Empezamos de nuevo

(Fuente foto de portada: formula1.com)

Todo hacía presagiar que Sebastian Vettel y Ferrari tenían, por los pelos, la delantera este fin de semana en Canadá. El nuevo motor italiano y la falta de evolución de Mercedes sugerían un buen resultado para la Scuderia. Pero lo que no podíamos imaginar era la tremenda falta de ritmo no sólo de Lewis Hamilton, batido sin remisión por su compañero, sino de su W09, víctima de una errónea refrigeración. Así, otro aburrido Gran Premio terminó con casi un empate técnico en cabeza que nos devuelve adonde estábamos en Australia, pero con el matiz de saber que la igualdad entre ambos favoritos es prácticamente máxima. El Mundial promete ser muy interesante; sólo falta que las carreras también lo sean.

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Cada vez son más las voces que claman contra la excesiva dureza de los neumáticos Pirelli… si bien está por ver que dicha dureza sea cierta. A poca gente le parece serio que el hiperblando dure más de 20 vueltas sin atisbo de precipicio en su rendimiento y que el ultrablando haga 50 giros sin problemas. La mujer del César no sólo debe ser honrada sino parecerlo, y desde luego el nombre dado a estos compuestos de 2018 suena a chiste. Pero la realidad es más difícil. Ciertamente, los neumáticos no son tan duros como parecen. Lo que sucede es que los equipos obligan a sus pilotos a cuidarlos sobremanera para evitarse ir a dos pit stops. ¿Por qué? Porque dos pasos por boxes requieren adelantar en pista. Y, amigos, ése es el principal problema. El diferencial de velocidad necesario para sobrepasar es tan inmenso con los vehículos post-2017 que casi ninguna estrategia alternativa merece la pena. Sólo dos carreras esta temporada se han ganado a más de una parada: China y Azerbaiyán. Ambas, claro, porque contaron con un Safety Car que hacía que ese segundo pit stop fuera muy barato. En Canadá, en Mónaco, en España, en cualquier otra carrera perder 20 segundos para intentar luego recuperarlos teniendo que adelantar en pista es siempre un error (véase Ferrari en Montmeló). No culpen sólo a Pirelli: culpen a quien introdujo una normativa que, efectivamente, ha traído los coches más rápidos de la historia, con los efectos secundarios negativos que ampliamente anunciamos en su día.

Verstappen parece tenerlo ganado… pero Bottas se defiende y mantiene la 2ª posición. (Fuente: formula1.com)

El consuelo es que tenemos a tres equipos en disposición de ganar carreras. Lo harán con puño de hierro en todas ellas (es difícil elegir qué actuación de los tres últimos Grandes Premios fue más dominante), pero al menos los colores cambian y la igualdad en la tabla de puntos tiene el potencial de inducir algo de emoción. Eso ocurrirá, sobre todo, a partir de verano. Mientras tanto, tendremos un evento insulso como el de Canadá, decidido no ya en la primera curva, sino en la clasificación. Sebastian Vettel se hizo con la pole, Valtteri Bottas clasificó 2º y Max Verstappen partió 3º, con una cortísima aceleración hacia la primera curva y un único paso por boxes previsto. A nadie le sorprendió el resultado final, claro. Todos reaccionaron bien al apagado de semáforo, pero particularmente rápido lo hizo Max, que se emparejó con Valtteri antes de la frenada y todos dimos por consumado el adelantamiento. Pero algo pasó: ¿fue un inesperado arrebato de tenacidad de Bottas (hasta el propio Nico Rosberg reconoció en los micrófonos de Sky que estuvo bien ver al #77 defender así la posición, muestra de lo sorprendido que estaba) o que Verstappen estaba en modo “vamos a acabar esta carrera sin problemas”? El caso es que el Mercedes aguantó por fuera el envite y contraatacó con el interior de la curva 2, manteniendo la segunda posición. Más atrás, Ricciardo se quitó a Räikkönen, Ocon a Hülkenberg y Lance Stroll a varios coches: desde la P16 en parrilla, se encontró peleando con Brendon Hartley por la 13ª plaza en la curva 5. El canadiense iba por dentro, pero probablemente por culpa de un toque anterior con un McLaren perdió algo de apoyo, se fue largo y, sobre las virutas, derrapó. El problema es que a su izquierda tenía a Hartley, atrapado entre él y el muro, y el Williams le cerró el paso al irse de atrás. La física actuó y el STR13 se elevó entre la pared y Stroll. Brendon golpeó fuertemente su cabeza contra el reposacabezas y su coche se montó sobre el FW41. Ambos, destrozados, se dirigieron en línea recta frente a las protecciones en un aparatoso accidente sin mayores problemas en su integridad física. La moral, eso sí, quedó bastante tocada. Safety Car.

Un roce entre Pérez y Sainz en la resalida acabó con el mexicano hundido en la tabla. El #11 pidió bandera negra pero los comisarios decidieron no actuar. (Fuente: formula1.com)

Era demasiado pronto para que un hombre de arriba con HS (es decir, un Red Bull) lo aprovechase para parar a bajo coste, así que todo siguió igual y las hostilidades se desatarían en la resalida. Sainz y Pérez colisionaron, con el mexicano trompeando y perdiendo toda opción de puntos, y Verstappen amagó con enseñarse a Bottas, pero todos en cabeza mantuvieron su posición y se dedicaron a ver cuánto podían alargar su stint. Vettel se escapó de Valtteri unos 4,5 segundos y el finés introdujo idéntica distancia sobre Max. El holandés lideraba un cuarteto que se jugaría las habichuelas en el pit stop. Dado que ambos Red Bull iban con los neumáticos qualifying, lo más probable era que parasen tirando a pronto (vuelta 15) y pusiesen SS hasta el final. Eso provoca una circunstancia en los pilotos que les rodean, y es que si éstos deciden estirar hasta su óptimo con los US (vueltas 25-30), posiblemente salieran perdiendo en el undercut. Y por mucho que pusiesen gomas más nuevas, adelantar sería imposible. Así que, al final, Hamilton y Räikkönen tendrían que hacer algo parecido a Milton Keynes a pesar de llevar otro compuesto. Lewis entró en boxes a la vez que Verstappen en la vuelta 16 (de paso para intentar corregir un problema con la refrigeración detectado por el equipo), pero el inglés confirmó que este no estaba siendo su fin de semana. Tras las tres pasadas de frenada en la horquilla el sábado, Hamilton volvió a cometer un error al derrapar y rozar la hierba en la salida del pit lane en una maniobra similar a la del segundo Ferrari en su último intento de Q3. Ahí perdió el tiempo suficiente para que Ricciardo respondiera en la siguiente vuelta parando, calzando prime y saliendo por delante del inglés. ¿Räikkönen? Sorprendido por los tempranos movimientos de Max y Lewis, y dado que iba 6º, la Scuderia razonó que no perdían nada intentando buscar un offset para, con neumáticos más nuevos, intentar alguna machada a final de carrera. Se detuvo 20 minutos después que este trío tras una serie de vueltas bastante competitivas, pero aun así salió de boxes detrás de Hamilton (por un pelo, eso sí) en 6ª posición. No había mucha magia.

Verstappen tuvo la carrera que necesitaba: limpia, sin errores y rápida, superando con claridad a su compañero Ricciardo.
(Fuente: formula1.com)

Vettel y Bottas se señalaban los ojos con el índice y el corazón y se los enseñaban al otro. Se estaban vigilando. La clave era sencillamente que Ferrari no repitiera el error de Bakú. Allí, ambos con sus gomas option, alargaron y alargaron su stint inicial buscando tal vez un Safety Car real o virtual para parar a bajo coste. Éste nunca llegaba, así que Vettel entró… y a los pocos minutos los Red Bull se inmolaban para darle a Valtteri justo lo que quería. Aquí, la Scuderia no iba ni en broma a hacer lo mismo. Simplemente esperaron a que Bottas entrase y al siguiente giro lo harían ellos; su ventaja de 5 segundos le prevenía de cualquier undercut. El #77 paró en la 36; el #5, en la 37. Todo perfecto, todo igual que antes. Al ser una carrera tan sosa, había muchos coches todavía en pista. Y en apenas 4,3 kilómetros, el tráfico se convirtió en un problema. Ser tan superiores a la media parrilla tenía que tener alguna contrapartida… y Vettel anduvo menos ágil lidiando con los doblados. Bottas se puso a 3,1 a 15 giros del final y amenazó con poner picante, pero en la curva 1 de su 56º giro, al doblar a Sainz, frenó sobre las virutas 5 metros demasiado tarde y se fue largo en la curva 2, perdiendo 2 segundos y la posición de nuevo con Carlos, quien de forma desesperante tuvo que volver a cederle el puesto. La pelea por el triunfo se acabó ahí… y ahora era la hora de Verstappen de intentar poner algo de picante a la carrera. Hamilton también estaba apretando de lo lindo a Ricciardo, mientras que el empuje de Räikkönen con gomas mucho más nuevas apenas duró dos vueltas, en otro decepcionante domingo del campeón de 2007. Ferrari podría haberle hecho parar, digamos, a 15 giros del final para poner un hiperblando casi nuevo y encontrar un diferencial de velocidad con el que atacar a Lewis en las últimas vueltas, pues la ventaja sobre el séptimo, Hülkenberg, era enorme, y no había nada que perder, pero Arrivabene y los suyos no quisieron aprovechar esa oportunidad. Red Bull, tanto al ataque como en defensa, se convertía en la protagonista de los últimos giros, un mérito interesante para un equipo que en esta pista tendría que haber sufrido bastante para ser 5º y 6º sin que el 4º les sacase mucha distancia. Su excelente chasis, de forma indudable el mejor de la parrilla, y un motor Renault no tan lejos del Mercedes en este fin de semana de limitación de daños para la factoría de Brixworth les permitieron asaltar el podio y firmar también la 4ª posición. Bottas resistió, Hamilton ni lo intentó.

Tampoco le hubiera servido de nada ni al holandés ni al inglés de haberlo logrado en las dos últimas vueltas. Y es que un malentendido con el momento de ondear la bandera a cuadros por parte de la celebridad de turno y el comisario del puesto hizo que Vettel viera el final del GP un giro antes. La normativa dice que cuando esto sucede, al estilo de la bandera roja, la carrera acaba con la clasificación de la vuelta anterior, en este caso la 68, y no hubo más trascendencia que la pérdida de la vuelta rápida que acababa de conseguir Ricciardo y una pasada de Pérez a Magnussen sin valor que realmente no quedó reflejada. Pero sólo de pensar lo que habría sucedido si hubiera ocurrido un intercambio de posición por puntos o incluso un abandono que se hubieran quedado sin efecto por semejante error debe hacer temblar a la FIA. Lamentablemente, ese desliz fue lo más comentado del GP, y eso es una malísima noticia para el deporte. La buena es que Red Bull está ahí, que Mercedes volverá con más potencia y que Ferrari recupera el liderato del Mundial de pilotos. Una excelente lección de Vettel permite a la Scuderia soñar de forma más nítida que en 2017. Veremos si al final el campeonato resulta memorable después de todo.

Winnie Harlow fue profética en los minutos previos al Gran Premio: sabía que haría historia con la bandera a cuadros… (Fuente: formula1.com)

RESULTADOS CARRERA: (click, PDF)
CLASIFICACIONES: (click, PDF)

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