El trío del futuro

(Fuente foto de portada: mundodeportivo.com)

Mientras Lewis Hamilton acaba de sentenciar su cuarto campeonato del mundo en 2017 y el año que viene tendremos 11 títulos sobre el asfalto, en diezcilindros ponemos la vista en los que probablemente estén pegándose por las victorias allá por 2027. O incluso antes. Los tres campeones de las principales categorías inferiores están a uno o dos pasos de la Fórmula 1 y en mayor o menor medida parecen ser una generación pero que muy prometedora. Analizamos sus posibilidades y, de paso, resumimos cada una de las temporadas en los certámenes teloneros.

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Después del hundimiento de las World Series by Renault, los principales semilleros de talento de la Fórmula 1 son la F2 (sucesora de la GP2) y la Fórmula 3 europea, que junto con la alimentadora de la primera, la GP3, conforman el trío de categorías más cercanas a la máxima. Salvo notabilísimas excepciones, hay que disputar al menos una temporada completa de cualquiera de estos certámenes para estar preparado para el desafío, así que es normal que la inmensa mayoría de prometedores talentos se fogueen en alguna de estas categorías. En 2017 hemos tenido una interesante hornada que ha dado tres campeones de los verdaderamente prometedores. Sobre todo porque los tres han triunfado en su año de rookies en la competición. Y eso sólo lo consiguen verdaderos talentos. Si los tres no están en Fórmula 1 para 2020, algo habrán hecho muy mal.

Su victoria dominical en Baréin, pit stop incluido, fue uno de los momentos más destacados de la apabullante temporada de Charles Leclerc en F2. (Fuente: GPUpdate.net)

Charles Leclerc, desembarco inminente: es uno de los nombres más pronunciados en el paddock en los últimos meses, y parece imposible que no debute en Fórmula 1 en 2018. Y es que sería ilógico que no lo hiciera, pues ya no tiene nada más que demostrar en las categorías inferiores. Charles Leclerc se ha impuesto con una insultante suficiencia en la primera edición de la renacida Fórmula 2, y parece preparadísimo para todo. Si uno mira los fríos números, encontrará que, en efecto, el monegasco ha tenido un buen año: a falta de la prueba final en Abu Dabi, Leclerc ha ganado 5 pruebas del sábado de 10 posibles, más una inverosímil del domingo en Baréin. Ha sumado 8 poles, 4 vueltas rápidas, le saca 60 puntos al segundo y estuvo a un tris de lograr la machada de ganar las dos carreras de un mismo GP, pero una sanción en Bakú le bajó a la 2ª posición del domingo. Pero es que la realidad muestra que el dominio fue aún más apabullante: en Hungría, marcó la pole pero fue descalificado por una infracción técnica menor que no le impidió remontar hasta la P4; en Bélgica, ganó sobrado desde la P1 pero de nuevo fue excluido por otra irregularidad del coche; y en Monza, un movimiento evasivo de un contrincante le mandó contra las protecciones cuando iba en puestos de podio, arruinando esa carrera y también la del domingo. En definitiva, Leclerc podría haber arrasado aún más de lo que ha mostrado la tabla. Y ello se suma a su meteórica carrera con apenas 20 años: 2º en la FR 2.0 en su versión centroeuropea en 2014, su primer año de monoplazas: 4º en su debut en la complicada F3 europea en 2015 y 2º en el GP de Macao del mismo año; campeón de la GP3 en 2016, y ahora triunfador en la F2. La máxima categoría parece el paso evidente, y todo indica que Sauber le tiene guardada una plaza para 2018. Hombre Ferrari, ya muchos le colocan como el heredero del volante de Kimi Räikkönen en 2019. En cualquier caso, paciencia. ¿Y a quién ha tenido que batir Leclerc para llegar hasta aquí? Pues, en 2017, a dos o tres nombres interesantes. El asunto es que todos tenían 2-3 años más que el monegasco, por lo que el nivel de “excitación” es forzosamente menor. Oliver Rowland (campeón de las WS en 2015) ha sido un más que digno subcampeón y es un remoto candidato al volante vacante de Williams en 2018. Artem Markelov comienza a decantar su balanza velocidad-accidentes hacia el primer término, mientras su compañero en Russian Time Luca Ghiotto ha optado por la regularidad. Sólo el presunto maletín de Nicholas Latifi (canadiense relacionado con Renault) y la nacionalidad nipona de Nobuharu Matsushita (sonó como piloto del no-nato Sauber-Honda de 2018) parecen material de F1 más allá de los ya citados; el resto, salvo sorpresa, no podrá igualar lo que se espera que consiga el referente de la generación: Charles Leclerc.

ART no tiene rival en GP3, y George Russell fue claramente el mejor piloto del cuarteto del equipo. En Silverstone, ganando desde la pole el sábado y siendo 4º el domingo, se comprobó que el campeonato llevaba su nombre. (Fuente: snaplap.net)

George Russell, siguiendo los pasos de Wehrlein y Ocon: el único inconveniente que ha tenido George Russell en su todavía corta carrera (sólo tiene 19 años) ha sido coincidir con Charles Leclerc, unos meses mayor que él. Donde Charles fue 2º en la Fórmula Renault, George fue 4º; donde Leclerc fue 4º en la F3, Russell fue 6º. Ambos en su año de rookies, pero en distintos equipos, así que la comparación no es tan sencilla. Russell decidió repetir experiencia en la F3 europea y acabó 3º; probablemente ese año de más fuera el que necesitaba para canalizar su talento. Especialmente competitivo los domingos, Russell optó por heredar el volante de Leclerc en GP3 este año y repitió los éxitos del monegasco. Mientras éste ganó la categoría con 202 puntos y 3 victorias en 18 carreras, George lleva 190 unidades y 4 triunfos en apenas 12 salidas, así que no hay que hacerle de menos. El siguiente paso lógico sería de nuevo copiar a Leclerc y apuntarse al volante de Prema en la F2, categoría que además contará con un motor V6 que podría servirle en el futuro para la F1. No hay nada firmado todavía y Mercedes, quien tutela su carrera, estará mirando con detalle qué hacer con él. El camino del DTM sirvió a medias con Pascal Wehrlein; la carrera de Esteban Ocon despuntó en cuanto abandonó el certamen alemán; y además la marca alemana saldrá del campeonato de turismos a finales de 2018, así que no parece una solución muy apetitosa. De momento lo único confirmado es que disputará los entrenamientos libres con Force India tanto en Brasil como en Abu Dabi, así que podrá ir cogiéndole el gustillo a los bólidos más rápidos del planeta. ¿Pero cómo de bueno es Russell? En apariencia, algo menos que Leclerc, pero eso no significa nada: las categorías inferiores no siempre son un avance de lo que será la F1. Lo que no sabemos es cómo de competitiva es la GP3, con sólo 6 equipos que ponen en pista hasta 4 coches y unos pilotos todavía muy en formación. Sus tres compañeros (Jack Aitken, Nirei Fukuzumi, Anthoine Hubert) parecen buenos pero no una maravilla; casi que el más ilusionante ha sido Giuliano Alesi, hijo del mítico Jean y que con apenas 18 años cumplidos en septiembre ha conseguido una buena regularidad los sábados para lograr victorias los domingos en la carrera corta. De momento, cuesta imaginar a más de 3-4 pilotos de esta temporada 2017 de GP3 disputando al menos un GP de Fórmula 1. Veremos.

3 poles (una de ellas arrebatada por una sanción) y 2 victorias en Spa, con apenas 17 años. Lando Norris es el talento más prometedor de la década. (Fuente: fiaf3europe.com)

Lando Norris, el hombre de moda: algunos ya habíamos anotado a Lando Norris en nuestra libreta allá por 2016, pero el aficionado medio comenzó a escuchar su nombre en julio de 2017, cuando despuntó en los tests post-GP de Hungría con el McLaren. Zak Brown comenzó a hablar maravillas de él, acaba de ser nombrado piloto reserva y probador de los de Woking en 2018 y correrá junto con Fernando Alonso en las 24 Horas de Daytona el próximo mes de enero. Y, no sea que lo olvidemos, durante todo 2017 se ha dedicado a picar piedra para lograr la machada de ganar, en su temporada de estreno, la F3 europea frente a los todopoderosos Prema (primer título que cede el equipo italiano desde 2010). ¡Y sólo tiene 17 años! ¿Estamos ante la mayor promesa de la última década? Sin duda, el optimismo en Reino Unido se ha desbordado: parece un solidísimo proyecto. Eso sí, la Fórmula 1, que es el evidente objetivo final, será otro cantar. Y es que Norris tiene una peculiaridad que jugará como arma de doble filo: mide apenas 1,61 metros. Para los diseñadores será un gozo, pues podrán redistribuir el lastre en su coche de forma óptima, mejorando el equilibrio y regalándole 1-2 décimas sólo por su fisionomía. La pega es que está por ver que ese menudo cuerpo, todavía en formación, pueda aguantar los esfuerzos y la paliza que suponen carreras de 90 minutos con hasta 5G lateral. Por eso, aunque sus resultados ya le han dado la Superlicencia, no hay opción alguna de que se estrene en F1 a corto plazo. El siguiente paso debería ser la F2, presumiblemente en el equipo ART (que últimamente va de capa caída), y de confirmarse se enfrentaría a otra temporada en la que batir a los Prema. En la F3 ya lo ha conseguido, y eso que el plantel de los rivales que ha tenido no parece nada malo: Joel Eriksson, finalmente subcampeón, tiene 19 años y una pinta estupenda, pues él tampoco llevaba un Prema. Apunten su nombre porque dará que hablar en el futuro. Los que sí pilotaban para la escudería italiana eran Maximilian Günther y Callum Ilott, los grandes derrotados en un año en el que ambos necesitaban ganar o ganar. Fuera de ese cuarteto, sólo otro “hijo de” se postula como candidato de futuro. Talento tiene, pero lo que no le faltará será márketing: Mick Schumacher acabó el año en una escasa 12ª posición con un único podio en Monza, pero a sus 18 años todavía hay margen de mejora y, sobre todo, muchas ganas por parte del mundillo de que llegue a un volante en F1. ¿Lo conseguirá?

Tres pilotos en distintas fases de su trayectoria deportiva, pero que apuntan a un volante en la máxima categoría en los próximos tiempos. Muy probablemente Leclerc lo tenga dentro de 2 Grandes Premios, es decir, Australia 2018, y Norris debutará en 2019 si su físico se lo permite; con Russell hay alguna duda más, pero mantener la relación de motores con Force India y Williams siempre facilitará vacantes para dentro de 2 años si fueran necesarias. Pero lo apasionante de las categorías inferiores no es sólo imaginar el futuro de las grandes promesas, sino esperar impacientemente para ver cuáles nacerán al año siguiente. En los próximos 12 meses descubriremos varios nombres que no nos sonaban de nada y comprenderemos que están destinados a la máxima categoría. No todas las generaciones son igual de prolíficas, pero desde luego la de 2017 ha traído 3 pilotos campeones que, salvo sorpresa, sumarán triunfos en Fórmula 1. El futuro está a la vuelta de la esquina.

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