Una caída preocupante

(Fuente foto de portada: GPUpdate.net)

Por séptimo año seguido, la audiencia global de la Fórmula 1 descendió. Malas noticias para un negocio que, como todos, sólo piensa en crecer ilimitadamente año tras año. Uno de los motivos principales, obviamente, es la proliferación de las emisiones de pago, que a corto plazo aportan al deporte unos ingresos bastante superiores a los de las opciones gratuitas pero que a largo plazo ponen en entredicho el futuro de la F1. ¿Cómo se van a conseguir nuevos fans si para toparse con el deporte en la TV ya tienes que ser un aficionado lo suficientemente acérrimo como para pagar por él?

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Al principio, la Fórmula 1 era un deporte para los ricos. Un aristócrata o un hombre de negocios exitoso podía plantarse en la parrilla junto a algún fabricante o alguna empresa profesional de carreras. Al acabar el Gran Premio, los pilotos salían juntos a alternar o jugaban un partido de crícket. Era puro divertimento. Entonces llegó Bernie Ecclestone y se dio cuenta de que se podía hacer negocio. Los hombres de carreras (Dennis, Williams, Tyrrell…) ya se aprovechaban del interés popular para poner patrocinadores, pero Bernie les hizo verdaderamente millonarios ofertando el producto por televisión. Ya no sólo aquellos que acudieran al circuito disfrutarían de la emoción de la velocidad; había millones de potenciales consumidores de aquellos “anuncios rodantes” que, de forma directa o indirecta, volverían ricos a los propietarios a cambio de ofrecer un espectáculo deportivo puntero. Los teleespectadores, así, se convirtieron en la pieza básica del deporte. Sin ellos, no habría dinero. Y a tenor de los últimos movimientos, parece que se está dejando de contar con ellos. La Fórmula 1 está en apuros.

El aficionado se encuentra con una valla en forma de “televisión de pago” que le impide acercarse de veras al deporte. Las consecuencias ya se ven: descenso continuado de los teleespectadores.
(Fuente: pinterest.com)

El registro ofrecido por Formula Money, los analistas de los datos económicos del deporte, es claro: desde 2011, año tras año disminuye el número de espectadores únicos. Estas cifras, en especial la de 2017, están sujetas a interpretación debido a la variación de los criterios o la metodología utilizada, pero en todo caso la tendencia es evidente. Los motivos pueden ser variados: la pérdida de atractivo con los motores V6, la tiranía de Mercedes, la falta de maniobras de adelantamiento valiosas… puntos por supuesto debatibles y opinables, pero que parecen explicar la situación actual. Pero más allá de ellos, seguramente el punto más importante sea el de la migración de los derechos televisivos hacia cadenas de pago. En todo el mundo se observa cómo las grandes cadenas públicas o privadas que emiten en abierto no pueden competir frente a las ofertas presentadas por los canales de suscripción. En España, Atresmedia (30-40 millones de euros por temporada) hincó la rodilla frente a los 65 millones que paga Movistar. En Reino Unido, Sky tendrá desde 2019 la exclusividad por la llamativa cifra de 170 millones de libras al año. En Italia, en Holanda, en Estados Unidos… con la notable excepción de Alemania, en casi todo el mundo la solución para ver toda la temporada (y no sólo unas carreras o los highlights) es pasar por caja. Las grandes corporaciones que poseen los derechos de emisión cuentan con una ventaja fundamental: pueden repercutir los enormes costes en una amplia masa de clientes, incluso aquellos que no ven la Fórmula 1. 650.000 personas vieron de media cada carrera por Sky en Reino Unido: rentabilizar eso supondría poner una tarifa de 13 libras por GP, una cifra que casi nadie estaría dispuesto a pagar. Sin embargo, pueden jugar con cargar un sobrecoste a otros paquetes de televisión y poder promocionar un precio más económico (en términos relativos) de su canal de F1. Algo muy parecido hacen las grandes compañías de telecomunicaciones en España, subiendo las tarifas de fibra óptica para absorber los costes del fútbol. Pero independientemente de los ingresos que obtenga la Fórmula 1 de ello, el número de teleespectadores se ve forzosamente reducido. Francia pasó de 5 millones en 2012 a menos de uno al año siguiente; España bajó de 2,1 millones en 2015 a 200.000 en 2016. Y así en todos los países. En los casos en que se dividían los derechos entre abierto y de pago, es decir, con competencia, la segunda opción usaba como reclamo el no poner publicidad y el aportar una retransmisión de más calidad. Pero una vez canibalizada la primera, los operadores de pago podían introducir anuncios y rebajar costes (por ejemplo, dejando de ir a los circuitos) con menos miedo, al haber monopolio. Y por ese aro, obviamente, pasa menos gente.

Un coche patrocinado por tabaco gana en un circuito patrocinado por cerveza. La televisión de pago ha cambiado la fisionomía, cantidad e implicación de los sponsors. (Fuente: f1-web.com.ar)

Pero si los derechos se siguen vendiendo cada vez por más dinero, ¿por qué iba a ser un peligro para la Fórmula 1? Básicamente por dos motivos. El primero es que los patrocinadores de los equipos (y los que tiene el deporte por sí mismo) serán cada vez más reticentes a poner dinero, puesto que su audiencia objetivo, como se ha visto, es cada vez menor. Eso sí, ésta es de mayor poder adquisitivo, lo cual posiblemente transforme las marcas anunciadas en el deporte. No es de extrañar que compañías de relojes, cruceros y otros divertimentos relativamente caros hayan abundado en la última década, mientras que el tabaco y la cerveza han perdido bastante punch. El segundo motivo es el verdaderamente preocupante: una persona no aficionada sólo podrá engancharse si antes ha contratado el canal que emite la F1 para encontrarse con ella en la tele. Paradójico, ¿verdad? Un escenario en el que sólo los hijos cuyos padres ya sean aficionados se postulen como la nueva generación de teleespectadores es perfectamente posible, y a la larga hará que el número de seguidores sea decreciente, una palabra tabú. Liberty Media se ha puesto manos a la obra y ya está trabajando en un enfoque “norteamericano” que, como el NBA League Pass, permita a los usuarios acceder directamente al contenido sin intermediarios. Un servicio de streaming que se salte a las televisiones y suponga un giro radical a la concepción habitual de las retransmisiones. Sean Bratches ha soltado algunos globos sonda para ver cómo reacciona la comunidad: “introduciremos una oferta directa de streaming para los fans con contenido tanto en directo como en diferido. Además, los fans tendrán acceso a datos directamente desde los coches. Uno será gratuito, mientras otros, para los fans más avanzados, estará detrás de una barrera de pago. La emisión en abierto implica alcance, pero el dinero está en la televisión de pago. Lo ideal es que el 25-30% de las carreras sea en abierto y el resto de pago. Funciona en Francia y otros países, pero hay algunos donde no deberíamos movernos a ese modelo todavía“. Esa dualidad entre el alcance que da un evento gratuito y el dinero que da el pago por visión parece la solución más estable a largo plazo: disponer de unas carreras en abierto, o de sólo parte del contenido, puede ayudar a que la gente no aficionada “tropiece” con el deporte y, si se engancha, comience a pagar por verlo, a modo de un tráiler y la película en el cine. Pero los contratos con la televisión, especialmente aquellos firmados con Ecclestone al mando, retrasarán la implementación de este sistema en muchos países.

En concreto, el globo sonda de Bratches era que la suscripción mensual del servicio, que está por ver si llegará o no en 2018, podría ser de unos 7 euros al mes (sin muchos más detalles sobre la verdadera composición del producto ofertado). Con las cifras actuales de espectadores, esa medida sería ruinosa para la Fórmula 1, pues ganaría más dinero con el enfoque actual. Pero la clave está en que muchas personas verían con buenos ojos pagar sólo 7 euros, sin necesidad de todos los demás productos ofrecidos por las compañías para venderte el deporte, y darse de baja cuando quieran sin necesidad de cambiar su telefóno, Internet o paquete de televisión. Y es que probablemente la televisión de pago sea imprescindible, pero si se hace bien conseguirá llamar a muchos más espectadores que hoy día. Y si hay más espectadores, los patrocinadores estarán dispuestos a seguir invirtiendo y la renovación generacional de la afición estará asegurada. Así que acertar con el modelo de emisión será clave para el devenir a largo plazo de la Fórmula 1. El futuro está en juego.

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6 comments

  1. AlcarriaF1 · febrero 18

    Para mí, la clave es una inscripción barata al mes
    (10€ o menos) a la F1 directamente y a ser posible en español, puesto que es un mercado muy importante en el mundo. Además sería conveniente que hubiera 4 o 5 carreras gratis por temporada. En España por ejemplo las de Montmeló, Silverstone, Monza o Mónaco serían las más lógicas para retransmitir

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  2. Francisco · febrero 18

    En mi opinión el modelo debe ser con visión más global, tanto en el formato de TV de pago -no es igual en Europa que en China- como en el aspecto media. La manera de ver y consumir TV , deportes, información, etc, está cambiando igual que lo hizo el sector de la música combinando música gratis&publicidad con música HIFI&pagando.
    Además las carreras son cada 1-2 semanas habitualmente, por lo que hay una ventana temporal entre carreras con potencial de consumo e ingresos ( ver fútbol, basket,…). Lógicamente obliga a cambiar modelos de comunicación, actos de los equipos y pilotos, seguimiento, formato de competición, en fin, salir de la burbuja de cristal (de diamante mejor dicho).

    Hay mercado, y por tanto negocio por desarrollar, del que Liberty sacará rentabilidad ( es su business), si bien hace falta que el producto ofrecido sea interesante, y eso es más complejo…

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    • diezcilindros · febrero 18

      Es interesante que menciones lo de que las carreras son cada 2 semanas. Esa es una diferencia fundamental con el fútbol, donde hay al menos un partido al día. Ese detalle también disuade al espectador: “¿pagar 10 euros al mes por 3 horas de carrera?”.

      Por cierto, se me pasó contestarte en la entrada sobre el azar en la F1, y quería haber añadido la importancia que tiene el hecho de que los equipos disponen de una barbaridad de datos a la hora de plantear un Gran Premio. Aprenden de los tres compuestos en los libres, y el domingo tienen una enorme capacidad de simulación de millones de variables (especialmente con la conexión en directo con la fábrica) que reduce el margen de error al mínimo. Por no hablar de una centralita electrónica tan desarrollada que pueden “automatizar” la conducción hasta un punto en el que coches y pilotos dejan de ir al límite. Y lejos del límite, menos errores y menos imprevisibilidad. Creo que sería una buena idea simplificar varios de estos asuntos para que los equipos no puedan encontrar tan fácilmente el “punto óptimo” de las gomas, la mecánica, la estrategia…

      Creo que con más margen para el error, el número de espectadores podría pegar un buen subidón ^^.

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  3. numancia54 · febrero 20

    Pues yo creo que es muy peligroso que el futuro esté en los hijos de los actuales aficionados, creo que tiene un recorrido muy corto…
    Para mí, como bien dices, lo importante es la combinación y buscar la fórmula, como todo en la vida.
    Me parece interesante la fórmula de unas carreras en abierto, para poder enganchar nuevos aficionados, pero esas carreras en abierto, tendrán que tener también el ingrediente de la emoción o tener gancho para que pique el nuevo aficionado y pase por caja.
    A día de hoy, se me hace difícil pensar que un aficionado ocasional se plantee pasar por caja viendo una carrera de las actuales. Es decir, unido con otro debate, habría que buscar también el aliciente de la emoción.
    En este deporte, creo que pasa al contrario que en el resto. Me explico. En el resto de deportes, la emoción va creciendo según avanza el evento, y normalmente, las audiencias mayores son en los minutos finales. En la Fórmula 1, creo que ocurre todo lo contrario, vemos la salida con emoción y después de unas vueltas, los aficionados puntuales, pierden el interes.
    Creo que es importante esto también.

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    • SportPrototipos · febrero 20

      En la qualy, está claro que falta un Shoot-Out al mas puro estilo oceánico.

      Establecer los 10 primeros, y sin parar el devenir de la Q3 nada mas que unos pocos minutos como máximo, jugársela a una sola vuelta, saliendo en lotes de dos vehículos con unos segundos 15-20 de diferencia entre ellos por distancia de seguridad.

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  4. Josué · febrero 23

    Creo que una forma interesante es combinar la Fórmula 1 con las tradiciones de cada país, por ejemplo en México combinar la carrera con el tradicional día de muertos es auténtico espectáculo. Sería una forma en el que los principales patrocinadores de cada GP fueran los propios países para atraer el turismo a través de las carreras, y entre más medios de difusión existan mucho mejor tanto por abierto como por pago y por televisión como por streaming, tal como sucede con la NFL.

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