Sin justicia para Max

(Fuente foto de portada: redbullracing.com)

Daniel Ricciardo 92, Max Verstappen 45. La tabla de puntos sugiere que el #3 está aplicándole un severo correctivo a su compañero, y la victoria de ayer no hace sino poner a Daniel en un lugar puntero en la parrilla. Pero esa sería la lectura fácil, ¿no? La lectura analítica, la que nos gusta en diezcilindros, enseña otras muchas cosas. Por ejemplo, que Max está realmente siendo el mejor de su equipo (sin desmerecer ninguna de las 92 unidades de Ricciardo). Sin embargo, por 4ª vez en 7 carreras su coche le ha fallado, y en otra la estrategia fue desastrosa para él. ¿Podría Verstappen entrar en una fase depresiva y perder el impresionante momento de conducción que atraviesa?

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A muchos nos gusta que la Fórmula 1 enfrente a 20 pilotos cuyo objetivo es alzarse con la corona de campeones del mundo. El lado humano del deporte, la competitividad entre los protagonistas, sin duda es atractiva. Pero quedarse sólo con esto sería negar una evidencia: la F1 es un deporte de coches. De máquinas. Y éstas, en ocasiones, fallan más de lo deseado, y hacen que el hombre que estaba cuajando una gran actuación se quede compuesto y sin puntos. Cualquiera que haya pilotado un Lotus sabe lo que es perder un título (y a veces la vida) por culpa de la mala fiabilidad. Kimi Räikkönen cedió dos coronas antes de proclamarse campeón en 2007 por fallos a cual más rocambolesco. ¿Y qué decir del reciente caso de 2016, con Lewis Hamilton perdiendo sus opciones con una costosa rotura de motor? Dicen que a lo largo de 20 carreras, el efecto aleatorio se anula y siempre acaba ganando el mejor. Pero a veces hay anomalías. Y con 12 Grandes Premios por delante para corregirla, Max Verstappen comienza a desesperarse.

En 2016 su dominio sobre Ricciardo se basaba en las curvas medias y rápidas enlazadas; en 2017, Max Verstappen supera a su compañero en todas partes, incluyendo Bakú. (Fuente: crash.net)

Después de un impresionante 2015, Verstappen se confirmó en 2016 con su ascenso a Red Bull gracias a una legendaria actuación, secundada a lo largo de la temporada por otras de gran calado (nunca mejor dicho, por aquello de la hidráulica). Con apenas 19 años, las casas de apuestas le daban como segundo máximo favorito al título para 2017. Sin embargo, el RB13 no ha resultado ser un coche campeón. Podía haber un evidente bajón en la moral, pero era la hora de batir de una vez por todas al correoso Ricciardo. El australiano fue un duro competidor la pasada temporada y consiguió una sublime 3ª posición en el campeonato de pilotos. Se avecinaba uno de los mejores duelos internos de la temporada. ¿Quién llevaría la iniciativa? Teníamos bastantes dudas: por un lado, la nueva mecánica reduciría notablemente el fuerte de Daniel: la frenada. Por el otro, el aumento de carga aerodinámica seguramente favorecería a quien no sabía usarla: la capacidad de Max para rotar el coche en el inicio de la curva podría no ser tan diferencial en 2017 porque, gracias al extra de grip, todos podrían hacerlo. 8 carreras han pasado… y mucho nos tememos que el ganador al volante, de momento, no está siendo el mismo que en la tabla de puntos. El Verstappen de 2017 vuelve a ser una versión mejorada con respecto a lo visto en sus dos años anteriores. Como era de esperar, el potencial evolutivo del pequeño Max que con 17 años impresionaba al mundillo era gigante. Y cada año se notan los progresos. El #33 ha sublimado su versión “manipulativa” al volante y es capaz de guiar el coche con una brutal precisión, haciendo que éste obedezca a sus peticiones. Sigue sin frenar tarde, pero tampoco pronto como en 2015; ahora parece un auténtico maestro del timing de cada fase de la curva. Frena donde debe: suelta el pedal como debe; se inserta en curva como debe; y aplasta el gas como debe. El resultado es un paso por curva con gran velocidad mínima y una envidiable estabilidad. El primer sector de la vuelta enlazada, en concreto, es una maravilla: un cuarto de segundo mejor que Daniel. Sin duda, está siendo rápido. Y Ricciardo no está pudiendo responder. Con su principal arma bastante mitigada, está comenzando a pilotar pasado. Sus accidentes en Q3 en Australia y Azerbaiyán lo dicen todo: tiene que experimentar más allá de su límite para igualar el nuevo nivel establecido por Max.

Verstappen perdió la posición con Pérez en la salida. Cuando se disponía a recuperarla, su coche le falló por enésima vez.
(Fuente: GPUpdate.net)

Los resultados que uno ha de mirar son meridianos. Max gana 5-2 en clasificación a Daniel (no contamos China, donde el motor Renault de Verstappen falló), y en las apenas dos carreras que han acabado ambos, el holandés venció en pista a su compañero en Shanghái (a pesar de salir 14 plazas por detrás) y también le ganó durante todo el fin de semana de Montecarlo (¡medio segundo de diferencia en Q3!), hasta que la estrategia alternativa de Red Bull funcionó mucho mejor en el coche del australiano. Entonces, ¿cómo es posible que Daniel tenga más del doble de puntos? ¿Acaso diezcilindros está tratando de justificar lo injustificable y abandonando la objetividad? Mucho nos tememos que lo nuestro no es quedarnos con el análisis simplista. La realidad es que Max Verstappen está teniendo una inexplicable racha de mala fortuna. Su motor fallón el sábado de China casi que fue el más leve, pues al menos tuvo 56 vueltas para remontar. Al siguiente GP en Baréin, después de hacer un undercut como el que le iba a dar el liderato a Sebastian Vettel, Max podía haberse puesto en posición de podio por delante de su compañero… pero los frenos fallaron. En España fue víctima de un choque a 3 en el que recibió el último golpe del efecto dominó. En Montecarlo, lo dicho: una estrategia fallida. En Canadá, tras una bestial salida en la que se puso 2º (sí, tras superar una vez más a Daniel en clasificación), el motor dijo basta. Y en Azerbaiyán, el RB13 siguió poniendo a prueba su paciencia. Ya en la FP3 Max tuvo que quedarse sin disputar los últimos minutos por un fallo en su motor. Unas horas después volvió a reportar los mismos problemas, pero pudieron solucionarse. ¿Podría correr tranquilo el domingo? Max, a diferencia de Barcelona, sobrevivió al toque entre Bottas y Räikkönen, pero perdió la 3ª plaza con Pérez. Poco a poco comenzó a acercarse y en la vuelta 10 se le insinuó un par de veces. El adelantamiento parecía cuestión de tiempo… pero a la salida de la curva 15, de nuevo ocurrió: otra pérdida súbita de potencia. Nadie daba crédito. El #33 aprovechó el Safety Car para llegar hasta boxes, aparcar y mandar todo a tomar viento. Para colmo, su compañero, el mismo que se había estrellado en la Q3, acumula unos cuantos golpes de suerte (más, obviamente, una espectacular maniobra) y se lleva un triunfo. De traca. No es de recibo lo que le está sucediendo.

Estamos hablando de que, haciendo unas cuentas excesivamente groseras, el holandés ha cedido en torno a 50 puntos netos (es decir, restando cuando Ricciardo ha tenido problemas) sobre Daniel sólo en términos de fiabilidad, a los que habría que sumar los ¿7? de Montecarlo y los ¿18? de Barcelona (los que no ganó el #33 y los que dejaría de llevarse el #3). Es decir, que sería Verstappen el que iría 4º, por delante de Kimi Räikkönen como ahora va el aussie. Lamentablemente, estas son “cuentas de la lechera”: etéreas, irreales. Lo real es lo que dice la fría tabla de puntos. Y ésta pone a Max en una escasa 6ª plaza, seguido muy de cerca por un Sergio Pérez con mecánica inferior y que también ha sumado dos ceros recientes. Este artículo sólo trata de poner en relieve que la clasificación no lo dice todo: que Max está pilotando incluso mejor que su compañero de equipo. Y Verstappen, a sus 19 años, podría no tener la suficiente madurez para entenderlo. ¿Qué pasa si se rinde? ¿Qué pasa si se ve incapaz de manejar tanta “injusticia” (en el fondo, esto son las carreras)? ¿Y si empieza a pensar que en realidad está haciendo algo mal y cambia su enfoque? Es la hora de que su equipo y, sobre todo, su padre (que sabe lo que es pilotar en Fórmula 1) le ayuden y le apoyen. El 2017 de Max Verstappen está siendo impresionante. Y eso no puede quedar sepultado por la lamentable fiabilidad de su monoplaza.

¿Crees que Max Verstappen podría “cansarse” de su coche y cambiar de equipo para 2018? Vota en nuestra encuesta y deja un comentario con tu opinión.

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3 comments

  1. LFP · 29 Days Ago

    No creo que se canse, cualquiera ve que Abandonando no podes sumar puntos, lo probable es que lo tienten otros equipos y se vaya

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  2. Viento · 29 Days Ago

    Cuando vas a un taller, te das cuenta que influye el piloto en la fiabilidad del motor. Recuerdo a Kimi reventando motores en 2015, aún siendo más rápido que Alonso. Su compañero no los tenía.

    La mala suerte influye… pero cuatro de seis. Juan Pablo Montoya también petaba motores en BMW en sus inicios y su compañero no.

    Algo pasa con Max que revienta motores y Daniel no. Sucede lo mismo con Grosjean que no se adapta a ningún freno y Kevin lo hace mejor al respecto. Alguno podría decirme lo mismo con Fernando y Honda pero en este caso también su compañero tiene problemas.

    En resumen, no todo se puede achacar a la mala suerte si le sucede todo a uno y a su compañero no.

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    • diezcilindros · 29 Days Ago

      ¿”Cuando vas a un taller”? Tal vez he entendido mal, pero no creo que sea ni remotamente comparable un coche de calle a un Fórmula 1. Los pilotos cambian a las mismas vueltas y bajan igual de marchas. Cualquier anomalía es rápidamente detectada por los ingenieros y habrían instruido al piloto para que dejase de hacer cosas que dañen al motor.

      Entiendo que donde dices 2015 dices 2005. Los 4 motores rotos por Kimi Räikkönen antes de clasificación aquella temporada fueron por errores achacables a Mercedes (ellos mismos se autoinculpaban). Un piloto de competición no tiene margen alguno para exigir ni más ni menos a la mecánica: las pequeñas variaciones obedecen a órdenes del ingeniero o a disposiciones controladas por la centralita.

      “No adaptarse a ningún freno” no tiene nada que ver con “romper motores”. Evidentemente lo primero es culpa del piloto, en este caso Romain, y lo segundo no. No veo la analogía por ningún lado.

      En todo caso, la “suerte” no existe, pues todo es causado por algo, pero por convenio se entiende “suerte” al conjunto de cosas que escapan del control. En este caso, del control de Verstappen. ¿Y si los mecánicos del coche #33 son menos buenos que los del #3 colocando motores? ¿Y si hay un defecto de fábrica en el chasis que lleva Max que interfiere negativamente en los sistemas del coche? No son las mejores sugerencias que he hecho nunca, pero no se me ocurre nada más. En cualquier caso, ¿cómo vamos a culpar al piloto por ello?

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