvo de ser adelantado por Sebastian Vettel por el interior del primer giro. El alemán tuvo que frenar y corregir porque se iba a llevar puesto al #77, y eso le dio alas a Kimi Räikkönen. El finés, 3º en parrilla, llegó a la temida curva 2 con más velocidad que Bottas y se tiró con un gran exterior frenando más tarde. Valtteri se vio arrinconado sobre el elevado piano del interior y salió despedido contra Räikkönen. Seb evitó como pudo el entuerto y Räikkönen salió prácticamente ileso (alguna pieza del bargeboard dijo adiós), pero el segundo Mercedes destrozó su morro y acabó con una rueda pinchada. Tardó una eternidad en llegar a boxes, hasta el punto de que salió de garajes con vuelta perdida. Su carrera estaba pero que muy comprometida por culpa del enésimo incidente entre ambos. Por arriba, Hamilton y Vettel se quedaron como los dos primeros, una metáfora de este 2017, mientras Sergio Pérez había ascendido hasta la 3ª posición por delante de Max Verstappen. Lo de Max, en serio, es para mirárselo. Tras batir a Daniel Ricciardo en clasificación al estrellarse éste, el australiano tuvo que entrar en boxes en la vuelta 5 de forma imprevista. Parecía que Verstappen iba a recortarle un buen montón de puntos y empezar a poner algo de cordura en el diferencial de puntos que hay entre ambos, pues lo cierto es que el #33 está siendo bastante superior al #3. De hecho, el podio parecía al alcance, y le enseñó un par de veces el morro a Sergio. Pero en la 11ª vuelta, de nuevo experimentó esa horrible sensación. El coche no respondía. Prácticamente en todas las sesiones de este GP ha tenido algún tipo de problema, pero que ocurriera en carrera, después de todo lo que ha tenido que aguantar este año (motor en China, frenos en Baréin, mala estrategia en Mónaco, más problemas en Canadá), ha de acabar con su paciencia. Comenzó a perder posiciones cuando ocurrió el hecho que cambió radicalmente el Gran Premio.

Parece un simple abandono más de Daniil Kvyat… pero fue el catalizador que convirtió el GP de Azerbaiyán en una cruenta batalla de demolición. (Fuente: Formula1.com)

Un inocente abandono de Daniil Kvyat en la 11ª vuelta hizo desplegar las banderas amarillas, pero estaba claro que eso era el preludio de un Safety Car (real o virtual) porque no podía retirarse el coche sin que los comisarios invadieran el trazado. Finalmente, Charlie Whiting decretó que Bernd Mayländer entrase en pista. Era el momento de parar en boxes a poner blandos y llegar hasta el final. Todos lo hicieron a la primera, salvo Lance Stroll y Nico Hülkenberg, quienes pasaron de largo el pit lane una vez para zambullirse en la vuelta siguiente. Habría sido un SC normal y corriente, de no ser porque en la resalida, además de un intento de adelantamiento de Pérez sobre Vettel (el déficit de velocidad del motor Ferrari sobre el Mercedes ha sido notable este fin de semana), se vio cómo Räikkönen perdía aún más piezas de su carrocería y obligaba a una nueva salida del Safety Car. Los neumáticos que Pirelli había traído para este GP eran exageradamente duros, y sin duda estos dos períodos a baja velocidad dejaron las temperaturas por los suelos. Hamilton se estaba quejando por la radio de que el SC estaba yendo muy lento y eso le impedía poner a tono gomas y frenos. Al fin, en la vuelta 19 el “otro” Mercedes apagó las luces. Era la hora de reanudar la marcha, esperábamos que definitivamente, y de ver acción de la buena.

¿Quién dijo Jerez 1997? Vettel y Hamilton protagonizaron en Azerbaiyán la acción más caliente de la temporada… de momento. (Fuente: welt.de)

Y entonces llegó el lance de la discordia. Lewis frenó en la salida de la curva 15. La deceleración no fue gran cosa, de 80 km/h a 60, pero Vettel venía con más inercia por detrás y desde su onboard pareció un frenazo más brusco. Un “brake test“, si no fuera porque esas maniobras tienen una aviesa intención. Dado que desde la perspectiva de Seb pareció algo muy peligroso, el alemán se enojó y se emparejó con su archirrival. Levantó la mano, trazó unos aspavientos y, con la mano derecha todavía aferrada en el volante, giró e impactó contra Hamilton. Desde fuera, pareció una acción en caliente, un acto con cierta soberbia por parte del tetracampeón, que quiso “dar un susto” a Lewis como reproche pero acabó causando un impacto totalmente innecesario. Seguramente fue el hecho de que no quería eliminarle de la carrera, sino simplemente “asustarle”, lo que le salvó de la temida bandera negra. Michael Schumacher sí quería echar a Jacques Villeneuve, o eso se juzgó, en Jerez 1997. Pero seguramente Pastor Maldonado no quiso estampar a Lewis Hamilton en Spa 2011, sino que simplemente fue un reproche por una acción inmediatamente anterior. Entiéndase el matiz: una cosa es expulsar a otro rival de la carrera, y otra darle un toque (moneda de cambio común en competiciones como la NASCAR). Ambas son antideportivas, pero la primera supuso la pérdida de todos los puntos logrados por Schumi en aquel campeonato y la segunda sólo 5 posiciones en parrilla. Y ampliando el ejemplo del reproche, la de Fernando Alonso en Hungría 2006 enlazada anteriormente supuso 1 segundo en los tiempos de la clasificación del sábado. En conclusión, si ni la de Pastor (cuya similitud con la de hoy es máxima) ni la de Fernando fueron exclusiones, la de Vettel tampoco lo sería. Pero nadie le iba a librar del stop&go, un castigo que pone de manifiesto la creciente rivalidad entre Sebastian y Lewis en este 2017 que amenaza con entrar de lleno en la historia del deporte. Estaba teniendo todos los ingredientes “elegantes” y a partir de hoy también los “sucios”. Y Chase Carey lo disfruta.

Force India, la experta en maximizar puntos, lleva 3 carreras tirando por la borda buenos resultados. Tras Canadá, Pérez y Ocon volvieron a luchar a muerte por un podio relativamente sencillo, pero esta vez la sangre llegó al río. (Fuente: marca.com)

Pero ojo: es que no llevamos ni media carrera, y apenas 1 minuto después de este incidente llegó otro que tuvo de nuevo a los protagonistas de Canadá. En Montréal, Force India echó a perder un podio relativamente sencillo. En Bakú, la orden de “dejar pelear a sus pilotos” fue demasiado lejos: con un Vettel de nuevo vulnerable en la resalida, Felipe Massa hizo una frenada a cuchillo y se quitó de encima a Pérez y casi al propio alemán. El mexicano salió “matado” de la curva 1 y Esteban Ocon vio un hueco por dentro. Pero al igual que con el toque Bottas-Räikkönen al inicio, el francés se subió al piano y no pudo controlar el espacio que le concedía a su compañero. Salieron vivos del choque, pero el problema fue que Ocon no se echó a la izquierda una vez controlado, y por tanto siguió dejando sin sitio a Pérez. Apenas 5 metros después, otro impacto era inevitable. Y esta vez ambos destrozaron sus mecánicas. Esteban pinchó su neumático y Checo tenía dañado el wishbone de la suspensión. ¿Qué puede haber peor que un choque entre compañeros? Un choque entre compañeros apenas 2 semanas después de una agria polémica entre ambos. Y Räikkönen, mientras tanto, también pinchado. Tercer Safety Car consecutivo. Un demolition derby de los de verdad. Fernando Alonso agarró la radio y comentó lo que todos estábamos viendo: que había comisarios por todas partes retirando trozos. Los nuevos coches anchos y las características de este ratonero circuito estaban haciendo enloquecer a la parrilla. La decisión era obvia: había que sacar bandera roja y dejar a los operarios que reparasen todos los desaguisados causados por estos locos del volante.

Doblado en la vuelta 2, Valtteri Bottas parecía condenado a una carrera anónima. 2 horas después, al más puro estilo de Jenson Button en Canadá 2011, había acabado 2º. (Fuente: Formula1.com)

Todos se dirigieron al pit lane y realizaron los cambios oportunos: por lo pronto, quitarse de encima los blandos y calzar unos SS que serían más rápidos y aguantarían sin problemas las nada menos que 29 vueltas que aún quedaban. Vettel cambió su morro por los daños causados en el incidente de marras. Y Hamilton se bajó del coche, como siempre desatornillando el reposacabezas para hacerlo de forma más cómoda. No podía imaginarse lo caro que le saldría eso. Pérez y Räikkönen ya estaban fuera del coche cuando vieron en la bandera roja una oportunidad para reparar los coches y salir de nuevo a pista. Tal y como estaba la carrera, todo podía pasar. El problema fue que se saltaron la normativa de la carrera suspendida, y sus respectivos equipos de mecánicos actuaron sobre los monoplazas en el box, y no en el carril. El precio de volver a la carrera fue un drive-through para cada uno. Tras más de 20 minutos de bandera roja, al fin se reanudó la acción. El orden, para aquellos que se hubieran perdido, era el siguiente: Hamilton, Vettel, Massa, Stroll, Ricciardo, Hülkenberg, Magnussen, Alonso, Sainz, Grosjean. Estaba siendo una carrera por eliminación y por eso no sorprendía ver a ciertos nombres tan arriba: ¡es que no quedaban otros! Al acabar la vuelta 23, bandera verde. Y llegó otro momento clave. Los Williams, Ricciardo y Hülkenberg se cogieron un monumental rebufo por la recta y cruzaron la meta separados por menos de dos décimas, en el orden STR-HÜL-MAS-RIC. Pero el que iba por dentro y frenó más tarde para la curva 1 fue Daniel, que se quitó a los 3 de una tacada en una maniobra para la historia. Ahí cimentó su victoria el australiano. Apenas 1 giro después, el alemán de Renault, en una notable 5ª posición, cometió un imperdonable error al subirse demasiado sobre el piano de la curva 7 y chocar contra el muro interior, destrozando la suspensión y retirándose entre el bochorno. Cuán bien le iban a venir esos puntos a Renault. Pero Bakú no paraba: al mismo tiempo, Massa era adelantado por todo el mundo, víctima de un problema en su coche de origen mecánico. Parecía un sólido candidato al podio, pero de repente todo se fue al sumidero. La pista azerí estaba confirmando en 2017 lo que no hizo en 2016: es un escenario de destrucción. Y no iba a respetar a nadie. Ni siquiera a Hamilton y Vettel, que se creían ajenos a todo e inmersos sólo en sus cuitas.

Los mecánicos de Williams observaron cómo Bottas rebasaba a Lance Stroll en la mismísima línea de meta… pero el bronce supo igual de bien. (Fuente: Formula1.com)

Lewis conmprobó con horror que cuando se subió a su W08 tras la bandera roja alguien no fijó el reposacabezas de nuevo en su posición. Hamilton tenía que soltar una mano para empujarlo hacia abajo en las rectas, pero en cuanto la devolvía al volante el reposacabezas se despegaba de nuevo. En el mejor de los casos, la pieza saldría volando y sería un peligro en la pista; en el peor, el #44 habría podido sufrir lesiones más severas en caso de accidente. Charlie Whiting y sus comisarios habrían estado en una posición indefendible si hubieran dejado correr a alguien así y hubiera ocurrido una desgracia, así que el equipo fue avisado para que ordenaran a Lewis detenerse y solucionar el entuerto. Adiós a las opciones de victoria… en el mismo preciso instante en que la FIA comunicaba la sanción de stop&go a Vettel. La rareza de esta sanción ha llevado a confusión a algunos: no es lo mismo que una sanción de 10 segundos, porque el stop&go obliga a entrar en el pit lane y detenerse esos 10 segundos, por lo cual la pérdida neta es de casi medio minuto. Un incrédulo Vettel accedió a cumplirla, y veríamos si saldría o no por delante de su máximo rival. Según los grafismos, Hamilton perdió 9 segundos en su parada imprevista y Sebastian 12. Dado que el inglés estaba delante antes de todo esto, claramente el #5 tendría que salir por detrás. Pero Lewis había aparecido en pleno tráfico (Pérez, Sainz), y fue ahí donde perdió el tiempo justo para que el líder del Mundial emergiera justo por delante. Prácticamente iba a firmar perder sólo 7 puntos en un fin de semana negativo como éste, y ahora se encontraba con que iba a ganar 2. No estaba mal. Pero claro, a todo esto… ¿quién narices estaba delante? Pues nada menos que Daniel Ricciardo 1º, ¡Lance Stroll 2º y Kevin Magnussen 3º! El mundo al revés. Pero el nombre que había surgido era el de Valtteri Bottas. En el lejano primer SC provocado por Kvyat, el #77 pudo recuperar su vuelta perdida y entró de nuevo en el juego. Ahora era 5º, por delante de Lewis y Sebastian, y con Magnussen y Ocon (¿cómo es posible que el francés fuera 4º si tras el pinchazo y la bandera roja rodaba sólo 14º? Todo gracias a buenos adelantamientos en la resalida, incluyendo uno a Valtteri) en el punto de mira. Bottas se quitó a ambos de encima a 14 giros del final y Vettel y Hamilton le siguieron la estela. Se abrían dos interrogantes: ¿podrían #5 y #44 recuperar el tiempo perdido y alcanzar el podio? A 13,5 de la P2 de Stroll, ¿tendría tiempo Valtteri de llegar hasta la medalla de plata? La primera tuvo respuesta negativa: aunque alemán e inglés fueron ligeramente más rápidos, no pudieron alcanzar a Bottas. La segunda, dado que el finés era sistemáticamente 1 segundo por vuelta más veloz, tenía un desenlace totalmente incierto. Iba a ser de última vuelta (1,3 segundos). Bottas pilló DRS para la zona a fondo final y, en ese último sector de la carrera, le merendó nada menos que 1 segundo a Stroll. A apenas 50 metros de la línea de meta, el Mercedes rebasó al Williams. Un final de locos.

Y un perfecto resumen para esta demencial carrera. Porque observando las circunstancias, parece mentira que Ricciardo pudiera ganarla, que Bottas acabase 2º y Stroll 3º. Y que nombres como Massa, Pérez, Ocon, Hamilton, Vettel, Verstappen o hasta Alonso pensasen que podían haber ganado este GP explica a las claras lo que ha sido Bakú: una pista para que ocurra lo inesperado. Con sus cosas bonitas, y con sus cosas feas. Porque indudablemente Azerbaiyán 2017 quedará marcado como el día en que Vettel y Hamilton rompieron su cordial relación por una maniobra polémica y rozando la antideportividad. Pero nos tememos que así se escribieron las más cruentas rivalidades de este deporte, ¿verdad? Mucho nos tememos que los gerifaltes de la Fórmula 1 verán con buenos ojos lo sucedido hoy en el Cáucaso, bajo la máxima de “toda publicidad es buena publicidad”. Y sin duda todo esto está ayudando a crear una historia: no hemos llegado aún a la mitad del libro, pero tiene pinta de que “temporada 2017 de Fórmula 1” va a ser un best-seller que permanecerá en la memoria del deporte.

Si alguien apostó por este podio, debe estar nadando entre billetes. (Fuente: Formula1.com)

RESULTADOS CARRERA: (click)
CLASIFICACIONES: (click, PDF)

Anuncios

3 comments

  1. numancia54 · junio 25

    Lo importante de todo es que hemos disfrutado de la carrera y que son carreras que pueden atraer nuevos seguidores.
    Sigo pensando que los neumáticos este año duran demasiado, aunque hoy creo que han contribuido al espectáculo, dado de en los Safety se enfriaban y era muy difícil calentarlos, lo que ha añadido mucha pimienta a cada relanzamiento de la carrera

    Le gusta a 2 personas

    • SportPrototipos · junio 26

      Lo de Hamilton es muy de listillo con alevosía: Si vettel devolvió la moneda tampoco es merecedor de sanción. Tampoco es lo mismo a los 50-60 Km/h que circulaban que a 150 o 200.

      En el pasado se sancionaba por ir a un ritmo anormalmente bajo o conducción errática incluso bajo SC. Esa norma no debería caer en el olvido.

      No lo veo sancionable.

      Resúmen: Vettel tuvo las narices que no tuvo la organización, y espero que sea un tortazo de realidad para ellos.

      Le gusta a 1 persona

  2. pgimoreno · 29 Days Ago

    Diez cilindros,
    Baku 2017 resultó ser un premio altamente tecnico para pilotos, autos, equipo técnico, comisarios de pista, jueces de la FIA y organizadores. Lo celebró y apoyo.
    Seguramente ya estarán pensando en traer para el futuro premio del 2018 todas las grúas existentes en el país y abrir en todo el trazado innumerables zonas de seguridad para los autos averiados. Bien por este “muy distinto prix”.
    Si, si se trató de un circo romano (dixit M. Arrivabene). Veamos todas las agrias desaveniencias personales suscitadas: Kimy vs Bottas; Kviat vs Sainz; Checo vs Ocon; Vettel vs Hamilton. Veamos ahora a Kimi manejando a toda velocidad 5 kilómetros con el auto despedidiendo pedazos por la pista. Veamos nuevamente todos los relanzamientos y el hacinamiento de autos sin el menor pudor. Veamos a “Iceman” salir con los calentadores aún montados sobre sus neumáticos. Cualquiera puede aumentar la lista.
    Pero sobre todo se trató de carrera en su más sintético y originario termino. Solo falto ver a Ben-Hur salir con sus caballos.
    Amén.

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s