Por qué Ayrton fue el mejor

(Fuente foto de portada: youtube.com)

5 pilotos tienen más títulos que él. No lidera ninguna gran estadística del deporte. Y sin embargo, muchos consideran a Ayrton Senna el mejor de todos los tiempos. Incluso es posible que su grupo de fans sea el más numeroso de todos cuantos han pisado una parrilla. Senna redefinió el concepto de velocidad y a través de ella logró sonoros resultados pero, especialmente, consiguió enamorar a una legión de seguidores no sólo brasileños. Sus clasificaciones, su pilotaje en lluvia y su porte cuasimístico le convirtieron en la personalidad más famosa del deporte. ¿Pero cuánto colaboró en el mito y la leyenda su desgraciado accidente en el infausto primero de mayo de 1994?

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La muerte en las carreras ha sido siempre un tema muy delicado. ¿Es ese riesgo uno de los atractivos del deporte? ¿O toda tragedia es un mazazo para la Fórmula 1? Lo que sí suele tener el consenso de la gente es que el hecho de fallecer durante la disputa de un Gran Premio tiende a mitificar lo conseguido en vida. Gilles Villeneuve es un piloto con la mitad de palmarés de Felipe Massa, como decíamos hace unos días, y todos sabemos quién está mejor valorado por la opinión pública. Jim Clark es todavía considerado como el mejor piloto británico de siempre a pesar de la presencia de Lewis Hamilton. Y todos recuerdan lo que pudo ser y no fue de pilotos como Stefan Bellof o Jules Bianchi. Pero si hay una leyenda en este deporte que perdió la vida en la pista, esa es indudablemente Ayrton Senna. El brasileño pereció el fatídico 1 de mayo de 1994 en Imola y su obra alcanzó un estatus divino. Muchos son quienes consideran actualmente al paulista como el mejor piloto de todos los tiempos. ¿Pero cuánto influyó su tragedia para que en 2018 tenga esa destacada valoración? ¿Era Ayrton la referencia en 1994? Procedemos a analizarlo.

Ayrton Senna pasó una amplia parte de su infancia en karts. ¿Definió eso su talento una vez trasladado a la Fórmula 1? (Fuente: 8000vueltas.com)

Senna no fue lo que ahora se conoce como un talento precoz, sino que tuvo una amplia experiencia en karting antes de dar el salto a los monoplazas. Empezó en 1973, con 13 años, y no fue hasta 1981 que dio el salto. Es decir, a la edad actual de Max Verstappen, Ayrton todavía estaba con un go-kart. Datos como ese han de ser tenidos en cuenta cuando en el futuro se hagan comparaciones entre pilotos de tan distintas eras. Puede ser un bonito motivo de estudio si esa enorme experiencia en karting pudo ayudar a definir su talento una vez llegó a la F1, simplemente retrasó lo inevitable porque la base la llevaba en los genes o es totalmente intrascendente. Pero cabe destacar que Senna nunca se sentía más feliz de participar en las carreras (especialmente cuando la política de la Fórmula 1 le sacaba lo peor) que cuando lo hacía a bordo de un kart. Véase el Masters de París Bercy de 1993, cuando al fin pareció sellar la paz con Alain Prost. O cuando fue preguntado por el rival más duro en su trayectoria automovilística, y cuando todos esperaban que mencionase al francés, dijo un nombre desconocido para todos: Terry Fullerton, compañero del brasileño en karting. Pero como decimos, Senna no destacaba al principio como lo haría posteriormente. En esa primera temporada en monoplazas, en la F-Ford 1600, Ayrton ganó pero no encontró a nadie que le apoyara. Sin dinero, tocaba volverse a Brasil. Pero una llamada en el último momento de Dennis Rushen, propietario de un equipo en la F-Ford 2000, le mantuvo en el candelero un año más. Ganó los dos campeonatos que disputó y, entonces, la gente empezó a fijarse en él. Y al saltar a la Fórmula 3 y ganar tanto el prestigioso británico como, con un dominio abrumador, el GP de Macao, finalmente todos comprendieron que estábamos ante algo especial.

Ayrton Senna, McLaren, Mónaco. Una de esas combinaciones de palabras difícilmente superables en la historia de la Fórmula 1.
(Fuente: pinterest.com)

En su año en Toleman y sus tres temporadas en Lotus descubrimos que Senna era un elegido. Dos atributos destacaron sobremanera: su velocidad en clasificación y su pilotaje en lluvia. En su debut en 1984, en el equivalente actual a un Haas, Ayrton logró 3 podios, destacando sobremanera su actuación en Mónaco. Bajo un diluvio torrencial, Senna, 2º tras partir en P13, recortaba tiempo a un Prost que pedía desesperadamente que se suspendiera la carrera hasta que consiguió la bandera roja que, curiosamente, le perjudicaría en la tabla de puntos a final de año. Y la primera victoria de Senna, en Portugal 1985, fue en condiciones similares, doblandoa todos menos al 2º. Pero lo que siempre maravilló del brasileño fue su superior velocidad los sábados. Ayrton sólo fue batido en clasificación un 11% de ocasiones. el mejor registro de todos los pluricampeones. Prost sólo pudo superarle 4 veces; Berger, el que más, 8 en 48 intentos. Sencillamente, Senna era imbatible. Y Ayrton le añadía mística al asunto, con actuaciones como la de Mónaco 1988. Nadie se explica cómo pudo meterle 1,4 segundos con el mismo coche a Prost en aquella clasificación. Senna tampoco acertó a justificarlo: “Recuerdo que corría más y más deprisa en cada vuelta. Ya había conseguido la pole por unas décimas, luego por medio segundo, después por casi un segundo y, al final, por poco más de un segundo. En aquel momento, de repente, me di cuenta que estaba pasando los límites de la consciencia. Tuve la sensación de que estaba en un túnel, el circuito, para mí, era sólo un túnel. En ese momento me sentí vulnerable. Había establecido mis propios límites y los del coche, límites que jamás había alcanzado. Aún mantenía el control, pero no estaba seguro de lo que estaba sucediendo exactamente: yo corría… y corría… Fue una experiencia espantosa. De repente me di cuenta de que aquello era demasiado. Fui despacio hacia los boxes y me dije a mí mismo que aquel día no regresaría a la pista. Fue una experiencia que nunca más se repitió con tanta intensidad, y deliberadamente, no volví a permitirme llegar tan lejos“. A nivel técnico, lo que se podía observar que hacía grande a Ayrton era su alucinante gestión del gas. Senna “telegrafiaba” con el gas a la salida de las curvas, en lo que algunos denominaban “control de tracción humano” o “anti lag” (era la época de los turbo). Además, con cajas de cambio manuales, el brasileño era un fanático del punta-tacón, como demostró en un mítico vídeo a bordo de un Honda de calle. En definitiva, era ese uso del acelerador en fases en que uno no lo esperaba, a lo Michael, el que distinguía a Senna del resto. Pero en entrada de curva también nos enseñó que era uno de los más valientes, por no decir el que más, de su generación. Su fase de frenado era corta y leve, por lo que su velocidad en el ápice era mucho más elevada que la del resto. Y así compuso clasificaciones sencillamente espectaculares. Las carreras, eso sí, eran otra historia. Su archirrival Prost era un auténtico genio los domingos y Senna siempre se caracterizó por cierta visceralidad que, a nivel psicológico, afectó. La espiritualidad y aparente inocencia del brasileño le dejó como un hombre que parecía sufrir en el politiqueo de la Fórmula 1 y echaba de menos su tiempo en el kart, sin presiones ni dinero de por medio. Al final acabó por no poder verse con Alain ni con Jean-Marie Balestre, presidente de la FIA, tras el famoso incidente en la chicane Casio de Suzuka en 1989, y perdió los estribos al amenazar con pasar primero la curva 1 en la edición de 1990 pasase lo que pasase… llevándose a Prost por el camino.

Claro que Ayrton, además de un grandísimo piloto a nivel técnico, era un auténtico símbolo para Brasil. Sus aportaciones benéficas, su intento de que los niños de São Paulo no recurrieran a actividades ilegales para ganarse la vida y su visión particular sobre las injusticias le hubieran llevado, según algunos, a tener una carrera política cuando hubiera dejado la Fórmula 1. Desde luego, el carisma lo tenía. Su poder de congregación era difícilmente igualable. Lamentablemente, no quedó más patente que en el triste día de su funeral. Brasil rindió un homenaje de Estado a una figura que representó al país mejor que el embajador más preparado. Nunca sabremos qué más podría haber logrado Senna de haber sobrevivido a su accidente en Tamburello. ¿Uno o varios títulos para Williams entre 1994 y 1997? ¿Un intento de refundar Ferrari (para quien nunca corrió) como haría Schumacher? ¿Una rápida retirada y vuelta a su São Paulo natal? Es imposible saber qué habría sido. Lo único que sabemos es lo que fue. Y fue un tricampeón con 41 victorias, 65 poles, un don para pilotar coches de Fórmula 1 y otro para convencer a más gente que nadie de que él era el mejor. Sólo con ello, y sin necesidad de que su muerte le hiciese legendario, Ayrton Senna ya habría conseguido permanecer para la eternidad como el piloto más especial de la historia de la F1.

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8 comments

  1. Fernando Fani · febrero 4

    Gran entrada Diez Cilindros!
    Luego de seguir por tanto tiempo tus análisis de pilotaje, uno no puede más que preguntarse cómo lo haría Ayrton en un monoplaza actual. Al ver a los más rápidos pilotar de forma tan diferente, con freno aplicado hasta pasado el vértice y dosificando tan linealmente el acelerador, la técnica de Senna (dicho en tono jocoso) se parece más a la de los Palmer que a la de los Hamilton… ni hablar del mareo que le hubiese dado a la UP Honda actual!
    Saludos desde Argentina!

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    • diezcilindros · febrero 4

      Muchas gracias, Fernando ^^.

      Sí, ciertamente esta manera de pilotar dando gas a toquecitos suena a mal piloto en 2018. Simplemente, hay que entender el contexto. En los coches turbo de hace 30 años, sin TC, con lag y con mucha menos estabilidad que los de ahora, es difícil considerar que el estilo correcto para ambos sea el mismo. Está claro que Ayrton se acercaba al óptimo de su época hasta principios de los 90, y de hecho cuanta más electrónica había menos espectacular fue.

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    • RODOLFO RUBEN BARRAGAN LEON · febrero 5

      yo considero que Ayrton en un monoplaza actual sería igualmente grande y espectacular como ninguno, los grandes pilotos sea la época que sea dominan a la máquina, nunca alrevés. veríamos grandes carreras, grandes calificaciones, grandes rebases, grandes hazañas y no pocas sorpresas. Un gran gusto leer estos artículos. Saludos a todos!

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  2. SportPrototipos · febrero 4

    Según he podido ver en varios onboard (especialmente en el de Suzuka con el NSX) es, y como apunta el compañero anterior), muy “imperfecto”. Y aquí quiero matizar algo muy importante.

    Ese estilo (nada válido hoy día para condiciones normales), es una alegoría humana a los conceptos Honda de “Screamer” o “Big Bang” de los 80 y bien entrados los 90. (Esto lo dejo a quien quiera bucear y buscar qué es).

    Con esto quiero decir que, al igual que los Screamer y los Big Bang, podemos encontrar “all-rounders”, ” High-Ends” y mas.

    Mi teoría es que a Senna , aparte de su talento, le vino como anillo al dedo a su estilo esas distribuciones mecánicas que en sus manos, brillaban.

    Por ejemplo, Mansell era radicalmente opuesto a Prost, y sólo hay que ver las diferencias técnicas entre ambos; ambos rápidos. Paradójicamente, Mansell ganó su entorchado en un año muy favorable a las características de Prost, y Prost arrasó el año siguiente.

    El resto es historia.

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  3. Oscar Segura · febrero 4

    Grande!!! Bravo Diez Cilindros, me hicieron emocionar, Ayrton siempre sera mi maximo idolo.

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  4. casillademarcos · febrero 5

    Excelente entrada (y en mi caso muy emocional). Ayrton generaba (y sigue generando) ese fanatismo romántico que logran todos los grandes ídolos carismáticos y anti-sistema, como McEnroe, Alí o Maradona, por citar algunos ejemplos, sobre todo después de la pelea con Balestre.

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  5. Ale Cop · febrero 6

    Recuerdo por aquella época, que Fangio le tenía mucho aprecio, incluso Ayrton solía ir a visitarlo. Cuando ganó su tercer campeonato, Fangio dijo que él quería ser el que le entregue la quinta copa mundial cuando la ganara.

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  6. AlcarriaF1 · febrero 7

    Ayrton Senna, el mejor.

    Gracias Díezcilindros por entradas como ésta. Dan todavía más valor a grandes pilotos de la historia de la Fórmula 1.

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