Bottas pone el broche

(Fuente foto de portada: Formula1.com)

En una carrera que no pasará a la historia, Valtteri Bottas se llevó a casa los últimos 25 puntos de la temporada gracias a bordar su vuelta de clasificación y tener un único rival. Lewis Hamilton, en el mejor de los casos, tenía el mismo ritmo que su compañero, así que Bottas haría valer su pole mejor que en Interlagos para agenciarse el tercer triunfo de su carrera deportiva. Abu Dabi no ofreció mucho más, pues el ambiente era más bien de despedida. Las mentes están ya en 2018.

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Nadie puede negar la fastuosidad del Yas Marina Circuit. Indudablemente el circuito más caro de todos los tiempos, esta pista no escatima en ninguna de las comodidades para los VIP. Un gigantesco puerto para ver la carrera, una torre mirador alimentada con luz solar, un hotel cruzando la pista por encima… una auténtica locura. El dinero se observa en cualquier rincón de las instalaciones, incluso se permiten el lujo de ser siempre la carrera que cierra el campeonato (en una ocasión hasta valió doble). Pero al piloto y al aficionado no le engañan. El Yas Marina es uno de los peores escenarios para una carrera de Fórmula 1. La frialdad del ambiente, la artificialidad del lugar y, sobre todo, un asfalto que no pone a prueba a los conductores (anodinas escapatorias de asfalto, más de la mitad de las curvas son de 90 grados y no hay apenas cambios de elevación) sólo se compensan cuando la lucha por el título llega por todo lo alto. Cuando eso no ocurre, el GP de Abu Dabi es simplemente la última parada y, por lo general, la más aburrida del año.

Bottas sabía que, con Hamilton al lado, la salida no sería tan complicada como en Brasil. (Fuente: formula1.com)

Ni siquiera el héroe del fin de semana, Valtteri Bottas, ha conseguido que este evento vaya a recordarse en los próximos años. El finés ha cuajado una de las actuaciones más sólidas de la temporada al firmar un hat-trick bajo la furibunda presión de Lewis Hamilton, pero ha elegido un mal escenario para que el aficionado medio sepa valorar la genialidad de su fin de semana. Como comentábamos ayer, parece que Bottas domina como nadie los asfaltos lisos y las curvas sosas de 90 grados. Es decir, Rusia. Es decir, Abu Dabi. Así que su domingo tenía buena pinta desde la P1 lograda ayer. Pero también había logrado la P1 en Brasil y, sin embargo, lo perdió todo en la salida. Aquí, Valtteri habría aprendido la lección y no sería tan timorato. Cuando los semáforos se apagaron, los 3 primeros reaccionaron igual de bien, y por tanto el finés contó con 8 metros de ventaja en la primera frenada cuando en Brasil Sebastian Vettel le había recortado los suficientes para plantearse la maniobra que finalmente ejecutó. Además, el detalle era que en esta ocasión su compañero de viaje era su compañero. Y podía confiar en que Hamilton le daría algo de cuartel. La curva 1, por tanto, fue sencilla para los seis primeros. No lo fue para Nico Hülkenberg, un hombre que durante toda la primera vuelta pilotó como lo haría en la última de su vida jugándose el título. Fue de lo más bello del fin de semana ver cómo Nico tenía una misión que cumplir para su equipo (acabar 7º) y cómo en esos primeros instantes dio absolutamente todo lo que tenía dentro de él. El detonante para que eso ocurriera fue una paupérrima arrancada, que le hizo perder 2 plazas en los primeros 150 metros. Así que Hülk apretó a muerte el freno y, por fuera, se deshizo de los dos Force India que le acababan de superar. Eso sí, sabía que en las dos largas rectas estaría vendido por la diferencia de motor. Sergio Pérez le pasó, pero Nico intentó la “contratrazada” para traccionar mejor e intentar devolvérsela. Pero tan bien salió de la chicane que pronto tuvo que apartarse del rebufo y, por tanto, perdió la velocidad punta. El Force India volvió a ser un cohete y llegó a la frenada de la 11 netamente por delante, así que Nico volvió a jugársela como un loco. Frenó hipertarde, aún más que un Pérez que iba colado, pero mientras el mexicano mantuvo las 4 ruedas por dentro de la pista de milagro, el alemán se saltó la curva y le adelantó. Tras un incidente entre ambos ayer en la Q2, las cosas estaban calentitas. Los comisarios tendrían que estudiarlo.

La horrible fortuna mecánica de Max Verstappen en los dos primeros tercios de campeonato cambió súbitamente de lado en el último. Daniel Ricciardo no ha visto recompensado su notable fin de semana en Yas Marina. (Fuente: formula1.com)

Por arriba, Kimi Räikkönen había intentado pasar a Daniel Ricciardo, pero el australiano hizo gala de su tardía frenada en la 11 y se mantuvo por delante. Los 12 primeros seguían en la posición en que habían arrancado, lo cual aventuraba una carrera poco entretenida: los más rápidos delante, los más lentos detrás (y Kevin Magnussen, que trompeó en la primera vuelta). Y, en efecto, el primer stint poco a poco fue mostrando la velocidad de cada coche y piloto: los Mercedes se escaparon décima a décima de Vettel, y todos se mantenían en esa distancia de 2 segundos difícil de reducir si no tienes una ventaja notoria sobre el coche de delante. Un duelo entre Grosjean y Stroll y la repetición del Massa-Alonso de Brasil eran lo poco interesante hasta el momento en que llegaran los pit stops. Max Verstappen decía sentirse taponado por Räikkönen, así que Red Bull decidió que él sería el primero de cabeza en probar suerte: en la vuelta 14, mucho antes de lo que sugería la estrategia óptima, Max paró a poner superblandos con el objetivo de intentar un undercut, pero salió de boxes detrás de Esteban Ocon y Ferrari no tuvo más que hacer parar a Kimi un giro después para mantener la posición. Ayer teníamos la idea de que los US podrían llegar hasta media carrera o más porque eran la mejor goma, pero una lección que siempre hay que tener en cuenta, y que a veces mencionamos, es que al final la estrategia óptima depende de lo que hagan los demás. Si una carrera es a 1 parada pero alguien del grupo de arriba hace 2, lo más seguro es que todos le repliquen. Así que el temprano cambio de neumáticos del #33 fue respondido por el resto de pilotos: primero Räikkönen, como decimos, pero pronto fueron entrando Ricciardo, Vettel y Bottas. De forma curiosa, Mercedes le dio a Hamilton más de 1 vuelta de diferencia con respecto a Valtteri, y ciertamente la situación era incómoda. Al inicio de la vuelta 21, Ricciardo aparcó su coche en la escapatoria de la curva 4 por un fallo hidráulico. El RB13 estaba bien apartado del asfalto, pero los comisarios tendrían que entrar a retirarlo y el Virtual Safety Car podría ser necesario. ¿Qué se habría dicho si Bottas, que paró con bandera amarilla, hubiera perdido la plaza con Lewis porque éste parase bajo VSC a bajo coste? Siempre que hay un coche en la escapatoria, la orden de un equipo ha de ser no parar salvo que tenga que responder a un ataque; no era el caso de los Mercedes, pues Vettel estaba a más de 8 segundos de la cabeza cuando hizo su parada, así que se arriesgaron absurdamente a una polémica innecesaria. No hubo VSC, así que Hamilton paró en la vuelta 24 y dedujo que si quería la victoria tendría que ganársela en la pista.

Un puntito fue el botín de Felipe Massa en la última carrera de su vida en la Fórmula 1. Que te vaya bien, Felipe. (Fuente: formula1.com)

Y entonces salió el Lewis de siempre. El Lewis de los segundos stints cuando marcha en 2ª posición. Nico Rosberg sufrió en sus carnes numerosas veces un masivo recorte de tiempo a mitad de carrera cuando lideraba y el inglés marchaba 2º. Así perdió el título de 2014 en Japón o Estados Unidos, por ejemplo. Esta vez, Bottas vio cómo su exigua ventaja de 2 segundos desaparecía en una única vuelta. Hamilton se puso a 1 segundo de su compañero y, de vez en cuando, comenzó a abrir el DRS. Sin embargo, el inglés tenía un problema: Valtteri era mejor que él en el tercer sector. Así que aunque a final de la segunda recta la distancia fuera inferior al segundo, el gap en meta subía a entre 1,2 y 1,5. Y Hamilton no podía limar las suficientes décimas en las 6 curvas que separan el inicio de la vuelta del primer punto de detección. Así, el #44 no pudo poner en aprietos a Bottas todo lo que le hubiera gustado. Los dos Mercedes rodaban en 41 altos mientras Vettel no bajaba del 42 y la carrera se convirtió, si no lo era ya, en una procesión. Los únicos puntos interesantes fueron el meritorio adelantamiento de Fernando Alonso a Felipe Massa, a pesar de que ni con DRS + rebufo el español conseguía más velocidad punta que el brasileño (salvo en la vuelta en que le adelantó, haciendo uso de una gestión inteligente de la batería tras el pit stop); los 5 segundos de sanción a Hülkenberg por su incidente en la primera vuelta, que empeoraron aún más su parada en boxes en la que una tuerca se atascó, pero aun así pudo salir por delante de Pérez (el Force India era sencillamente más lento hoy); y el intento de overcut de Ocon y Sainz que el español no pudo disfrutar, pues sus mecánicos le atornillaron mal el delantero izquierdo y a punto estuvo de estrellarse contra el muro a la salida del pit lane. En la pista, el realizador tenía que centrarse en la batalla porla P13 entre Magnussen y Wehrlein. No estaba siendo un gran día.

Hamilton intentó poner nervioso a Bottas, pero al final fue él quien cometió un par de errores pasándose de frenada, especialmente en la complicada curva 16, y perdió la estela. En las últimas vueltas dejó de atosigar a Valtteri y éste condujo plácidamente hasta la meta, antes de un festival final de donuts y espectáculo bajo los focos del Yas Marina. De hecho, para los aficionados del circuito seguramente fuera más entretenido el show final que la carrera en sí, y eso es triste. Liberty Media anunció el principio de una era con el nuevo logo y tipografía que la Fórmula 1 tendrá desde 2018, pero hace falta mucho más que eso para revitalizar carreras como la de hoy, en la que de haber visto Ricciardo la bandera a cuadros los 11 primeros habrían acabado donde clasificaron. Como dijo Hamilton en el antepodio, “hay que cambiar el circuito“. Y es que las pistas son un ingrediente tan importante como los neumáticos, la aerodinámica o la proximidad entre coches para producir grandes carreras. Abu Dabi 2017 no lo ha sido. Veremos si en Australia 2018, con los 7 compuestos de Pirelli, sin aleta de tiburón y con el polémico Halo, la F1 da comienzo a un campeonato del mundo que, esperemos, sea histórico.

En promedio, parece que el logo elegido por Liberty Media para 2018 y más allá es el “menos malo” para el aficionado de las tres alternativas existentes. Como con el Halo, todo será acostumbrarse.
(Fuente: formula1.com)

RESULTADOS CARRERA: (click)
CLASIFICACIONES FINALES: (click)

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3 comments

  1. AlcarriaF1 · noviembre 27

    A decir verdad, entre el Halo y el nuevo logotipo, me estoy pensando muy seriamente seguir la Fórmula 1 el año que viene. Percibo un interés de Liberty de cambiar por cambiar y no me gusta nada. Que sepan que esto no es la Indycar ni Motogp, la F1 debe tener su propia personalidad y justo tocan lo que estaba bien para mí y otros muchos. La imagen y los gráficos de TV, que el año que viene serán diferentes y peores. Solamente digo una cosa, que hagan cambios donde deben (adelantamientos, reparto Fom, precio entradas, Canon circuitos) y menos en imagen y cosas de este tipo

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  2. SportPrototipos · noviembre 30

    Me recuerda mucho a Wip3out, Fórmula Fusion y a RedOut este nuevo enfoque estético por parte de Liberty.

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