La última de Jo

(Fuente foto de portada: motorsport.com)

El Gran Premio de Japón 2017 fue la última carrera de Jolyon Palmer en su etapa en Renault. A uno le da en la nariz que no volverá a subirse a un Fórmula 1 en evento oficial, pero la vida da muchas vueltas y nunca puede darse un capítulo por cerrado. Así que, de momento, sólo podemos confirmar que, en Suzuka, Jo cerró un ciclo muy poco satisfactorio: apenas 9 puntos conseguidos en 37 carreras son sólo el corolario; la realidad es que en estos casi 2 años en la máxima categoría, Palmer nunca ha dado la sensación de ser uno de los elegidos.

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La GP2 nació en 2005 con el objetivo de ser un semillero de talento para la Fórmula 1. Nada de pagarse un volante o llegar a la F1 desde categorías remotas: con una antesala suficientemente atractiva, los jóvenes pilotos se curtirían en ella y llegarían preparados al Gran Circo. Dado que los dos primeros campeones fueron Nico Rosberg y Lewis Hamilton, el éxito del certamen parecía manifiesto. Pero conforme los pilotos iban quedándose en la GP2, ganando experiencia y comprobando que 1) a pesar de que los coches fueran iguales, algunos equipos sabían sacarle mejor provecho a la hora de hacer los reglajes, y 2) la veteranía era un grado superior al talento puro, pronto comenzamos a ver que ya no ganaban los mejores. Los siguientes campeones fueron Timo Glock y Giorgio Pantano, que ya habían tenido una experiencia irregular en la F1, y tras una aceptable generación (Hülkenberg-Maldonado-Grosjean) llegó el turno de los veteranos: Davide Valsecchi (en su 5ª temporada), Fabio Leimer (4ª) y Jolyon Palmer (4ª). Ni el italiano ni el suizo llegaron a la F1, así que todo nos hacía presagiar que el bueno de Jo correría similar suerte. Tenía el mismo título de GP2 que Rosberg o Hamilton, pero mucho nos temíamos que eso no significaba nada. Y sorprendentemente llegó a la cima. Pero “sorprendente” no fue precisamente su actuación. Nos lo temíamos: Palmer no iba a estar mucho tiempo por aquí.

La tendencia de Palmer a los accidentes, tanto solo como acompañado, no le granjeó la simpatía de los aficionados. (Fuente: thesundaily.my)

La primera impresión es la que cuenta, y Palmer dejó una muy buena en Australia 2016, su debut: 11º, a las puertas de los puntos tras contener durante numerosas vueltas a los más rápidos Toro Rosso, y por delante en clasificación de su más reputado compañero Kevin Magnussen. Sin embargo, fue flor de un día; perdió 8 de los siguientes 9 sábados y firmó embarazosas actuaciones en China (último, por detrás de los Manor y los Sauber) y Mónaco (accidente en la recta de meta). Vio la luz con un brillante fin de semana en Hungría que le iba a reportar su primer punto… hasta que trompeó en la curva 4 y lo perdió. Estaba muy en el límite, pero de repente, como por ensalmo, llegó un punto de inflexión: en Malasia consiguió de forma inesperada la 10ª posición y, a partir de Japón, batió en clasificación 4-1 a Kevin. Por los pelos, mantuvo su asiento en F1, pero en 2017 tenía una piedra de toque mucho más sólida que el voluble Magnussen: aterrizaba Nico Hülkenberg, y nadie daba un duro por el británico. Pero la realidad del 2017 ha sido aún peor de lo que pudiéramos imaginarnos. Las cifras son escandalosas: Jo pierde 0-16 en clasificación (¡a una media de 9 décimas de distancia en la última sesión que comparten!) y, hasta Singapur, era el único piloto a tiempo completo junto a Marcus Ericsson que no había sumado un solo punto (Nico llevaba 34). Justo el viernes del Marina Bay se anunció lo evidente: Palmer no iba a sobrevivir. Casualmente, Jo sumó 8 puntos de golpe ese afortunado día, pero no dejaba de ser un hecho aislado. La realidad era que había datos objetivos que comparaban a Jolyon con Ericsson; o con Esteban Gutiérrez, el último piloto al que Hülkenberg apabulló los sábados. Y ni sueco ni mexicano son precisamente dos pilotos a los que uno querría parecerse si quiere ser campeón de Fórmula 1. Lamentablemente, ése ha sido el nivel de Palmer. Ni siquiera puede tener la excusa de la poca experiencia, pues debutó con 25 años tras nada menos que 11 de categorías inferiores. Jolyon no ha dado la talla porque no ha tenido la calidad suficiente para pilotar de forma rápida y estable un F1. Para muestra, un botón. En una vuelta en la que ni siquiera va tirando como en clasificación, se aprecia en sitios como Sainte Dévote, Mirabeau, Portier, Rascasse o Anthony Noghès ese característico pilotaje: el hachazo. Tras frenar en lo que parece una larga distancia, Jo mete un súbito golpe de dirección, muy pronunciado, y se prepara para lo que venga. Por lo general, a lo Vandoorne de inicio de temporada, una serie de errores e imprecisiones que le obligan a corregir y perder tiempo. A veces, el fallo es grueso, como cuando se pasó con la dirección y mordió el piano de la curva 5 en Sochi en la Q1 y se estrelló contra la barrera. Uno dirá “caramba, ¿pero este estilo de entrada salvaje en curva no era el mismo que el del Alonso bicampeón?”. La diferencia radica en la frenada: Jolyon la alarga en exceso para hacer su frenética maniobra a baja velocidad y menos riesgo (y aun así, se equivoca muy a menudo). Fernando frenaba igual de tarde, pero menos; su aporte era a más velocidad y con más inercias en el coche, y era eso lo que le convertía en especial. Palmer era más lento y mil veces más inestable; en definitiva, una situación “lose-lose“.

Suzuka fue el escenario de la última carrera de Jolyon Palmer en F1… ¿por el momento? (Fuente: f1i.com)

Jolyon no evolucionó y por tanto tenía los días contados. En Singapur creyó que el último llegaría en Abu Dabi; liberarle de su contrato tenía un coste asociado. Pero Renault quería que Carlos Sainz, su flamante fichaje, llegase lo antes posible para adelantar el período de aclimatación… y de paso, si puede, que colabore más que el británico con respecto a lo de sumar puntos. Y por tanto le comunicó a su piloto que la aventura llegaba al final en Japón. Ni siquiera pudo el hombre tener una despedida muy positiva, pues el equipo decidió (posiblemente también para liberar de sanciones a Carlos) estrenar un nuevo motor en su coche y Jolyon tendría que partir desde las últimas filas. En concreto, desde la P18, tras perder por décima y media en Q2 frente a Hülkenberg. Su arrancada fue buena, ciñéndose al interior para pasar a Pascal Wehrlein y luego a Marcus Ericsson cuando éste levantó el pie la ver a Stoffel Vandoorne fuera de pista. Kimi Räikkönen se salió en Spoon en su pelea precisamente con Nico y fue otra plaza ganada por Jolyon, que ya era 14º y tenía una interesante estrategia partiendo con gomas blandas. Claro que Kimi le pasó ipso facto, pero recuperó la plaza perdida con el abandono de Sebastian Vettel y la temprana parada de Lance Stroll. Se metió en un ritmo de 37 medios-bajos que era bastante parecido al de Pierre Gasly, a quien no pudo acercarse a pesar de llevar una montura ligeramente superior. Gasly paró, y ahora Jo tenía que defenderse de la media parrilla que ya había cambiado de gomas. Estaba 8º, pero llegaron Esteban Ocon y Sergio Pérez para quitarle las pegatinas. Perdió algo de tiempo en las maniobras, unos 3 segundos que más tarde echaría en falta. Ahora venía Felipe Massa, pero el brasileño, con sus S 17 vueltas más nuevos, fue incapaz de meterse en zona de DRS. Jolyon podía mantener con facilidad la P9 hasta que se detuvo en boxes en la vuelta 36, puso los SS nuevos y se fue al ataque. Salió 13º, pero justo delante el otro Renault sufrió un problema con el DRS y tuvo que retirarse. Ah, los fallos mecánicos. Puede que Palmer no haya dado el nivel, pero se necesitan más de 2 manos para contar todas las sesiones de libres, de clasificación y carreras en las que el #30 ha tenido severos problemas de fiabilidad que le han cortado constantemente el ritmo los fines de semana. No son excusa, pero desde luego no ayudaron. Ahora era el turno de beneficiarse de que la mala suerte se mudó de coche y, desde la P12, se puso a recortar diferencias con Massa y Alonso. El último punto estaba ahí. Palmer rodó en 34 medios mientras Felipe giraba 2 segundos más lento y Alonso 1. Las cuentas salían: Jolyon podría alcanzarles a 3-4 giros del final. Pero entonces salió el Virtual Safety Car, y la remontada del inglés sufrió un corte insuperable. Ya no había nada que hacer. En cualquier caso, Jo siguió tirando (consciente de que, quién sabe, sólo le quedaban 5 minutos de carrera en Fórmula 1), marcó la vuelta rápida personal (a sólo 9 décimas de Bottas en las mismas condiciones de pista y neumáticos) y se quedó a apenas 0,6 del McLaren en meta. Le habían faltado apenas 2 vueltas.

Pero no pudo concretarlo. Y eso sirve como metáfora de su trayectoria en F1. Palmer no ha podido conseguir resultados y, por tanto, no estaba capacitado para estar en la élite. Pero ojo: nadie sabe si esto es un punto y seguido o Jolyon puede encontrar acomodo en otro equipo. Palmer representa el puro espíritu british, pues hay que recordar que su padre, Jonathan, es un promotor de numerosos eventos y certámenes automovilísticos en el Reino Unido, además de por supuesto campeón de la F2 y piloto durante 7 temporadas en F1, debutando en el equipo británico por excelencia, Williams. Y son precisamente los de Grove la última esperanza de Jo. El asiento de Felipe Massa no está asegurado, pero tanto el brasileño como Paul di Resta, Pascal Wehrlein y Robert Kubica son candidatos. Y todos ellos han demostrado en F1 más cosas que Palmer, así que lo tiene muy complicado. La impresión general, en cualquier caso, es que Jo ha tenido su oportunidad en F1, 2 temporadas casi completas mientras el 99% de los mortales mataríamos por apenas un test con un monoplaza. Tuvo su opción, pero no pudo aprovecharla. Y ahora toca dársela al siguiente. Ley de vida.

¿Crees que Jolyon Palmer continuará en F1 en 2018? Vota en nuestra encuesta y deja un comentario con tu opinión.

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4 comments

  1. SportPrototipos · octubre 11, 2017

    Bastante tardó en ser relevado por otro piloto.

    Misterios de la vida.

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    • AlcarriaF1 · octubre 12, 2017

      Poderoso caballero es Don Dinero.

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  2. AlcarriaF1 · octubre 12, 2017

    A mí Palmer me parece uno de esos pilotos de pago a lo Ericsson y Gutiérrez que no merecen estar en la F1. Tuvieron (y tienen) tiempo suficiente de demostrar su valía y no han dado resultados. Así que opino lo siguiente, más Roberto Merhi, Robin Frinjs y demás y menos pilotos de este estilo. Y con las féminas pongo un ejemplo español y que también se da con frecuencia al haber menos mujeres en el mundo del motor: más Marta García y menos Carmen Jordá.

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    • diezcilindros · octubre 12, 2017

      Si todos estamos bastante de acuerdo en que en la F1 tienen que estar los 20 mejores, habrá que valorar por qué varios equipos olvidan eso. ¿Estará trabajando Liberty Media para que las escuderías no tengan que depender de pilotos con maletín?

      Y ojo, desconozco si ha sido el caso de Palmer, es una reflexión general más allá del artículo.

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