Por qué Alain fue el mejor

(Fuente foto de portada: mclaren.com)

En una época en que Ayrton Senna, Nigel Mansell y Nelson Piquet hacían las delicias de los aficionados por sus fuertes personalidades, el piloto que acabó sumando más títulos fue un francés que, en el imaginario colectivo, ha quedado como el antagonista perfecto. En el ya mítico documental “Senna”, Alain Prost era, con permiso de Jean-Marie Balestre, el malo de la película, el que osaba desafiar al talentoso brasileño con un enfoque aséptico, frío y calculador. ¿Pero cómo es que Prost es el piloto puntero de su época menos aclamado si ganó nada menos que 4 títulos y estuvo a un tris de llevarse 2 ó 3 más?

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La Fórmula 1 es mucho más que ganar. De eso suele haber pocas dudas. Gilles Villeneuve dio a Ferrari 6 victorias, más o menos la mitad de las que se agenció Felipe Massa, y no es necesario aclarar quién es más admirado por los tifosi. Stirling Moss siempre será el eterno subcampeón, pero cualquier testigo de su época le pondrá en talento por encima de campeones como Mike Hawthorn o Phil Hill. Pero en este enfoque hay un alto componente de subjetividad. ¿Era Gilles mejor que Felipe? ¿Sólo más espectacular? ¿Fue Massa un piloto afortunado de conseguir ese palmarés? Sin embargo, hay un caso en la historia del deporte de un piloto que ganó mucho, mereció ganar muchísimo, tenía la calidad para conseguir todos los triunfos que se propusiera y, sin embargo, tiene un reconocimiento desigual entre los aficionados del deporte. Alain Prost aparece en cualquier top-10 de pilotos, pero enamoró a muy pocos. Y la omnipresente figura de Ayrton Senna desvirtúa todo: por cada ránking de aficionado en el que Alain supere a Ayrton, habrá 4 ó 5 en que el brasileño aparezca por encima. Sin embargo, Senna ganó menos. Y en su período en McLaren, estadísticamente, Prost salió triunfador. Pero poca gente lo reconocerá en sus clasificaciones. ¿Puede afirmarse que Alain, opinión pública aparte, era tan bueno como dicen sus números? ¿Es un top-5 del deporte? Vamos a ello.

Un pilotaje tan perfecto como el de Prost suele asociarse a no ir al límite. ¿O tal vez es que era tan bueno de poder poner el coche en el mismo trozo de asfalto vuelta tras vuelta yendo a tope? (Fuente: pinterest.com)

Prost empezó como un piloto bastante impetuoso en las categorías inferiores, y de hecho en 1980, su primera temporada en Fórmula 1, a bordo de un McLaren (en la época de Teddy Mayer), sufrió bastantes accidentes. Nada que ver con la versión de Alain que ganó su primer título en 1985, de nuevo en McLaren. Tres fueron los factores que transformaron al francés en “la calculadora humana”. Uno, evidente, la edad. No hay nada como madurar para darse cuenta de que, en ocasiones, hay que aflojar y tener una visión de conjunto antes que ir al 100% todas las vueltas como alguno de sus archirrivales. Dos, declarado por él mismo, haber sido testigo de dos fuertes accidentes al principio de su carrera que le incitaron a adoptar un estilo de pilotaje bastante más controlador, en el que él decidiera lo que hacía el coche en vez de ser un pasajero. Y tres, poco mencionado pero muy importante, haber sido batido de la manera en que lo fue por Niki Lauda en 1984. El austriaco, 8 años después de su dramático accidente en el Nordschleife, tras haberse retirado y vuelto a lo Michael Schumacher y ya con 35 de edad, le enseñó cómo se ganaban los títulos. Niki sumó 2 victorias menos, abandonó 1 vez más y no logró ninguna pole. Sin embargo, se llevó el campeonato por medio punto. Prost comprendió que lo importante eran los domingos y que, en ocasiones, un segundo puesto era oro. Todas estas etapas moldearon al de Loira hasta ser el piloto que ahora recordamos. Prost pilotaba de forma absolutamente suave y comedida. Ni siquiera podemos decir que fuera “perfecto” a lo Michael o Juan Manuel porque no daba esa sensación. En este caso, su total ausencia de correcciones y nunca poner una rueda fuera de sitio más de un milímetro daban la impresión de que no estaba yendo al límite. De que era lento. Y viendo su desempeño los sábados, se entiende que se alimentase dicha sensación. Descontando su última temporada en Williams, donde el coche era insultantemente superior al resto, Prost ganó 3 títulos con apenas 20 poles en su trayectoria. Ni el más acérrimo defensor del francés puede negarlo: Alain no era el piloto más rápido. Pero ni mucho menos era lento. Al igual que se dice actualmente que Fernando Alonso (un piloto al que se le ha comparado mucho) no es bueno en clasificación, lo que se quiere decir en realidad es que hay uno o dos pilotos por ahí que son un 10, pero Fernando es un 9. Prost, en este caso, es igual. No rapidísimo, pero sí rápido. Citando textualmente al legendario Murray Walker, “frenaba pronto, dirigiendo exquisitamente el coche al vértice, permitiéndole dar gas pronto y salir de la curva como un cohete. Y todo era hecho con una aparente facilidad y tan poco esfuerzo que te hacía pensar que cualquiera podría hacerlo. El cronómetro, sin embargo, contaba una historia diferente“.

Su rivalidad con Ayrton Senna, el más popular de su clase, hizo que muchos aficionados le cogieran tirria al francés. Pero números en mano, Prost fue como mínimo tan bueno como el tricampeão.
(Fuente: pinterest.com)

Pero obviamente Prost no se hizo grande por su velocidad, sino por todo lo demás. Si se basase sólo en su ritmo de clasificación, el palmarés del francés podía contar con a lo sumo 1 título. Puede que el de 1993 con Williams. O puede que el de 10 años antes en Renault, que no consiguió porque la fiabilidad se lo arrebató en las últimas carreras. Pero precisamente la fiabilidad es el detalle que definió al Prost post-Lauda. Como decíamos, aprendió la lección de lo importante que es ser segundo, de que los domingos hay ante todo que puntuar. Y el blog F1Metrics, especializado en aplicar estadística al deporte, llegó a una conclusión asombrosa. Alain Prost abandonó 41 veces por motivos ajenos a él en toda su trayectoria, mientras que la suma de lo que hicieron sus compañeros mientras corrían con él es de 73 retiradas. Hallando ese dato para todos los pilotos que debutaron en 1980 o más adelante, el método halló que el único piloto que presentaba un registro tan desigual (propio vs compañeros) que no podía explicarse sólo a través de la suerte, sino que detrás “había algo”, era Prost. Es decir, es matemáticamente justificable decir que el francés es el único piloto en las últimas 4 décadas que, de verdad, puede decir que cuidaba su coche y tenía influencia directa en que éste no le dejase tirado. Pero si en términos de fiabilidad Prost destacó, fue en el concepto de la estrategia y lectura de carrera donde Alain cimentó de veras todos sus éxitos. El francés entendía como pocos los Grandes Premios y eso le permitió competir de tú a tú con alguien con más velocidad pura como Ayrton Senna en los dos años que coincidieron en McLaren, 1988 y 1989, y que definieron la imagen de ambos. En sus dos temporadas juntos, Senna venció 26-4 en poles, pero Prost lo hizo 12-6 en vueltas rápidas. Ayrton ganó el título de 1988, pero Prost sumó más puntos brutos aquel año (entonces sólo se contaban los 11 mejores resultados) y también en 1989. Los sábados eran del brasileño, pero los domingos, que hasta nueva orden son los que definen al campeón, eran del francés. Y su inteligencia le dio unos réditos espectaculares. En Monza 1988, la única carrera de aquel año que no ganó McLaren, Prost descubrió que su motor no iba a llegar a final de carrera, así que apretó a muerte, disparó el consumo y trató de que Senna picara el anzuelo para subir también su ritmo. Alain abandonó, pero Ayrton acabó las últimas vueltas teniendo que ir muy lento para ahorrar gasolina; los Ferrari le dieron caza y, presionado, chocó con Jean-Louis Schlesser en un infame doblaje, teniendo que retirarse. Dos años antes, en la cita decisiva en Adelaida, la lectura de su McLaren le daba que no llegaría a final de carrera con la gasolina disponible. Prost hizo un cálculo rápido y vio que eso no era posible, así que asumió que el medidor estaba estropeado y tiró al final. Con la caída de la bandera a cuadros, se demostró que Alain tenía razón y se agenció el 2º título consecutivo. Otro detalle poco mencionado del tetracampeón es su extraordinaria habilidad en el cuerpo a cuerpo, algo que no casa intuitivamente con su estilo suave y calculador pero que le dio algunos sabrosos puntos los domingos. Tras una larga persecución sobre Ayrton (en sus tiempos de Lotus) en Montréal 1986, Prost dio un hachazo en el momento decisivo y obligó a Senna a levantar y subirse al piano. Ya en 1988, en Francia, de nuevo le metió una pasada impecable a su ahora compañero usando un doblado. En definitiva, que no protagonizaba ningún duelo espectacular, sino que esperaba a su momento e, implacablemente, se colaba en el hueco. A muchos rivales se quitó a lo largo de su trayectoria sin que éstos tuvieran capacidad de respuesta, como en su bestial remontada en México 1990 desde la P13 en parrilla (porque, siempre pensando en el domingo, salió a clasificar con reglajes de carrera) hasta la victoria.

En definitiva, Prost fue tal vez el más destacado de esa rara estirpe de pilotos que consigue tener el control de un amplísimo porcentaje de las variables de un Gran Premio. Y tal vez por eso enamoró tan poco. Porque a los aficionados no les gusta que alguien controle todo y reduzca las alternativas al mínimo. Les gusta más alguien capaz de levantarte del asiento por hacer algo inesperado, o el que muestra al mundo que va en el límite, dándolo todo. A Prost nunca le hizo falta aparentar ir en el filo. Pero precisamente esa es su grandeza. Ya lo planteábamos con Fangio y sus 5 títulos “sin arriesgar”: ¿qué habría logrado de haber ido al límite? Pues lo mostró en la legendaria victoria en Alemania 1957. Así que con Alain cabe hacerse la misma pregunta. Sin parecer ir al 100%, ganó 4 títulos y estuvo a una rotura de turbo, a una bandera roja y a un sistema de puntos que contase todas las carreras para el Mundial de llevarse otros tres más, ¿qué podría haber logrado yendo a saco y enamorando a las masas como sus compañeros de generación? ¿O es que todo fue un truco y, más bien, el secreto de su grandeza residió en ir a tope pero dar la sensación de que tenía todo bajo control?

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7 comments

  1. SportPrototipos · enero 27

    Por algo lo llamaban “El Profesor”…

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  2. casillademarcos · enero 30

    Gran artículo: es realmente sorprendente lo poco que se lo considera, si se tiene en cuenta lo que ganó y, además, a quién le ganó.
    No encuentro ahora el vínculo, pero hay una entrevista que se puede ver en youtube de F! Legends que le hacen a Niki Lauda en la que el bueno de Niki cuenta lo irritante que era correr contra Alain dado que incluso cuando le ganó el campeonato del 84 no le encontraba la vuelta.

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  3. numancia54 · febrero 1

    Pues soy de los raros que era fan del francés.
    Si habéis corrido alguna vez en karts o en algún simulador, sabréis lo difícil, por no decir imposible, que es calcar dos vueltas iguales, entrando siempre perfecto al vértice y dando gas rápido.
    En una pequeña comunidad de simulación en la que estoy actualmente (www.racersteam.es), tratamos de simular al máximo y mi Maestro, siempre me recalca lo mismo, busca el vertice siempre, frena a tiempo para poder acelerar lo antes posible. Y también me recalca que las carreras no las gana el más rápido, si no el más regular y el que menos errores comete.
    Me ha encantado el artículo y me ha hecho redescubrir porque era fan del francés y me tenía que pegar con toda mi cuadrilla que eran seguidores del gran Senna.
    Felicidades!
    (este tipo de artículos, nos hacen ver que vamos cumpliendo años jejeje)

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    • SportPrototipos · febrero 1

      Prueba RFactor 1 con sus miles de mods en Xtremefactor.

      Te recomiendo especialmente los de Lemaxx y B375, que tienen unas físicas demencialmente buenas. A años luz de muchos comerciales….</p

      Aparte, casi cualquier PC lo mueve de forma muy fluída y con frametimes muy estables.

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      • numancia54 · febrero 1

        Muchísimas gracias por el consejo

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      • numancia54 · febrero 1

        Gracias por el consejo.
        Actualmente corro en rfactor2, que a dia de hoy es el mejor simulador de fisicas y modelo de neumatico en mi opinión y si te gusta esto de la simulación, estás invitado a nuestra comunidad

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  4. alejandro garcía · febrero 5

    En su libro Joe Ramirez comenta que cuando terminaba la carrera al revisar el Auto de Prost sus frenos estaban casi enteros a tal grado, que en grado figurado pudieran ser útiles en ese momento para otra carrera completa, caso contrario de otros pilotos que sus frenos quedaban totalmente destruidos y que difícilmente aguantarían unas cuentas vueltas mas…..Yo si disfrutaba mucho ver el manejo de Prost no entiendo porque se comenta que no era espectacular tal ves los que corrimos en algún tiempo valorábamos su estilo. Por otro lado para mi Senna esta sobre valorado esto puede ser a que cuando alguien Muere Joven se convierte en una leyenda y las nuevas generaciones lo han idealizado…..Senna Cometía bastantes errores mas del promedio y la muestra es que habiendo corrido 10 Temporadas completas logro 3 campeonatos no lo desmerito para nada solo digo e insisto esta Sobre valorado.

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