Hamilton da la puntilla

(Fuente foto de portada: Formula1.com)

En las siete temporadas anteriores, Suzuka fue un refuerzo para el finalmente campeón del mundo de cada año. Y a la vista del desenlace del GP de 2017, casi seguro estamos hablando de que la racha continúa un octavo año. Lewis Hamilton gana y Sebastian Vettel vuelve a sumar otro cero; el púgil que empezaba a necesitar un milagro se ha llevado otro gancho que le ha mandado a la lona con 4 asaltos por delante. Y el árbitro tal vez llegue a 10 en Austin; el campeonato está a punto de expirar.

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Cuando Sebastian Vettel triunfó en el pasado GP de Hungría (a la sazón, su último triunfo, y el único en las últimas 10 carreras), quisimos resaltar hasta qué punto el alemán anduvo por la cuerda floja durante todo el día y, por extensión, toda la temporada. El problema hidráulico detectado minutos antes de comenzar el GP en Budapest, que se tradujo en una dirección errática durante la siguiente hora y media, no era más que el enésimo contratiempo que Ferrari debía solucionar en uno de sus coches antes de comenzar una sesión oficial. Al igual que el famoso meme del pez resignado con la mochila en llamas, los mecánicos de la Scuderia están totalmente acostumbrados a cambiar motores y turbos en el espacio entre la FP3 y la clasificación, o más recientemente entre la vuelta de preparrilla y la salida. En Sepang tuvieron ambos, con Kimi Räikkönen reportando falta de potencia a poco de comenzar la carrera y obligando al finés a retirarse sin ni siquiera esperarse al apagado de los semáforos. Hoy, en Suzuka, los problemas se quedaron en el otro coche: una bujía, como le sucediera hace 7 años en Baréin, acabó con las escasas posibilidades de título del alemán.

Un Vettel sin potencia no puede desbordar a Hamilton, algo que Verstappen sí hace con Ricciardo. (Fuente: formula1.com)

Ferrari abrió el capó motor, miró con desánimo, lo cerró y dejó a su piloto salir. Si no fuera porque sucedió exactamente lo mismo en la Q1 de Malasia, nos podríamos haber creído que el problema se había solucionado. Pero mucho nos temíamos que 2-3 minutos después íbamos a ver a un Vettel con problemas. Y así fue desde casi los primeros metros: Lewis Hamilton se había agenciado la pole position en tanto que Suzuka, con los nuevos monoplazas, ya no requiere un apoyo extremo, sino simplemente “elevado”. Si el 0 es Monza y el 100 es Mónaco, el trazado nipón tal vez se sitúe este año en el 80 en tanto que ya de por sí hay una carga íntrinsecamente alta con las normas de 2017. Y ese 20% de diferencia decantó la balanza entre el máximo apoyo (SF70H) y la máxima eficiencia (W08). Eso, y por supuesto las frescas temperaturas del sábado que le hicieron el juego a Mercedes. Así, en la salida Hamilton tenía 8 metros de ventaja que supo aprovechar al llegar a la curva 1 justo esa distancia por delante de Vettel. Tras él, los Red Bull tenían sus más y sus menos en tanto que Max Verstappen decidió corregir la anomalía que para él suponía ver a Daniel Ricciardo por delante en parrilla, y le pasó con una limpia maniobra por el interior. Hubo algún que otro error por detrás, destacándose las salidas de pista de Stoffel Vandoorne y de Carlos Sainz, corriendo este último peor suerte al estrellarse contra las protecciones, pero por arriba ya se veía que una de las monturas estaba herida; Verstappen se tiró al interior de Vettel en la horquilla, en una maniobra bestial que pierde algo de brillo al valorarse que el motor de Sebastian estaba entregando como 150 caballos menos. Ricciardo, Ocon y Bottas le adelantaron en la recta de meta como si llevase un GP3, y afortunadamente para él salió el Safety Car. Tal vez podría tocar algo en el volante y recomponer una situación que, en todo caso, ya era dramática.

Hubo muchas grescas en media parrilla, y algunas entre compañeros fueron evitadas por el muro; Pérez no fue autorizado para atacar a Ocon. (Fuente: formula1.com)

Sin embargo, no hubo nada que hacer. El SC se fue y Seb seguía yendo como una tortuga. Felipe Massa le pasó antes de Spoon y el equipo no pudo negar la evidencia: había que retirar el coche. No recortar ni uno solo de los 34 puntos de desventaja con Hamilton ya era dramático (Vettel dejaría de depender de sí mismo), pero aún peor sería cuando acabase la carrera y Lewis sumase unos cuantos. De momento, eran 25, y tenían muy buena pinta: el Red Bull demostró el viernes ser algo más lento que el Mercedes, así que Verstappen no era ni en broma una amenaza tan sólida como hace 7 días. Y tras él, Esteban Ocon se había puesto en una insospechada 3ª plaza que no duraría mucho: incluso con la enorme afección aerodinámica y en una pista donde adelantar es tan difícil, Ricciardo y Bottas lo tuvieron sencillísimo para desembarazarse del Force India. Así de grande es la diferencia entre la cabeza y la media parrilla. Antes de dichos adelantamientos, un Virtual Safety Car desplegado por un accidente de Marcus Ericsson en la complicada curva Degner pudo haber animado a alguien a hacer una parada “a bajo coste”, especialmente cuando los rumores eran que con el calor en pista (20º C más que el sábado) tal vez habría que ir a 2 paradas. Pero el SC inicial anuló dicha opción por dos motivos: uno, que debido a él todos los pilotos estaban más juntos de lo habitual, y por tanto parar, incluso perdiendo menos tiempo del habitual, podría implicar tráfico; dos, que dicho SC había ayudado a tratar con delicadeza los SS y alargar su vida útil unos giros, los suficientes para que ir a 2 paradas dejase de tener sentido. Hamilton construyó una sólida ventaja sobre Verstappen, a un ritmo de unas 2 décimas por vuelta (lo esperado el viernes), y era ya de 5 segundos cuando el holandés decidió entrar en boxes. Todos los estrategas tenían puesto un ojo en la cabeza y otro en los dos cabos sueltos: Valtteri Bottas y Kimi Räikkönen; ambos sancionados en parrilla por sustituir su caja de cambios y ambos con neumático blando, era capital evitar salir de boxes por detrás de uno de ellos, pues el tiempo perdido podría ser grande. Red Bull calculó que la vuelta 21 era justo la correcta para pasar por delante de Kimi (Valtteri, 10 segundos por delante, no podía ser aún un tapón) y acertó por los pelos. Y ahora se abría la opción de uno de los undercuts más poderosos de la temporada. El año pasado, Hamilton adelantó a Vettel entrando 1 vuelta antes y ganándole en torno a 3 segundos en su giro de salida. Los neumáticos nuevos se notan muchísimo por las rápidas curvas de Suzuka. Aquí, Max consiguió bajar la distancia de 5.0 a 1.8 cuando Lewis respondió parando inmediatamente. Espectacular, pero insuficiente para sus intereses.

Verstappen estuvo inquietantemente cerca cuando Bottas retuvo a Hamilton y cuando el último VSC enfrió las gomas del inglés. Pero el #44 supo cerrar su 61ª victoria. (Fuente: formula1.com)

El problema ahora para Mercedes era doble: Ricciardo lideraba con SS usados y tal vez podría aguantar mucho tiempo en pista para apretujar el paquete; por otra parte, Bottas estaba justo por detrás, y con los dos líderes comiéndole terreno a pasos agigantados. Si pedían al finés que se apartase, su propia carrera por el podio estaba comprometida, pero si no lo hacían Verstappen se pegaría a la caja de cambios de Hamilton y no dudaría en meter el morro. Hubo un instante de miedo cuando el holandés estaba increíblemente cerca, así que Mercedes decidió rápidamente avisar a Bottas de que sacrificase su posición. Pero ese tiempo en aire turbulento dejó a Lewis con unas gomas un poco más desgastadas de lo previsto. Tendría que gestionar el resto de la carrera con Max demasiado cerca, agazapado a la espera de cualquier mínimo error. Para fortuna de Lewis, Ricciardo se había quitado de en medio bastante antes para poner los blandos (por segunda carrera consecutiva, Red Bull comete el error de dejar al australiano fuera durante 3-4 vueltas; puede que no sepas si lo mejor es el undercut o el overcut para atacar al final, pero lo que seguro que es peor es quedarse en tierra de nadie, perdiendo tiempo a media carrera sin una ganancia nítida al final), así que liderato era suficientemente cómodo… hasta que el neumático delantero derecho de Lance Stroll estalló súbitamente al inicio de las Eses y fue necesario un período de VSC. Eso fue un auténtico horror para Lewis: sus desgastadas gomas se vinieron abajo al reducir la velocidad, y no volvieron a recuperarse. Por delante, Massa y Alonso estaban dispuestos a ser doblados, pero tanto ritmo perdió el #44 que no podía llegar a ellos tan rápido como se esperaba. Y sus retrovisores se llenaron de azul marino. Quedaban sólo 3 vueltas, y en la antepenúltima Max le metió 1,4 segundos. Estaba pegado. Tanto como Bottas a Ricciardo (de forma un tanto misteriosa, el finés le recortó bastante tiempo al sumar los efectos de activar y desactivar el modo VSC, cuyo acumulado debería ser neutro). Y entonces llegaron Felipe y Fernando. Y el español, como hace 7 días, se quedó entre medias del Mercedes y el Red Bull, para desesperación de Christian Horner. En su afán por minimizar el tiempo perdido en la maniobra (al fin y al cabo, iba luchando por el último punto), el #14 no cedió las 2 plazas a la vez lo antes posible cuando ambos líderes estaban a menos de 1,5 segundos de él, por lo cual fue investigado y sancionado al final de carrera. En tanto que Massa también se dejó doblar primero por Lewis y luego por Max (pero ya más espaciados y, por tanto, de forma seguramente correcta), la lucha por la victoria se diluyó del todo.

Hamilton certificó su 4º triunfo en suelo japonés, y en esta ocasión obtuvo el mismo premio que en la primera, hace 10 años a los pies del Monte Fuji: máxima puntuación, y un cero de su máximo rival por el título. Huelga recordar que aquella vez no todo salió como preveía, pero hay que entender la anomalía estadística que fue aquel final de campaña. Un Lewis más maduro, con más ventaja y seguramente con un mejor coche (ahora lo que queda ya es netamente Mercedes) difícilmente dejará escapar los 59 puntos de ventaja sobre Sebastian Vettel y los 72 sobre Valtteri Bottas a falta de 100. De hecho, podría conseguir su cuarto campeonato del mundo ya en Austin, si suma 17 puntos más que Seb. Parece poco probable… a no ser que siga el desastre de fiabilidad de Ferrari. Desgraciadamente, la cuestión ya ha dejado de ser “¿será campeón?”, sino “¿cuándo?”. Y aunque el alemán y su escudería seguirán hablando de pelear hasta el final, necesitan hacer mucho más para convencernos de que esto no está acabado. No, no lo está, y seguramente siga sin estarlo tras Texas. ¿Pero pueden de veras alargarlo más allá de México?

3 podios consecutivos sin Ferrari resumen perfectamente por qué el título está quedando sentenciado casi 2 meses antes del final.
(Fuente: formula1.com)

RESULTADOS CARRERA: (click)
CLASIFICACIONES: (click, PDF)

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5 comments

  1. txetxele2 · octubre 8, 2017

    Espero que verstappen tenga un coche a la altura el año que viene y pueda apretarle a hamilton en esta vida tan cómoda sin rivales de entidad, espectacular el adelantamiento a vettel su ritmo en carrera y su gran salida
    Espectacular como siempre los chicos de force india. Vettel una pena la mala suerte que está teniendo en este momento decisivo, Raikkonen llevo años pensando que está en el gran circo como regalo.
    Eriksson, palmer, massa por favor dejen paso, sobre todo los dos primeros lamentable que estén aquí, no entiendo que prima lo financiero a la calidad.
    Enhorabuena hamilton, da gusto verte pilotar tanto sábados como domingos, en total plenitud de su carrera profesional, disfrutémoslo hasta que podamos

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  2. Francisco · octubre 8, 2017

    Lástima no tener a Vettel en carrera. Siguen los problemas en Ferrari como ilustra el pie de la foto.”3 podios consecutivos sin Ferrari”. Toca centrarse en el coche de 2018. Y resolver los problemas que Marchionne identificaba tras Malasia…

    Hamilton en modo campeón y Verstappen a correr con todo lo que da el Red Bull. Poca “chicha” para un mundial y un escenario como Suzuka.
    Triste despedida de Carlos de Toro Rosso así como de mclaren-Honda de Suzuka, pese a las 9 posiciones ganadas por Alonso.

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  3. diezcilindros · octubre 9, 2017

    Gracias a ambos por vuestros comentarios ^^.

    Lamentablemente, esta semana también voy a tener imposible hacer el análisis debido. Sólo habrá artículo el miércoles 😦 .

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  4. 001 · octubre 9, 2017

    Me parece injusto el que quien este luchando por un lugar tenga que sacrificar tiempo en dejar pasar a los que le van a sacar una vuelta, como en el caso de Alonso que trataba de adelantar a Massa, si tanta es la diferencia entre los autos que les permita doblar al que va en 10° y 11° lugar, que usen esa diferencia rebasando a los más lentos, sin que estos tengan que sacrificar sus tiempos y sus aspiraciones a un adelantamiento.

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    • diezcilindros · octubre 9, 2017

      No dejarse pasar implicaría, especialmente en circuitos donde adelantar es más complicado, unas carreras totalmente desvirtuadas a cada rato. Incluso, pensando mal, los equipos grandes podrían usar a los pequeños para que estorbasen a los rivales. Personalmente, no lo veo ni muy justo, ético ni deportivo.

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