Stoffel está llegando

(Fuente foto de portada: motorsport.com)

Tras un difícil inicio de temporada en lo que es de forma efectiva su estreno en la máxima categoría, Stoffel Vandoorne comienza a parecerse a lo que esperábamos. Con un notable currículum en categorías inferiores y con una edad relativamente elevada para ser un novato (cumplió los 25 en Australia), creíamos que estaría preparado para plantar cara desde el día uno, pero su primer gran día en F1 se hizo esperar. Llegó en Malasia: 7º en parrilla y en carrera con un MCL32-Honda que deja que desear. Pero destacó, sobre todo, porque logró lo que sólo se ha conseguido hacer un puñado de veces en los últimos 10 años: dejar sin respuesta a Fernando Alonso.

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Cuando se anunciaron las normas que iban a hacer los coches más rápidos al inicio de esta temporada, muchos señalaron una misma característica: los jóvenes lo iban a pasar mal. El aumento de velocidad media por curva convertía a estos bólidos en algo infinitamente más rápidos de lo que hubieran probado hasta ese momento de sus vidas. A nivel físico sería difícil, pero a nivel técnico también había que ser más preciso por el hecho de que “todo pasa más deprisa” con estos nuevos bólidos. Y la diferencia entre el experto y el inexperto, así como entre el especial y el “simplemente bueno”, se agrandó. Palmer, Ericsson o Stroll padecieron un inicio de temporada particularmente irregular, a años luz de sus compañeros, pero la verdadera decepción era la del hombre que, contando ya con 25 años y con un palmarés envidiable en categorías inferiores, no estaba demostrando ser “especial”. Stoffel Vandoorne, después de debutar en condiciones aún más difíciles en Baréin 2016 con un punto, tardó 4 meses en sumar la segunda unidad a su casillero.

Mónaco fue una metáfora del Vandoorne de principios de año: rápido para meterse en Q3, pero inestable para no disputarla por chocar contra la barrera. (Fuente: f1fanatic.co.uk)

Obviamente, las características del MCL32 tampoco jugaban especialmente a su favor. Un chasis aceptable unido a un motor horrendo ponía a McLaren como el segundo peor equipo de la parrilla. Vandoorne fue un habitual de la Q1 (en 7 de las primeras 8 clasificaciones duró apenas los 18 minutos de la primera ronda) y, desde ahí, puntuar era una odisea. La comparativa era aún peor al tener a su lado a un tal Fernando Alonso, quien se empeñaba en clasificar en torno a la 6ª línea y meter en zona de puntos a su coche… hasta que éste le fallase. En definitiva, Stoffel andaba siempre a unas 7 décimas de Fernando y nos hacía preguntarnos qué estaba pasando aquí. Campeón de F4 en 2010, 3º en la FR 2.0 NEC en 2011, campeón de la FR 2.0 Eurocup en 2012, 2º en su debut en las por entonces prestigiosas World Series en 2013, subcampeón en su estreno en GP2 en 2014, arrasador vencedor en 2015 y 4º en su primer y único año de Super Formula japonesa: dicha retahíla de éxitos ha sido muy pocas veces vista en la historia. Así que creíamos que Vandoorne, como mínimo, tenía que parecer ser un futuro ganador de Gran Premio. Y en la primera mitad de año, no vimos nada de eso. El bueno de Stoffel iba algo apurado. En su día comparábamos su entrada en curva con el Giancarlo Fisichella de los años dorados de Renault, por ese movimiento inicial en la frenada para reducir la inercia lateral del coche. Pero un análisis más riguroso ha de confirmar que la coincidencia es casual. Donde Giancarlo buscaba con ese aporte inicial suavizar la entrada en curva, Vandoorne busca una agresividad desmedida. Su proceso es el siguiente: Stoffel frena tarde, muy tarde, y usa ese movimiento, más agresivo que el de Fisico, para quitar velocidad rápidamente. Con el pedal todavía firmemente apretado, en este momento de la curva hay dos opciones: o Stoffel se ha pasado de listo y el coche le devuelve una derrapada bestial, o todo sigue bajo control. De darse lo primero, la pérdida de centésimas es obvia. En el segundo caso, Vandoorne decide completar la curva con uno o dos aportes más profundos hacia el vértice y más allá, con cierta “desesperación” porque su velocidad sigue siendo demasiado elevada, al haber frenado tan tarde (y seguir haciéndolo). Esto, ejecutado antes de una recta larga, te deja matado sin velocidad por toda ella. De ahí que Stoffel perdía tiempo o bien por derrapadas, o bien por salir sin velocidad a las rectas. Y como consecuencia, su fracaso.

Vandoorne cimentó su enorme GP de Malasia en la salida, pero durante las 56 vueltas se encargó de demostrar quién fue el McLaren más rápido. (Fuente: motorsport.com)

Pero Vandoorne sólo necesitaba tiempo. Paciencia y confianza. McLaren le dio ambas, primero al descargarle de toda responsabilidad en el mal rendimiento del equipo, y luego al renovarle para 2018 cuando aún no había demostrado gran cosa. Y la paciencia, al final, paga. En Malasia, vimos a Stoffel fluir por el asfalto malayo. En curvas como la 4, la 9 o la 11, donde el Vandoorne de antes mantendría el pedal pisado hasta el ápice, ahora lo suelta un poco antes. Su frenada sigue siendo tardía y la entrada en curva agresiva, pero hay un ligero matiz con respecto a marzo-junio. Es un pelín más suave. Así, las derrapadas han desaparecido, puede dar gas antes y no parece ir tan en el límite: el equilibrio es estable. En definitiva, ha mejorado. Y la tabla de tiempos no engañó en Malasia. A pesar de que Fernando Alonso llevaba unas mejoras en los bargeboards y otras de detalle, el sábado y el domingo fueron absolutamente del belga. En la clasificación, el sector más simple (el primero, con 2 zonas a fondo y sólo 2 curvas lentas) fue de Fernando; el segundo, con la primera serie de enlazadas, llevó la firma de Vandoorne; y en el tercero, el más completo del circuito, sencillamente, el belga lo bordó. Más de 2 décimas más rápido que Alonso en esa zona, el #2 firmó la 7ª plaza en parrilla por la P10 de Alonso. Bueno, el español ha sido superado en clasificación varias veces en su carrera; lo que de veras le cataloga como uno de los grandes es su desempeño el domingo. Esa sería la prueba de fuego para Stoffel… y la verdadera lección del fin de semana fue la suficiencia con que superó al bicampeón del mundo durante las 56 vueltas. La salida fue una de las claves, con un toque de fortuna para Vandoorne: la zona impar estaba bastante más seca que la par, así que pudo desbordar a Esteban Ocon y al abandonado Räikkönen para ponerse 5º mientras su compañero se quedaba encajonado entre Hülkenberg y los Williams y caía a P11. Stoffel contuvo durante 7 vueltas al más rápido Force India de Sergio Pérez, y perdió una plaza cuando el mexicano le pasó, mientras Alonso ganó las de los tempraneros pit stops de Ocon y Magnussen y cedió una con el imparable Vettel. Era la vuelta 10, Vandoorne 6º y Alonso 10º con pista libre, y 8 segundos entre ellos. ¿Cómo se resolvería la batalla? De momento, a favor de Stoffel: paró antes y salió crucialmente por delante de los confundidos Williams (Massa salió de boxes inesperadamente detrás de Stroll, y decidieron cambiar posiciones justo cuando el #2 se reincorporaba a pista, por delante de ambos). Alonso aguantó más en pista con sus SS usados y tendría que remontar al final, con gomas más nuevas. Pero una vez paró y se quitó de encima a Magnussen, no hubo diferencia de ritmo con Vandoorne. O bueno, sí que la hubo, pero no la esperada: en la vuelta 32, ya con pista libre ambos, la distancia era de 14,5; al final de carrera, con gomas más nuevas para Fernando, 35,1 segundos les separaban. Esa fue la verdadera genialidad del día: ¿cuándo fue la última vez que un compañero le metió 1 segundo por vuelta con gomás más viejas a Alonso?

La grandeza de dicha actuación invita a ser optimistas con el futuro de Vandoorne. Sobre todo, porque se aprecia evolución, a diferencia de otros pilotos donde no puedes observar nada diferente entre temporadas sucesivas. Tras la clasificación de Malasia, algunos nos reafirmamos en nuestra tesis de que el chasis McLaren no es puntero: la actuación del equipo fue, en términos de rendimiento medio, casi calcada a la de Singapur, una pista donde el motor importa muy poco. Es decir, los números sugerían que un aumento de la importancia del motor no se traducía en un bajón en velocidad… y eso, paradójicamente, diría muy poco del MCL32 (curiosamente, el mejor en tracción pura, como se lleva viendo bastantes meses y comprobado en el radar del sector 2). Pero eso, más allá de que no es del todo correcto (el motor sigue siendo la pieza más débil del paquete), puede que no fuera lo que sucedió en Sepang. Tal vez lo que sucedió fue que Fernando, siendo 7º en parrilla en el Marina Bay y 10º el pasado sábado, mostró lo esperado. Fue Vandoorne quien, por primera vez en su carrera, se salió del mapa con una actuación descollante. ¿Fue un mal día de Alonso? ¿Uno particularmente bueno de Stoffel? Esas dos son preguntas interesantes. Pero la tercera es, claramente, la más cautivadora: ¿puede Vandoorne mantener este nivel de forma sostenida y conviertirse en algo incluso superior a lo que esperábamos?

¿Crees que Stoffel Vandoorne acabará la temporada con más puntos que Fernando Alonso? Vota en nuestra encuesta y deja un comentario con tu opinión.

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4 comments

  1. LFP · octubre 3

    Es pedir demasiado, con todos los dramas de auto y equipo, que se consolide seria lo mejor, de a poco

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  2. Gerard Pujol · octubre 4

    Pues yo creo que está superando un proceso de adaptación a la nueva temporada y el modo de conducción que requieren los monoplazas de 2017 y está empezando a sacar su velocidad potencial. Seguramente, como apuntas, influye que Mclaren le ha dado la estabilidad necesaria. Se perfila un 2018 muy interesante en Mclaren. ¿Hasta donde podrán llegar con motor Renault?¿Viviremos una intensa batalla entre ambos pilotos en posiciones más interesantes que hasta ahora? Yo intuyo que de seguir así Stoffel puede estar muy cerca de Fernando y ofrecernos un duelo a la Perez-Ocon de este año.

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    • AlcarriaF1 · octubre 5

      Yo creo que McLaren tiene piloto para muchos años con Vandoorne, pero el 2018 no va a ser un año bueno en el sentido de podios o victorias que deben ser el objetivo de la escudería sino que será más parecido a un 2016 con McLaren regular en puntos y a lo mejor con opción a podio en Mónaco, Hungría o Singapur si hay 1 o 2 abandonos delante. Del resto del año espero una lucha constante con Force India y Renault por ver quiénes ocupan del 7° al 10° en cada carrera. En Australia para mí lo lógico sería ver en esas posiciones a Alonso, Hulk, Checo y Ocon. A partir de la gira europea veremos qué coche es el mejor de la zona media.

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      • diezcilindros · octubre 5

        Uf, ¡¡te has mojado bastante más de lo que yo haré en toda mi vida!!

        Creo que sería decepcionante para McLaren si 2018 no es claramente mejor que 2016. Yo espero algo parecido a Mercedes 2010 o Red Bull 2015: 4º mejor coche, pero más cerca de la cabeza que el 4º mejor coche de estos días. Lograr más de 1 podio e incluso, si hay una carrera afortunada, un triunfo a lo Ricciardo en Bakú.

        En cualquier caso, veremos. El invierno será clave.

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