10 años de la autodestrucción

(Fuente foto de portada: sonsektor.com)

La semana que viene el Gran Circo viaja a Hungría, y lo hará 10 años después de uno de los Grandes Premios más polémicos de la historia. La edición de 2007 fue el detonante de la ruptura entre Fernando Alonso y McLaren, una acción que marcó indeleblemente su carrera deportiva. El bloqueo a Lewis Hamilton, sumado al escándalo del espionaje entre Nigel Stepney y Mike Coughlan que acababa de estallar, abrió la Caja de Pandora. En la efeméride, aprovechamos para recordar los hechos y, por si acaso, corregir algunos de los mitos creados a partir de este 4 de agosto de 2007.

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¿Podía existir un mejor equipo que McLaren a principios de 2007? Acababan de fichar al bicampeón del mundo Fernando Alonso, el debutante Lewis Hamilton fue una de las eclosiones más espectaculares de la historia del deporte, el MP4-22 se adaptó a los nuevos Bridgestone como el zapato de Cenicienta y la salud económica del equipo, lleno de patrocinadores, era perfecta. Sin embargo, las cosas no estaban saliendo del todo bien. Había pequeños elementos que resultaban un incordio en lo que aparentaba ser maravilloso. En Baréin, Alonso y su jefe de equipo, el legendario Ron Dennis, escenificaron una “charla amistosa” en apenas la tercera carrera. El español no estaba del todo cómodo en el equipo debido a la aparición estelar de Hamilton, quien ocupaba toda la atención de los invitados y los mecánicos. Fernando trajo las primeras victorias en Malasia y Mónaco tras un 2006 de sequía en Woking, pero todos los ojos iban al “pequeño” Lewis. Cuentan también que el bicampeón hizo en pretemporada una lista de las cosas que él cambiaría en el equipo para adaptarse a él… y le sentó como una patada al perfeccionista Ron. Por ello intentaron transmitir una imagen de cordialidad. Pero en julio se destapó el escándalo de espionaje entre un empleado descontento de Ferrari, Nigel Stepney, y otro de McLaren, Mike Coughlan. Stepney, decepcionado por no ser ascendido tras la reestructuración “post-Schumi”, le pasó un dossier técnico de casi 800 páginas a su homólogo, quien difundió su información por el equipo. McLaren pasó de la balsa de aceite a la tetera a presión. Y en Hungría, la tetera reventó.

En su primer año de Fórmula 1, Lewis Hamilton inició su idilio con el Hungaroring, aunque no de la forma que esperaba…
(Fuente: f1fanatic.co.uk)

El Hungaroring, una pista lenta con curvas retorcidas y en absoluto rápidas, era una pista que se adaptaba a las virtudes del MP4-22; el Ferrari F2007, de batalla larga y un mapa aerodinámico más pensado para los giros rápidos, no fue nada competitivo aquí, así que sería una pelea entre Alonso y Hamilton, los nombres propios del 2007. Lewis, tras una espectacular racha de 8 podios seguidos en sus 8 primeras carreras, lideraba el Mundial con 2 puntos de ventaja sobre su compañero tras el demencial Gran Premio de Europa. Y en Hungría dominó las primeras sesiones con puño de hierro. Años más tarde comprenderíamos que este circuito le encanta y se le da increíblemente bien, pero entonces nos sorprendió que pudiera tener tanta ventaja sobre su ilustre compañero de equipo. Casi 1 segundo en la Q1 y 3 décimas y media en la Q2. Para entonces, Felipe Massa se había quedado fuera porque sus mecánicos se olvidaron de repostar su coche (!) y Kimi Räikkönen estaba a casi 0,8 segundos. Iba a ser una batalla de 2… y si eso, porque Lewis parecía en plena forma. La Q3 comenzó, y todos los pilotos hicieron cola para salir del pit lane. En aras de que hubiera coches dando vueltas en la pista, la FIA se sacó de la manga la disparatada tanda de “quemar combustible”; los pilotos salían a pista con gomas usadas y el motor desintonizado, consumían gasolina y esperaban a que llegaran los últimos minutos para poner ruedas nuevas y luchar por la pole. En plena época por la concienciación medioambiental, el absurdo era importante. Pero para los equipos era capital quemar gasolina: cuanta más consumieran, menos gasolina llevarían en la parte final a la hora de marcar los tiempos, y más le devolverían en el parque cerrado para el primer stint de carrera. Ponerse en primera posición de la cola del pit lane daba una opción de dar una vuelta más, con el consiguiente beneficio de aproximadamente 1 décima en ese intento definitivo. Este comodín, llamado “vuelta extra”, se repartía alternativamente entre los dos pilotos de McLaren según acuerdo interno. En Nürbürgring, Lewis tenía el derecho a esa vuelta extra, pero su accidente en Q3 le impidió beneficiarse de ella. ¿Significaba eso que se aplazaría su comodín hasta Hungría, o allí le tocaría a Fernando?

Alonso contaba con la vuelta extra en Hungría, pero Hamilton salió delante de él a la Q3 y se la negó. (Fuente: flickr.com)

Lewis se colocó en primera posición en el pit lane cuando el semáforo se puso verde, y rápidamente recibió un mensaje por radio: “deja pasar a Fernando” (segundo en la cola). Sin embargo, Hamilton tiró y se escapó. Alonso alucinó y gesticuló en su coche. El inglés recibió la orden varias veces más, pero simplemente hizo caso omiso de ella. De este modo, Lewis se estaba ganando la posibilidad de ir a por un giro extra. El primer intento de vuelta rápida se desarrolló con normalidad, y Hamilton logró la pole provisional con casi 4 décimas de ventaja sobre Fernando. Cabe decir, eso sí, que el líder del Mundial usó gomas superblandas y el bicampeón blandas, un detalle que sería crucial unos minutos más tarde. Dado que Hamilton estuvo una vuelta más quemando gasolina, ahora era él quien iba por detrás de Alonso. Por ello, a 2:44 del final, en su vuelta de deceleración, el equipo le dijo que ralentizase su marcha porque Fernando estaría delante de él en el box. Una orden extraña, porque medio minuto antes le acababan de decir que tirase fuerte porque iban apurados de tiempo. A 2:26, mientras Fernando enfilaba el pit lane, le dijeron al español que le retendrían durante 20 segundos para encontrar un buen hueco en el tráfico. Alonso detuvo su coche en su puesto de parada y observó cómo le ponían neumáticos blandos… ¡usados! La parada fue hecha y el mecánico jefe mantuvo la piruleta bajada hasta que quedaban 1:48, momento en el que la levantó. Y ese fue el instante clave: Fernando no se movió. Durante 10 segundos, el español se quedó quieto de forma inexplicable. A 1:38 salió y dejó que atendieran a Hamilton (superblandos nuevos), pero entre la parada, el pit lane y la vuelta de salida en aproximadamente 1:20, Lewis lo tenia difícil para poder pasar por meta con suficiente tiempo. Alonso salió detrás de Räikkönen y se descolgó lo justo para no notar su estela pero sin perder el paso con el semáforo verde. Apenas le sobró un segundo, como en Silverstone 2017. Y Lewis, obviamente, se quedó fuera. En ese segundo intento, Alonso voló y rebajó 1 décima el tiempo anterior del inglés. 1-2 en parrilla para McLaren… pero no lo parecía en la cara de Ron Dennis. El jefe de equipo perdió los estribos y se fue directo a por Fabrizio Borra, fisio de Fernando. El lenguaje gestual era evidente: Ron estaba desatado y Fabri levantaba las manos en señal de inocencia, tras ver cómo Dennis le despojaba de sus auriculares. Borra no tenía culpa de nada, y de hecho Dennis simplemente le dijo que se encargara de calmar a Alonso en el parque cerrado; él haría lo propio con Lewis.

El domingo, nadie en el equipo le dirigía la palabra a Lewis Hamilton. Él salió, corrió y venció, pero sus actos le obligaron a recapacitar.
(Fuente: grandprix.com)

De nuevo no hicieron falta palabras: al salir del pesaje, el poleman esquivó a Ron y éste le fulminó con la mirada. Como es habitual, la rueda de prensa oficial no ofreció respuestas, pero McLaren tenía que seguir manteniendo una imagen de cordialidad y preparó la comparecencia más famosa de todos los tiempos: la rueda de prensa de la manzana. Dennis montó una versión aceptable de los hechos, pero la FIA, obviamente, tenía mucho que decir. Lewis levantó la liebre con unas declaraciones en el paddock sobre que, en efecto, ninguno de esos retrasos en el pit lane estaban previstos, por lo que los comisarios llamaron a declarar a Alonso, Hamilton, Dennis y el team manager Dave Ryan. Las dos preguntas clave fueron las siguientes: ¿por qué McLaren retuvo 20 segundos de más a Alonso? ¿Por qué Alonso se quedó parado otros 10 segundos con el lollipop levantado? A la primera, el equipo respondió que estaban buscando un hueco sin tráfico; a la segunda, el piloto dijo que estaba discutiendo con su ingeniero la elección de neumáticos. Sin embargo, la FIA no aceptó ninguna: según el mapa volante del circuito, Alonso podría haber salido en el momento en que se terminó de trabajar en su coche; según la interpretación de los comisarios, la excusa que dio Fernando sobre por qué se esperó a esos 10 segundos extra en vez de plantear sus dudas sobre los neumáticos durante los 20 segundos anteriores no fue convincente. Ya fuera de la reunión con la FIA, presuntamente Alonso amenazó a Dennis con desvelar todo lo que sabía sobre el asunto del espionaje si no ponía en su sitio a Lewis, algo que teóricamente pilló de sopetón al británico, quien alertó a Max Mosley de la situación. Si sobre alguien tenía que recaer la culpa del escándalo, que fuera sobre el piloto, nunca sobre su equipo. Hamilton tuvo una discusión muy subida de tono con Ron y dejó de hablarse con todo su equipo. El cisma es evidente. Y casi a medianoche, llega el golpe: Alonso perderá 5 posiciones en parrilla y McLaren no sumará puntos de constructores en este GP. Al día siguiente, Lewis gana y Fernando sólo puede ser 4º. De poco importó.

La sanción no tuvo precedentes: por un lado, podía entenderse como una mera decisión interna del equipo la de negarle la segunda vuelta rápida a Hamilton. Por hacer una analogía, una escudería a veces no saca a pista a su piloto porque cree que su tiempo es suficiente para pasar de ronda, y cuando ese cálculo fracasa nunca se toman acciones contra el equipo. Por otro lado, a veces un piloto estorba a otro por culpa del equipo (por no avisarle, como en el lance Hamilton-Grosjean del pasado fin de semana), y la sanción siempre recae en el conductor. Que tanto Alonso como McLaren fueran penados sólo puede significar que, de veras, hubo intención por parte de ambos de chafar la vuelta rápida del inglés. ¿Y cómo es que, estando ambos de un bando y Lewis en el otro, sin hablarse siquiera con los mecánicos al día siguiente, fue Fernando quien rompió sus lazos con el equipo a final de año? Sin duda, por el escándalo de espionaje. Cuando en septiembre salieron los e-mails entre Alonso y el probador Pedro de la Rosa con la información de Ferrari, el asturiano quedó como el traidor. La afición británica le odió, algún miembro del equipo incluso dijo frases en privado como “si tuviera una pistola…“, y sin duda Dennis no pudo tolerar cómo el recién llegado hería así a su equipo. Hizo las paces con su “hijo putativo” y, de ahí al final, se dejó llevar. Su lapidaria frase tras el GP de China (“corríamos contra Fernando“) sólo era el reflejo de la realidad: Alonso ya no era McLaren. La unión de fantasía, el sueño de la infancia del asturiano, todo se fue al garete. 2007, y en particular Hungría, marcó el devenir de la trayectoria de Alonso, quien desde entonces jamás ha gozado durante una temporada completa del mejor coche. Un hecho habitual en la carrera de casi todos los campeones mundiales, pero al que Fernando renunció en aquella sesión de clasificación. ¿Qué habría sido de la trayectoria del asturiano de no haber mediado esos malditos 30 segundos en el pit lane de Hungaroring?

¿Crees que Fernando Alonso sería al menos tricampeón de no haber sucedido la polémica de Hungría 2007? Vota en nuestra encuesta y deja un comentario con tu opinión.

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One comment

  1. Gerard Pujol · julio 22

    Mclaren 2007 és la prueba que teniéndolo todo para ganar (coche y pilotos) siempre se puede acabar perdiendo y haciendo el ridículo. La eclosión de Hamilton fue espectacular, yo creo que pocos pilotos han debutado en un coche para ganar campeonatos y Lewis fue esa excepción ( para los más jóvenes como un Verstappen pero llevando un coche para ganar desde su primera carrera). Alonso llevó mal el no tener un compañero “manso” y Hamilton se fue empoderando carrera tras carrera (con algunos errores por su evidente falta de experiencia). Lo que pasó en Hungría fue completamente insólito y surrealista. A Alonso se le fue la cabeza y actuó de una manera antideportiva, sumándole una dosis de cinismo “Scumacheranio” a su acción. El equipo le dió la espalda ante la FIA (a veces cuando pasan cosas de estas el equipo busca la explicación para evitar sanciones a uno o al otro) y la cosa se puso peor. Ron echandole una bronca como si fuera un crío de colegio y aislandolo del equipo todo lo posible (era un serio candidato a ganar el mundial después de 7 años de sequía en Woking y tampoco podían perjudicarlo seriamente. Como estos dos super-depredadores del boxeo no quisieron el mundial lo acabo recogiendo un tal Kimi que, ironías de la vida, se había desesperado en Mclaren años atrás por su baja fiabilidad. Lección para navegantes que cuidan muy bien quién acompaña en el box a quien y por este motivo Mercedes quería a un Rosberg O a un Bottas al lado de Hamilton antes que un Vettel o a Alonso otra vez. Ojo que esto no significa que Bottas o Rosberg sean peores, simplemente gestionan de otra manera su ego y las relaciones con sus compañeros de equipo. Que tomen nota en Toro Rosso…¿Que habría pasado sin esa maniobra? Bueno es una ucronía y por tanto nadie sabe, pero lo cierto es que Mclaren estuvo 2 años (07/08) siendo muy competitivo y eso unido al nivel extraordinario de Alonso en pista es fácil pensar que habría sumado algún que otro título más… Por cierto que feo fue el tema del espionaje, casi a la altura del crashgate en 2008, otra vergüenza para la categoría…

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