Ricciardo salta la banca

(Fuente foto de portada: formula1.com)

El Safety Car a mitad de carrera transformó el relativamente anodino Gran Premio de China en una electrizante carrera. Y desde hace ya mucho tiempo, todas las electrizantes carreras han sido el reducto donde Daniel Ricciardo demuestra que la Fórmula 1 es mucho más que ser rápido. Gracias a una estrategia al principio suicida pero a toro pasado maestra, el australiano ha conseguido la 6ª victoria de su trayectoria mientras le daba a su compañero una lección sobre cómo adelantar.

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Objetivamente, Max Verstappen es un piloto más rápido que Daniel Ricciardo. Desde hace más de un año, la delantera en clasificación la lleva el holandés, y ya es habitual verle por delante en parrilla. El #33 conduce a la perfección, maximizando todas las fases de la curva en el absoluto límite; el #3, por su parte, es un mago de la frenada tardía pero a cambio de una menor velocidad en salida de curva que tiende a lastrarle en la recta posterior. Esa diferencia de artes se aprecia, fundamentalmente, el sábado, y se traslada al domingo en tanto que la posición en pista es, a veces, capital. Pero en las carreras hay todavía margen para más talentos. El de la salida, el de ser rápido con ruedas frías, el de hacer un adelantamiento o el de defender la posición con uñas y dientes. Y Ricciardo, el maestro de la apurada por el interior, ha tenido hoy una oportunidad para enseñarnos que no hace falta ser el piloto más absolutamente rápido del mundo para ganar una carrera de coches. 24 horas después de estar a puntito de no salir a clasificar por un fallo de su motor en los libres, el australiano completó una soberbia remontada con la que puso en evidencia a más de un hombre en la parrilla.

Räikkönen tracciona mejor que Vettel, como se temía el alemán, y el finés se vio obligado a levantar, siendo desbordado por 2º GP consecutivo por Valtteri Bottas. (Fuente: formula1.com)

La carrera, como le suele suceder a Red Bull desde la introducción de los motores híbridos, no estaba destinada para ellos. En teoría, esto iba a ser una cabalgada de Sebastian Vettel mientras Kimi Räikkönen le protegía de los Mercedes, presumiblemente más rápidos con gomas blandas y medias (las que hoy se iban a usar). Verstappen y Ricciardo, en tercera línea y partiendo con ultrablandos, tenían varias opciones abiertas a nivel estratégico, pero todas pasaban por usar su superior agarre para ganar posiciones en la salida. Y de todo lo planeado, salieron algunas cosas. Ayer, Vettel bromeaba con Davide Valsecchi en las entrevistas post-clasificación sobre el hecho de que en el lado derecho había algo más de goma, y le preocupaba que Kimi pudiera traccionar mejor. En sitios como Malasia, la situación es similar, y hace 7 años decidió cambiarse de sitio la pole position. En Shanghái, sin embargo, la P1 sigue en el lado tradicional, y la aceleración inicial es un riesgo. Y a las 14:10 hora local, se demostró que Seb tenía razón. Räikkönen aceleró ligeramente mejor y le comió 4 de los 8 metros que les separaban en la parrilla. Llegó al fin la curva 1 y había que tomar una determinación. Vettel giró como si estuviera solo y confió en que el #7 levantaría el pie. Exactamente fue lo que ocurrió, pero al altísimo coste de que Bottas se le colaría por fuera al finés. Más atrás, ningún RB había maximizado su tracción, pero Verstappen demostró que, en la situación de Kimi, él no habría levantado: se ciñó al interior de la curva 1 y comenzó a recortar metros a Hamilton, hasta completar la pasada en la curva 3. Salió rápido cogiendo el rebufo de Räikkönen hacia la 6 y le quitó la posición de podio por fuera al Ferrari. La cobertura rossa desapareció al instante por segunda carrera consecutiva y, como se ha demostrado en todo lo que llevamos de temporada, eso sería clave. Más allá de algún achuchón por atrás, en particular entre Sergio Pérez y Fernando Alonso, la salida fue bastante limpia. Era hora de los neumáticos.

Bottas desbordó a Vettel con unas perfectas vueltas de entrada, de salida y un pit stop sin mácula. Ferrari dejó vendido a Räikkönen, quien sólo pudo intentar estorbar a Valtteri. (Fuente: formula1.com)

La idea para Ferrari y Mercedes era hacer SM, pero no podían sólo enfocarse en ellos. Red Bull, empezando con los US, pararía antes y por tanto les haría undercut. Luego estaría por ver si fueran a 1 ó 2 paradas, pero en todo caso serían obstáculos en algún momento e interferirían en la pelea por el triunfo. Éste se lo pasaron a disputar Vettel y Bottas como en Baréin, pero en esta ocasión Seb parecía tenerlo ligeramente bajo más control. La ventaja en velocidad punta del Ferrari, en todo caso, sólo es efectiva los sábados; en carrera, por temas de consumo, el Mercedes vuela mucho más rápido y le limaba un cuarto de segundo en la larga recta de atrás, y décima y media en la de meta (en ambos casos sin DRS). Los 2,5 segundos de las primeras vueltas pasaron a 3,5 hacia la vuelta 15, fuera de la ventana de undercut: en cuanto parase Bottas, al giro siguiente podría entrar Seb sin perder la posición. Los pilotos de la media parrilla clasificados a Q3 comenzaron a parar, víctimas de la degradación del ultrablando, alrededor del 11º giro. Pero Red Bull, como vimos el viernes, conseguía estirar este compuesto varias vueltas más. Así, no fue hasta la número 17 que los de Milton Keynes decidieron meter a sus coches dentro. Sí: sus coches, en plural. Habitualmente, el piloto que va delante elige si parar antes o después que su compañero. Pero Verstappen no tenía potencial de undercut con Bottas (6,2 segundos por detrás) y, sin embargo, Ricciardo sí (a 1,8 de Hamilton). Si hubieran parado sólo a Max, Räikkönen y Lewis habrían parado al giro siguiente y habrían dejado sin opciones al australiano. Así que Christian Horner y los suyos tomaron una especie de decisión salomónica que, en el fondo, era la solución óptima: parar a sus dos balas a la vez. Separados por 6 segundos, los mecánicos podrían atender a ambos sin pérdida de tiempo. Era arriesgado, pero en condiciones normales saldría bien. Max conservaría su ventaja por ir delante y a la vez le daban a Ricciardo una opción de pelear. Para más inri, a pesar de tener 2 juegos nuevos de blandos, Red Bull puso medios en ambos coches. ¿Iban a llegar hasta el final? Si así sucedía, la posición en pista que ganasen sería clave. Así que Mercedes reaccionó a toda velocidad: parada de Hamilton en la vuelta 18, y Ricciardo cubierto. Por qué Kimi no paró a la vez que Lewis para asegurarse la 4ª plaza (y 2 puntitos menos para el inglés) es un misterio sin resolver, pero que no lo hiciera tampoco en el 19º giro para cubrirse del undercut del tetracampeón nos deja totalmente fuera de juego. Bottas sí que usó ese giro para detenerse, pues su ventaja sobre Verstappen era alta y aún no había riesgo; de paso, aunque a 3,4 de Seb, se daba una remota opción. Ferrari sí respondió como debía y detuvo al alemán en la vuelta 20. Pero entonces sucedieron las tres cosas que tenían que aunarse para que las cuentas le salieran a Bottas: la vuelta de entrada del #5 fue 4 décimas más lenta que la de Valtteri; el pit stop, 1 segundo peor. Y la vuelta de salida del finés, otro segundo más rápida de lo que habían hecho, por ejemplo, los Red Bull. Combinando todo eso con el hecho de que Seb dio esa vuelta con gomas viejas, se entendió lo que estaba sucediendo: de forma totalmente inesperada, el Ferrari salió de boxes por detrás del Mercedes.

Baréin queda muy lejos. Pierre Gasly completó un muy mal fin de semana llevándose puesto a su compañero Brendon Hartley y propiciando la salida del Safety Car. (Fuente: formula1.com)

La carrera había cambiado completamente sin que nadie lo pudiera haber previsto. ¿Cometió Ferrari un error? ¿Fue mero talento de Valtteri y sus mecánicos? Si se da por hecho que el líder es el que tiene que parar en último lugar, siempre como respuesta a lo que hagan los demás, la Scuderia no hizo nada mal; simplemente, fue una serie de catastróficas desdichas las que le impidieron salir líderes. ¿Quién sabe si la parada hubiera podido ser más rápida de no haber ocurrido lo de Baréin hace 1 semana? Ahora Valtteri tenía la victoria en su bolsillo… pero no el liderato, porque Räikkönen seguía sin parar y nadie estaba entendiendo nada. Dado que era obvio que iba a ir a SM, no tenía sentido hacerle perder tiempo con los blandos usados. Tenía que haber hecho coincidir su parada o bien con la de Lewis o bien con la de Valtteri, pero inexplicablemente no se detuvo, y casualmente de ese fiasco nacía ahora un rayo de esperanza para Ferrari: Bottas le iba a cazar y podría ralentizar su marcha para que Vettel se acercase a su caja de cambios. Pero el #77 le despachó con una arriesgadísima maniobra por el exterior de la curva 1 en la vuelta 27, y no hubo opción. Al final de ese giro, un derrotado Räikkönen entró, puso medios y cayó a la 6ª posición, totalmente alejado de cualquier posibilidad de mejora. Hasta que en la vuelta 29, Pierre Gasly se llevó puesto a Brendon Hartley y ambos Toro Rosso dejaron un reguero de piezas en la horquilla que obligaron a Charlie Whiting a desplegar el Safety Car y dar un auténtico vuelco a la carrera. ¿Ahora qué? El timing le vino de perlas a los que iban del 3º para atrás (salvo a aquellos que acabasen de parar, como Alonso). Y los Red Bull, sabedores de que tenían un juego nuevo de blandos para cada coche (de hecho, dos), se metieron a boxes. De nuevo apilados uno detrás de otro, pero esta vez a bajo coste. Hamilton desechó entrar, Kimi obviamente también y los dos líderes, tras deliberarlo, se quedaron igualmente en pista. La impresión que daba la carrera es que adelantar era bastante difícil y que merecía más la pena la posición en pista que los neumáticos frescos. Así, que Max cediera la 3ª plaza y Daniel la 5ª parecía un error. Cuán equivocados estábamos.

Un poco de humo para el respetable: un coladísimo Verstappen se llevó puesto a Vettel, destrozando su carrera y dañando su liderato en el Mundial. (Fuente: formula1.com)

Desde antes de la carrera se podía prever que la goma idónea para Shanghái sera la blanda. La media, seguramente, era demasiado dura y sólo serviría por el hecho de que permitiría ir a 1 parada. El Safety Car lo que hizo fue congelarla y dejar vendidos a los Mercedes y los Ferrari en la resalida: un compuesto bastante usado y frío iba a ser muy poco competitivo, y la realidad incluso superó las previsiones más pesimistas. Max y Daniel pasaron al ataque… y se vieron las enormes diferencias entre uno y otro, especialmente en 2018. Verstappen se ha ganado una legión de admiradores por sus audaces maniobras, y otra de detractores cuando éstas no salen bien. Y en lo que llevamos de año, a Max le sale cruz todas las veces que ha intentado algo osado. Cuando se marchó el Safety Car, intentó meterle el coche por todos los medios a Hamilton, aquel con el que se las tuvo tiesas en Sakhir, lanzándose a una maniobra arriesgadísima por el exterior de la curva 7. Verstappen perdió el control sobre las virutas y fue pasado por Ricciardo, pues el australiano se acababa de merendar a Räikkönen en una maniobra clásica, sin DRS, al final de la recta de atrás. El #3, ya 4º, se metió en el podio con uno de sus habituales “dive bomb” sobre Lewis en la misma horquilla. 2 giros después, y con un supersónico ritmo en su RB14, se quitó a Vettel mucho antes de la frenada de dicha curva. Sólo quedaba Bottas por delante, y no hubo color: en la vuelta 45 se metió por dentro en la curva 6 en un adelantamiento soberbio que pudo acabar muy mal: Valtteri cubrió el movimiento y Daniel, en vez de abortar, simplemente soltó antes los frenos para ganar la posición y luego los clavó en el vértice para pasar la curva. Uno de esos momentos que bien valen una entrada. ¿Verstappen? El holandés, tras quitarse a Lewis en esa misma curva 6 de forma convencional, se preparó la pasada a Vettel por un puesto en el podio. No era el momento en la vuelta 43, pues le faltaban 10 metritos, pero Max vio un inexistente hueco en el interior de la curva 14, igual que a Gasly le pareció verlo con Hartley, y chocó contra el SF71H. Ambos trompearon, Seb dañó irreversiblemente su fondo plano y sus gomas al completar el donut para reincorporarse, Hamilton les evitó yéndose por fuera y Kimi pasó por dentro para ganarle la plaza a los tres y ponerse en podio. Posteriormente, Max reconocería que hoy fue un día de aprender lecciones. Los 10 segundos de sanción que le metieron al holandés también le servirían.

En un día en que los dos principales aspirantes al campeonato al final acabaron hundiéndose (Hamilton adelantado una vez más por Max, pero siendo finalmente 4º por la penalización al #33; Vettel, 8º, pasado por Hülkenberg y, de forma controvertida, por Alonso en el penúltimo giro tras haber perdido muchísimos puntos de apoyo aerodinámico), Red Bull dio el extra que le pedíamos el jueves. Tocaba resarcirse en Shanghái de dos aciagos domingos, y a buena fe que lo lograron. El triunfo de Ricciardo tuvo los ingredientes adecuados para ser recordado: una estrategia brillantemente ejecutada, en la que nos dejaron a los demás por tontos, y un pilotaje al límite pero calculado. E igual que a Daniel no le hace falta ser el más rápido para demostrar que, a la hora de sumar 25 puntos, es tan (¿o incluso más?) aplicado como su compañero, Red Bull no necesita tener el coche más rápido para dar un disgusto a Ferrari, que acariciaba con sus manos la tercera victoria seguida, y a Mercedes, que aunque parezca mentira aún no ha ganado una sola carrera. En Azerbaiyán tendremos una nueva entrega de este muy entretenido 2018; como sea parecido a lo del año pasado, búsquense un desfibrilador…

¿Echabais de menos el shoey? (Fuente: formula1.com)

RESULTADOS CARRERA: (click, PDF)
CLASIFICACIONES: (click, PDF)

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5 comments

  1. casillademarcos · abril 15

    Finalmente: siempre me dio la sensación que el bueno de Daniel siempre parecía ganar carreras que no erran para él. Que siempre teníaun golpe de suerte por abandonos o por accidentes delante de él para llevarse carreras que, a priori, no le correspondían.
    Me dio mucho gusto que en este caso su suerte se la hizo él y si las últimas 10 vueltas de Bahrein me pusieron lospelos de punta, cuando faltando 20 visualicé un 1/2 de Red Bull me dio taquicardia. Pero el bueno de Max hizo de las suyas.
    Resoecto del incidente Max me pregunto desde hace un tiempo si las penalizaciones no deberían tener alguna relación con el daño generado, más que con el incidente en si mismo. No se si tengo claro cómo esto podría ser aplicado, pero me da la sensación de que Max acabe quinto cuando si la carrera duraba una vuelta más a Seb se lo merendaba Sainz termina siendo un poco injusto.

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    • diezcilindros · abril 15

      El tema de las sanciones es algo a lo que yo le doy muchísimas vueltas, incluso más allá del ámbito deportivo. En lo que es la F1, desde luego me hace pensar. Si me preguntas hoy, te diré que la sanción debe ser algo que compense el daño que has hecho y el propio perjuicio que te has causado, y en cada accidente podría ser diferente. Si tú te llevas a un piloto por delante pero por la acción tú mismo abandonas, igual no merece la pena añadir penalización; bastante tienes ya. Pero ya te digo: pregúntame mañana e igual te digo algo distinto. El hecho de solventar negligencias iguales con sanciones iguales también parece, sobre el papel, bastante justo y ecuánime, ¿no? En verdad es un tema bastante difícil.

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      • Gerard Pujol · abril 15

        Sobre las sanciones es un tema complicado pero hoy hemos visto dos muy parecidas (Gasly y Verstappen) con la misma sanción. Te puede parecer suficiente o insuficiente pero al menos es ecuánime. Otra cosa son acciones como las de Vettel en Azerbaiyán que realmente no hay por donde cogerlas y que veo muy complicado satisfacer ampliamente aplicando una sanción ya que se pueden interpretar intenciones, daño potencial, actitudes y eso lo hace complicado…

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        • casillademarcos · abril 17

          Es un buen punto el de la ecuanimidad: recuerdo México 2016 con Lewis cubriendo el interior en la largada vs Rosberg y pasando de largo las S sin sanción y Max cubriendo el mismo interior contra Vettel. El primero sin sanción y Max con cinco segundos.

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  2. Gerard Pujol · abril 15

    En esta carrera Red-bull fue el listo de la clase y ejecutó un domingo perfecto para Ricciardo (que bueno es y que poco se le reconoce) y Verstappen se inpacientó en el peor momento destrozando la carrera de Seb. Es lo que tiene de malo Max, no es capaz de esperar, se lanza sin pensar que en unas curvas más tendrá más margen, lo podrá hacer más fácil. Es muy muy bueno y rápido pero si no pone cabeza en estos momentos no llegará muy lejos. Sigo sin entender que han hecho con Raikkonen, lo han condenado a cambio de nada…
    Y llevamos 3 carreras de 2018 y las últimas dos han sido espectaculares… Que gran temporada vamos a vivir!

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