Un año de dos caras

(Fuente foto de portada: motorsport.com)

Sólo los equipos privados pequeños acostumbran a usar 4 conductores en una misma temporada. Vendiendo en cada carrera el asiento al mejor postor, a veces esas escuderías sobrevivían a partir de lo que alguien estuviera dispuesto a pagar por una carrera. Pero Toro Rosso no es de ese tipo de equipos: supuestamente, Faenza no tiene esas apreturas económicas. ¿Significa que los 4 pilotos que han corrido para ellos son 4 promesas de Red Bull? Dado que uno quería irse, a otro lo querían echar, y un tercero ni siquiera forma parte del programa de jóvenes de la escudería, no es de extrañar que hayan surgido dudas sobre el futuro de Toro Rosso en la Fórmula 1.

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Toro Rosso se enfrenta ante un nuevo paradigma en 2018. Por tercera temporada cambia de proveedor de motores, pero esta vez será distinto. Quitando el año de su fundación, será la primera ocasión en que los de Faenza portarán un motor para ellos solos. Honda desembarca en la fábrica italiana para aportar un nuevo indicio sobre lo que podía ser un golpe de timón en la filosofía del equipo. De acuerdo, nunca han priorizado los resultados deportivos (algo que costó el adiós de Gerhard Berger allá por 2009), y hacerse con el peor motor de la parrilla no ayuda a mitigar dicha sensación, pero la verdadera clave está en su pareja de pilotos. 2017 ha puesto de manifiesto que el Red Bull Junior Team está pasando una fase bastante modesta; las promesas de los últimos dos años (Esteban Ocon, Charles Leclerc, Lando Norris…) se les han escapado, y en su lugar han visto cómo las suyas (Niko Kari, Richard Verschoor, Sergio Sette Câmara) se han quedado por el camino. El cambio de guardia es evidente: ¿podría ser también el final de Toro Rosso tal y como lo conocemos?

No iba mal de apoyo ni de tracción, pero en velocidad punta y en agilidad en chicanes y horquillas el STR12 estaba lejos del top-10.
(Fuente: nzmotorracing.co.nz)

Desde un punto de vista puramente mecánico, sin duda se aprecia una involución desde que en Australia 2016 el STR11 fuera el tercer coche más rápido de la parrilla. La rápida decadencia de su motor Ferrari 2015 sin evolucionar hizo que el equipo prefiriera un motor “pata negra” para 2017. Pero la combinación STR12-Renault no ha dado los frutos esperados. Por un lado, el motor francés ha seguido cediendo los 50 CV de rigor con respecto a Mercedes. Eso equivale a, en un circuito promedio, perder nada menos que 7-8 décimas si las versiones cliente de, por ejemplo, Force India o Williams eran comparables a la de Toro Rosso igual que los propulsores oficiales. Este último detalle es bastante importante (y, para el público general, desconocido), pero en cualquier caso sugiere que en las primeras carreras, cuando el STR12 se alternaba con el VJM10 y el FW40, el chasis era superior al de sus contrincantes. Pero un vistazo por ejemplo al GP de España, un lugar que suele medir bien el rendimiento del monoplaza, desvela algo interesante. En 2015, los dos Toro Rosso se colaron en 3ª fila; en 2016, uno clasificó 8º; pero este año, el mejor no pudo pasar de la 12ª plaza. Los déficits de potencia hace 1 y 2 temporadas eran comparables a los de 2017, así que cabe preguntarse si realmente Faenza había hecho un trabajo tan bueno como antaño. Lo cierto es que nuestros análisis preliminares concluían que la tracción y la carga aerodinámica eran notables, pero que al coche le faltaba agilidad. Las chicanes, las horquillas y los vértices lentos lastraban su rendimiento, en lo que parece más bien un problema a nivel mecánico (suspensiones). Si era un error de base de coche o un fallo de sus ingenieros y pilotos a la hora de configurar los monoplazas en los entrenamientos libres nunca lo sabremos, pero nos inclinamos por lo primero. En cualquier caso, en la primera mitad de año (hasta el parón veraniego, si se quiere), el ritmo de puntos no era muy inferior al de otras temporadas en las que acababan siempre en la misma 7ª posición. Con 6 pasos a la Q3, había una caída en el rendimiento pero discurría en paralelo a la del resto de media parrilla, no muy boyante en 2017. Sin embargo, desde Bélgica en adelante, al STR12 le costó un mundo colarse en el top-10. Una única visita a la tercera ronda de clasificación en Singapur, y apenas dos décimas plazas en carrera (más el outlier de Marina Bay, una P4 salvadora en una carrera caótica) fueron todo el botín que pudieron amasar en la parte final de año. Caer en Q1 pasó a ser constante, pero para colmo se multiplicaron los problemas de fiabilidad, justo cuando su fabricante de motores se disponía a superarles en la tabla de constructores tras birlarle a su primer piloto. Hasta la propia Toro Rosso alimentó las suspicacias, y finalmente Renault se salió con la suya en Abu Dabi. Honda en 2018 será una película totalmente diferente, pero si convenimos en que a Faenza le importan “poco” los resultados deportivos y prefiere centrarse en alimentar de pilotos a Red Bull, ¿qué análisis podemos hacer de la situación de 2017?

A pesar de un inicio dubitativo, Carlos Sainz volvió a erigirse como el mejor piloto de Toro Rosso y se ganó su fichaje por Renault.
(Fuente: mundodeportivo.com)

El pasado: Daniil Kvyat y Carlos Sainz: compañeros de forma puntualmente interrumpida desde la Fórmula BMW en 2010, Kvyat y Sainz formaban la pareja más veterana de la historia de Toro Rosso en este 2017. El ruso ya corrió para Faenza en 2014 y desde mayo de 2016, e incluso había ascendido a Red Bull entre medias, consiguiendo un par de podios. El español, por su parte, comenzaba la 3ª y, supuestamente, última temporada en la casa italiana, dada la “norma no escrita” de que si un piloto no ha demostrado lo suficiente en tres años ha de ser relevado. Y todo con, apenas, 22 añitos para cada uno cuando plantaron ambos coches en la Q3 de Melbourne. Cómo maduran las nuevas generaciones. Pero entre ambos había notables diferencias. Muchas quedaron expuestas en 2016, cuando en sus 17 carreras juntos, Sainz machacó a Kvyat (42-4 en puntos, 11-6 en clasificación). En 2017, sin embargo, ambos comenzaron relativamente cerca. Ventaja Carlos, por supuesto, pero la comparativa era reñida. 5-5 en las 10 primeras clasificaciones del año, la diferencia la hacía Sainz en la tabla de puntos (29-4). Y, no sea que lo olvidemos, la clasificación está bien, pero lo que cuenta es sumar los domingos. Y fue ahí donde el #55 demostró que está para cotas más altas. Eso sí, fue más bien a partir del segundo tercio de campaña, pues en el primero protagonizó embarazosos accidentes con Lance Stroll y Romain Grosjean. Mientras Sainz evolucionó desde su conducción en el límite (mucho volante, gas demasiado pronto con el coche todavía de lado…) hasta un enfoque mucho más “académico” (aunque sigue acelerando antes de lo debido en ocasiones, ya coordina su tardía frenada con la inserción en curva y giro creciente), Kvyat ha sido la antítesis. El ruso pilota prácticamente igual desde su debut en 2014, y, por tanto, sigue teniendo eso que hace 3 años llamábamos “pecados de juventud”. Principalmente nos referimos a la faceta mental del deporte: sus accidentes en las salidas e incluso yendo solo desesperaron a su equipo hasta el punto de decidir relegarle hasta en 2 ocasiones (curiosa la anécdota de que en ambas, más Rusia 2016, Max Verstappen ganó la siguiente carrera) del equipo. A nivel técnico, ya no se lanza tan a cuchillo a las curvas como antaño, pero sigue destilando bastante agresividad en la salida de los giros (degradando los neumáticos) y es más dependiente que casi ningún otro piloto de la parrilla del uso del freno motor. Una ayuda que sirve para apurar un poco más en las reducciones, pero que sólo es efectiva si se hace realmente bien y se acompaña de una inserción en curva élite (hola, Lewis). De hecho, uno hasta podría preguntarse si las sobrerrevoluciones posteriores no han llevado a su equipo a limitarle los regímenes disponibles en carrera y, por ello, aparentar un peor rendimiento los domingos. Nunca se sabe. Su retorno en Estados Unidos fue supuestamente su última oportunidad, pero a pesar de puntuar (algo que sólo ha logrado en 6 de sus últimos 33 Grandes Premios) ya estaba sentenciado. Mientras Sainz progresaba y se mudaba a Renault, Kvyat se encuentra más fuera que dentro del deporte y, salvo sorpresa en Williams, Austin 2017 fue su última aparición en Fórmula 1. Era hora de saludar al nuevo régimen.

Pierre Gasly representa la promesa más sólida del programa de Red Bull hasta, como mínimo, 2019. Veremos si consigue batir a Brendon Hartley la próxima temporada. (Fuente: motorsport.com)

El futuro: Brendon Hartley y Pierre Gasly: en Singapur comenzó a hacerse obvio que Toro Rosso tenía un problema. Ya era oficial que Sainz se marchaba, y sólo tenían a Pierre Gasly para reemplazarle. Pero la situación de Kvyat era tan insostenible que ni siquiera la decisión que poner al ruso como veterano al lado del debutante en 2018 era tan obvia como parecía. Así, el francés reemplazó al #26 en Malasia. Pero podía pensarse que era porque necesitaban en el otro STR12 a Sainz sumando puntos por la comprometida situación en el campeonato de constructores; en 2018, sin Carlos, tal vez podría ocupar su asiento. Sin embargo, la situación en la que se puso Toro Rosso en Austin desveló que tenían otros planes: no les importó darle a su mejor piloto a Renault justo el día en que Gasly se ausentaría para competir por el título de la Superformula japonesa (en vano, pues un tifón obligó a cancelar el evento nipón). De la nada, surgió entonces el nombre de Brendon Hartley, y Kvyat se echó a temblar. Si eran tres pilotos y uno se iba, su volante era probable; pero si aparecía un cuarto nombre sus opciones se reducían. En México, con Gasly disponible, Toro Rosso tenía que elegir entre neozelandés y ruso… y escogió al flamante bicampeón del WEC. Ya era prácticamente oficial. Brendon y Pierre serían la pareja para 2018. En apenas 3 carreras juntos ha sido prácticamente imposible comparar su rendimiento. Hartley ha penalizado por sustituir su motor en sus 4 eventos en Fórmula 1 (!) y, por tanto, es difícil usar su victoria 2-1 los sábados, o su “triunfo” en Abu Dabi cuando ambos STR12 acabaron. A ojos vista, sólo pueden intuirse los matices en su conducción, pero sin poder juzgar quién vencerá a quién en 2018. Mientras Hartley tiene un enfoque relativamente progresivo con el volante pero yerra de vez en cuando en en el momento de entrar en curva (generalmente, peca de buscar un vértice demasiado temprano), Gasly se presenta al mundo como un piloto de frenada agresiva y en línea recta y entrada mucho más tardía, con dos o tres fases de aporte de dirección, profundizando muchísimo en el vértice. De momento, ninguno es perfecto, pero su batalla el año que viene será interesante. Brendon contará con el notable bagaje técnico que dan sus 28 años y sus muchas temporadas en resistencia, mientras Pierre debería ser quien más velocidad pura aporte. Si cualquiera de esos dos enfoques se transformará o no en puntos dependerá, fundamentalmente, de lo que el STR13-Honda pueda lograr.

Esta táctica de “joven promesa de la cantera con veterano de fuera de la Fórmula 1” ya la aplicó Toro Rosso una vez en su vida. Fue en 2008, el mejor año de los 12 que ha tenido en Fórmula 1. Sebastian Vettel les dio la única pole y victoria en Monza y el equipo acabó 6º en la tabla, algo que no han vuelto a repetir. Pero claro, las diferencias son evidentes: el motor Ferrari de aquel entonces estaba a la par con el Mercedes, cosa que, de momento, Honda no puede decir (unos 80-100 CV por detrás). Es una incógnita lo que Brendon Hartley (los ya citados 2 títulos en resistencia) pueda hacer, aunque igualar a su homólogo de hace 10 años, Sébastien Bourdais (4 veces campeón de la Champ Car), no parece difícil. Pero lo que no está ni mucho menos claro es que Pierre Gasly vaya a ser tan bueno como Sebastian Vettel. No es que haya que descartarlo, Pierre es bueno y ganó la GP2 en 2016, pero es que es una tremenda incógnita. Así que a nadie le sorprendería si hemos perdido a ese equipo de media parrilla y la próxima temporada tenemos a una nueva Sauber, en última fila con un chasis medio y un motor muy flojo. Y dado que la cantera de Red Bull parece tan yerma tras Gasly, ¿puede de veras haber una opción de que Honda se lance y compre el equipo? Toro Rosso va a cambiar mucho en los próximos meses; permanezcan atentos.

¿Cómo valoras la temporada 2017 de Daniil Kvyat y Carlos Sainz? Vota en nuestras encuestas y deja un comentario con tu opinión.



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