Dulce despedida

(Fuente foto de portada: sfgate.com)

Muchos ojos estaban puestos sobre Felipe Massa este fin de semana. Este GP de Brasil sería la última vez que el paulista correría en casa, y tenía ganas de darle a su afición algo más que lo que ofreció el año pasado en su “primera” retirada. En esta ocasión pudo disputar un fin de semana notable, coronado con una 7ª posición imposible de mejorar con su coche, y con una gran batalla final en la que tuvo que defenderse de dos pilotos más rápidos. La traca final, con subida al podio y presentación de Rubens Barrichello incluida, sirvió para completar un día inolvidable.

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En 2016, Felipe Massa parecía haber sido empujado hacia la retirada. Su rendimiento, brillante hasta Mónaco, dio un bajón brutal a partir de junio, justo a la vez que se desataron los rumores de que Lance Stroll iba a reemplazarle. ¿Fue esa caída en el rendimiento causa o consecuencia? Seguramente nunca lo sabremos, pero una pista vino en las primeras carreras de este 2017, una vez repescado tras la retirada de Nico Rosberg y el fichaje de Valtteri Bottas por Mercedes. Felipe tenía la responsabilidad de puntuar para Williams mientras Stroll se adaptaba al deporte, y el brasileño cuajó una serie de notables actuaciones que nos hacían pensar que todavía quedaba algo en reserva. Sin embargo, a media temporada se repitió el hundimiento, esta vez de la mano del paso atrás del FW40, y Lance comenzó a igualarle en carrera (que no los sábados). Y para su desgracia, esta vez no era el único candidato de Williams para 2018. Las prisas del pasado diciembre se tornaron en paciencia y amplitud en el abanico de opciones. Una inoportuna indisposición en Hungría le abrió la puerta a un Paul di Resta que, para su nula experiencia con los coches de 2017, tuvo un desempeño aceptable. El test posterior a ese GP reveló a Robert Kubica como un potencial candidato. La confirmación de que Sauber usaría motores Ferrari el próximo año indirectamente liberó a Pascal Wehrlein. Y el caos de Toro Rosso también dejó a Daniil Kvyat como opción. Muchos nombres tan válidos como él y, en algunos casos, con un potencial mercadotécnico muy superior al del paulista. Felipe pidió al equipo que se decidiera antes del GP de Brasil, pero no obtuvo respuesta. Así que no le quedó más remedio que anunciar su retirada.

En su época de Ferrari, cuando estaba en su pico de pilotaje, Felipe se convirtió en uno de los mejores pilotos en curvas lentas y técnicas del mundo. (Fuente: motorsport.com)

Este GP, por tanto, sería muy especial para él. Ya lo fue el de 2016, en lo que parecía su adiós a la Fórmula 1, pero en esta ocasión pudo asegurar que era “la de verdad”. Más allá de emotividad y despedidas, Williams tenía cosas que hacer en esta carrera. La 5ª posición en el campeonato de constructores, aunque encarrilada, no estaba confirmada. Necesitaban algún puntillo más por si acaso, así que Felipe se puso manos a la obra. 7º en la FP1 y 8º en la FP2, el fin de semana tenía una buena pinta. Con ese estilo tan clásico pero a la vez tan personalizado de “giro pequeño, giro grande” en 2 ó 3 fases, las curvas técnicas siempre han sido su fuerte (o al menos desde que entró en Ferrari y aprendió del mejor en 2006), y el José Carlos Pace está lleno de ellas. Aunque precisamente la virtud de su coche estaría en los sectores 1 y 3 por las largas rectas, Felipe aportaría el resto con su pilotaje todavía competitivo en curvas lentas para camuflar el déficit aerodinámico de su bólido (preocupante, por cierto). Así construyó su fin de semana, y así fue impresionando en clasificación: 4º en Q1 (!) y 7º en Q2, la posición de “mejor de los demás” (que habría equivalido a una P5 en parrilla) parecía bastante plausible. Sin embargo, se encontró con Carlos Sainz, y el español le mató la vuelta. Felipe acabó muy enfadado, incluyendo sugiriendo que el #55 lo hizo a propósito, pero el caso es que Massa se quedó con una floja P10 en clasificación cuando repitiendo su vuelta de Q2 habría acabado 7º, por delante de Fernando Alonso (y por tanto P6 en parrilla). En su vuelta ideal, de hecho, también habría superado a Sergio Pérez. Pero así son las carreras. De nada le sirvió acabar en el top-5 en los sectores 1 y 3. Y para colmo, con los dos Renault delante, unos posibles rivales en la tabla de constructores. Tendría que remar el domingo.

Tras su bestial inicio, la carrera de Massa se convirtió en una defensa numantina ante los ataques de Alonso y la amenaza de Pérez.
(Fuente: mundodeportivo.com)

Y fue allí donde llegó la emotividad. En la vuelta de formación agradeció a sus mecánicos todo el trabajo, y entonces comprendió que era hora de liberarse. Si este iba a ser su último GP en casa, más valía que se divirtiera. Y con una fuerza renovada, Felipe realizó una de las mejores salidas de la temporada. En la corta arrancada hasta la curva 1, se niveló con los dos RS17 y se disponía a colarse 7º cuando vio justo delante a Fernando Alonso (sí, le había recortado 20 metros en apenas 100). Massa frenó más pronto de lo que quería, pero entonces vio lo que estaba intentando Alonso: una brillante pasada por fuera a Pérez y, si podía, a Max Verstappen. Así que el #19 vio que no era mala rueda que “chupar” y copió el movimiento de Alonso, agresivo por el exterior. Casi desborda a Sergio cuando de nuevo su excompañero, al no concretar la pasada a Max, tuvo que levantar súbitamente y Felipe casi se lo come. Perdiendo todo el moméntum, Pérez se mantuvo por delante y Sainz se intentaba colar por su izquierda. Pero el brasileño pisó a fondo, dejó a Sainz sin espacio y vio cómo Pérez, también empujado por Alonso, mordía la tierra en la curva 3 y deceleraba. Massa le desbordó por fuera para ponerse 6º. ¡Uf! El Safety Car le permitió asegurar lo ganado y plantearse la caza del siguiente objetivo: Alonso. A estas alturas nadie sabía si el McLaren podría escaparse del Williams más de 1 segundo y dejarle fuera de DRS (el viernes parecía posible), así que Massa tenía que buscar la maniobra cuanto antes, aprovechando la lastimosa velocidad punta del motor Honda. Y en cuanto se fue Bernd Mayländer, el #19 no se lo pensó dos veces y desbordó en la recta de meta al español. ¡5º! La carrera a continuación se convirtió en mantener al español detrás, ayudado porque incluso con DRS Fernando apenas le recortaba 1 décima en las rectas, y perder el mínimo tiempo posible cuando Lewis Hamilton y Daniel Ricciardo vinieran por detrás como motos. Lewis le adelantó antes del pit stop, una parada que Williams decidió inteligentemente hacer pronto, cubriéndose del posible undercut de McLaren (estaba a 1 segundo). Justo cuando Alonso, parando, habría salido por delante de Gasly sin tráfico, Williams llamó a su piloto a boxes para abortar el posible undercut. El #14 entró un giro después y salió por detrás. De ahí al final, todo se jugaría en pista. Ricciardo pasó a ambos a la velocidad de la luz, y entonces quedaron 15 vueltas de infarto. Alonso se pegó a Massa para, entre otras cosas, obtener DRS y evitar que Pérez (con un offset) le pasase. La carrera se le hizo larguísima al paulista, que en los últimos giros no bajó del 1:14 y pasó a rodar en el ritmo que tuvo a principio de carrera, defendiéndose de Fernando y éste, a su vez, de Checo. En las últimas 6 vueltas, los 3 pasaban por meta comprimidos en 1 segundo. Alonso lo intentaba más en el sector 2 que en el 1, porque no tenía punta, y Pérez esperaba aprovecharse de la pelea. Con la realización enfocada en Hamilton y Räikkönen, nos perdimos a los 3 pilotos en un suspiro, pero Massa resistió sin cometer un solo error y cruzó la meta sacándole 4 décimas al McLaren y 6 al Force India. ¡Menudo final!

Un 7º, sólo superado por los tres grandes, era justo el resultado que Felipe quería de este GP. Nada podía salir mejor. ¿O sí? Cuando en la vuelta de honor conectaron su radio, oyó cómo Felipinho, su hijo, le dedicaba unas palabras: “te apoyaré allá donde vayas; me ha encantado tu carrera, ¡en especial la salida!“. Y a la llegada al parque cerrado, le dijeron que subiera al podio, que tenía una sorpresa. Rubens Barrichello hizo de maestro de ceremonias y presentó al público al de Williams, quien junto con su hijo saludaron a la torcida para despedirse de Brasil. Queda una carrera, Abu Dabi, y con la 5ª posición prácticamente sentenciada es posible que los de Grove puedan permitirse un lujo. Felipe podría decidir despedirse con este buen sabor de boca, en una carrera excelente en el mejor escenario posible, allí donde conoció la desgracia deportiva, pero también donde más identificado y querido se siente. Si decide decir adiós en Yas Marina (y el rumor es que Kubica se sentará en el test post GP), se irá con la fiesta de fin de curso de la F1. Pero si opina que Brasil 2017 ha de ser su última carrera, podrá decir que ha acabado con una actuación difícilmente mejorable. En plena forma. Como debe ser.

¿Crees que Felipe Massa ha hecho lo correcto retirándose? Vota en nuestra encuesta y deja un comentario con tu opinión.

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One comment

  1. Gerson Vargas · noviembre 14

    Siempre me ha gustado su pilotaje, desde que estaba en Sauber se le veían buenas maneras y en Ferrari pudo pulirse. Pero la verdad es que luego de como perdió en el 2008 y el accidente del 2009 nunca volvió a ser el mismo

    Le gusta a 1 persona

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