No pueden esconderse

(Fuente foto de portada: caranddriver.es)

McLaren firmó en Canadá el peor Gran Premio de la temporada, y eso que el 2018 tampoco está saliendo ni mucho menos como esperaban. Si pensábamos que la segunda escudería más laureada de la historia del deporte debía estar luchando al menos por subir al podio aisladamente, la realidad nos demuestra que están a años luz de ello. Y entre 2015 y 2017 el poco potente y aún menos fiable motor Honda era la excusa perfecta. Pero tras el cambio a Renault, las cosas siguen prácticamente por donde las dejaron a finales de la pasada temporada. Es decir, muy lejos de donde por historia y presupuesto deberían.

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Algo pasó en el invierno de 2012 a 2013 en Woking. Jenson Button cerró con una victoria un Mundial que se disputaron Sebastian Vettel y Fernando Alonso porque McLaren tuvo una infinitud de lo que, eufemísticamente, llamaríamos “problemas operativos”. Cosas como errores constantes en los pit stops o un Jenson incapaz de entender los neumáticos durante un par de meses, pero no porque el MP4-27 fuera un mal coche. De hecho, Lewis Hamilton fue quien consiguió más poles, y tanto los sábados como los domingos nadie logró más P1 que McLaren. Pero al año siguiente, el MP4-28 apareció con una revolucionaria suspensión delantera pull-rod y el rendimiento se fue a pique: ni un solo podio. Y desde entonces, nada ha vuelto a ser igual. Brasil 2012 fueron la última pole y victoria de Woking, y ni con motores Mercedes (incluyendo un año de V6 cuando tenían de largo el mejor propulsor), ni Honda ni Renault han vuelto a tener éxito. Y eso sólo puede significar una cosa: McLaren ha olvidado cómo hacer coches ganadores.

México fue un día clave para entender que los McLaren-Honda no eran tan malos sólo por culpa del motor. (Fuente: soymotor.com)

Su rendimiento en 2013 y 2014, superando por los pelos a una Force India a la que cuadruplicaba en presupuesto, fue bastante poco competitivo, pero Martin Whitmarsh razonó que se avecinaba una era en la que sólo los fabricantes ganarían. Ser cliente era condenarse a ser, como mucho, segundo. Y McLaren está en F1 para ganar. Así que, descartada la fabricación de motores (una tesis que, desde nuestro punto de vista, no deberían dejar de lado), lo que hicieron fue traerse a un fabricante para sí mismos: Honda. El binomio evocaba la mejor época de McLaren, y si el matrimonio funcionaba dejarían con cara de tontos al resto de equipos. Pero llegó 2015 y los nipones se encontraron con que la fórmula híbrida era terriblemente compleja, y tuvieron un primer año prácticamente tirado a la basura. Un análisis periodístico nos sugirió que, en un circuito de bastante motor como Spa, el 60% del déficit era culpa de Honda y un 10% culpa de un set-up mal ajustado por este motivo… pero eso dejaba un 30% que no se podía adjudicar a dos campeones del mundo como Fernando Alonso y Jenson Button, por lo que forzosamente era cosa del chasis. Lo pusimos en cuarentena hasta que en 2016 Honda encontró algo de fiabilidad pero todavía una deprimente falta de potencia. Seguimos haciendo números y viendo que Alonso clasificaba en 10ª posición tanto en España como en Mónaco o en Canadá o en Silverstone o en Brasil… es decir, en pistas totalmente distintas con diferente importancia de la potencia pura. Y aunque no nos dimos cuenta en su día, podíamos ver que en México, con alerones casi planos, los MP4-31 clasificaron 11º y 13º; en Monza, todo rectas, fueron 13º y 15º; y en Suzuka, lleno de curvas rápidas, tuvieron una horrenda actuación (P15 y P17). Algo no nos cuadraba. Y algunos pilotos de fuera de la F1 ya empezaban a ver lo que pasaba. En 2017, con un nuevo paso atrás de Honda a nivel de fiabilidad, de nuevo tuvimos señalado al culpable. Pero los datos nos seguían sin convencer. Veíamos que el Hermanos Rodríguez ponía de relieve que el resto del tiempo McLaren corría con muchísima carga aerodinámica (o, al menos, con bastante drag), y que ese inmenso déficit en recta no todo era culpa del coche. Y por ende, que cuando Alonso proclamaba que McLaren tenía “el mejor coche en pista” o que en Bélgica “habríamos sido primero y segundo“, nos temíamos que no era verdad. 2018 nos iba a sacar de dudas: con el mismo motor Renault que llevan Red Bull y la propia casa matriz, todo lo que no fuera estar cerca de Milton Keynes sería un fracaso. Y tras 7 carreras, siendo el peor equipo motorizado por la Régie y cediendo más de un segundo con el RB14, la realidad es evidente: McLaren está fracasando.

Que el McLaren fuera más lento en rectas que coches con su mismo motor muestra un problema de drag del chasis. Que donde más tiempo perdía fuera en las curvas denota que el coche tiene todo tipo de defectos. (Fuente: marca.com)

Nos centramos en Canadá, un circuito que puso al descubierto las miserias de un MCL33, pero el análisis es aplicable a cualquier pista. Vayámonos simplemente a la velocidad punta: Fernando Alonso fue 16º y Stoffel Vandoorne 19º y último, a falta de Romain Grosjean. Las diferencias, eso sí, no eran monstruosas: apenas 6 km/h separaron a Fernando del más rápido, Charles Leclerc. Pero las comparativas más odiosas son las que se hacen con el peor Red Bull (14º), el peor Renault (7º) y, echando sal en la herida, el peor Honda (11º), que para colmo no montaba la evolución. Los sectores del Gilles Villeneuve premian un buen rendimiento en curva lenta en el primero, una buena velocidad punta en el tercero y una mezcla de ambas en el segundo. Buscando el tiempo del RB14, el RS18 y el MCL33 promedio, se tiene que McLaren cedía frente al Red Bull un 3,1%, un 2,9% y un 1,8% en los sectores 1, 2 y 3 respectivamente; con el Renault, un 0,9%, un 1,7% y un 1,1%. Y los dos análisis a realizar son profundamente dolorosos: 1) que perder más de un 1% (entre 3 y 5 décimas) en el tercer parcial llevando el mismo motor indica a las claras los problemas de velocidad punta que ofrece el chasis;¨2) que ese parcial es el menos problemático de los tres: Red Bull en el primero y Renault en el segundo ponen en evidencia que el MCL33 es igualmente flojísimo en curva. Y esta vez no hay donde esconderse. En las siete carreras de 2018, el coche más lento de los tres ha sido siempre el McLaren. Sólo la extrema habilidad de Alonso en la mayoría de domingos ha permitido al equipo sumar una irreal serie de puntos que les pone en la clasificación por delante de coches superiores como Haas. El español podría llevar un 7 de 7 en puntos de no ser por un fallo de fiabilidad en Mónaco cuando aspiraba a la 7ª posición y otro en Canadá cuando la 10ª plaza parecía suya, tras otra intensa batalla con el Sauber de Charles Leclerc (las cosas como son, un coche inferior). Esto pone de manifiesto que, como se vio en la pretemporada, el cambio de Honda a Renault tampoco ha sido la panacea a la hora de acabar las carreras:¨siguen fallando piezas que atañen a McLaren, como la caja de cambios. Por su parte, Stoffel Vandoorne tuvo “suerte” de que en 2017 se hablara más de su coche que de él, pues su rendimiento estuvo muy por debajo de lo esperado. En este 2018, ya sin la coartada del debut, y sin una Honda a la que culpar, está dejando muy malas señales. Pierde 7-0 en clasificación con Fernando y 4-0 en las carreras acabadas por ambos. Su velocidad está en entredicho, y con un tal Lando Norris empujando muy fuerte desde abajo, su futuro está en entredicho.

El problema para McLaren, por tanto, es múltiple. Uno de sus pilotos no está rindiendo al nivel, del otro hay una enorme rumorología alrededor de su futuro, su chasis se ha desvelado como uno de los peores (y por tanto es posible que lleven desde 2013 sin estar a la altura), el presupuesto recortado a 200 millones por la ausencia de la inyección de Honda les coloca más cerca del grupo de los privados que de la cabeza, y para colmo haber dejado escapar a los japoneses ahora parece hasta una mala idea. La excusa de la falta de adaptación del chasis al motor Renault hace aguas cuando se ve que Toro Rosso y Honda han encajado con bastantes menos problemas, como se desprende de la P4 de Gasly en Baréin o el desempeño alrededor del top-10 tanto en Mónaco como en Canadá. Si ahora Red Bull cambia a Honda en 2019 y comienza a ganar, sin duda Éric Boullier y compañía arquearán la ceja. La realidad es que la trayectoria de McLaren, como insinuó Jolyon Palmer hace unos días, tiene una pinta muy parecida a la que inició Williams en 2005 al perder el apoyo de BMW. No hay más que ver cómo ha acabado un equipo con un legado tan grande como el de Woking. Y sólo de imaginar que McLaren pueda hundirse de esa manera causa escalofríos.

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3 comments

  1. LFP · 3 Days Ago

    Mucho verso durante tiempo, de pilotos, técnicos, dirigentes, peleas dirigenciales internas, afuera Witmarsh,(se escribe asi?), afuera Ron Denis, afuera varios ingenieros, pilotos desmotivados por falta de rendimiento, son humanos al final, el pendex SV con su carrera terminada, en cualquier momento una patada y ¿dónde va a ir?, me hace acordar a esos equipos de futbol grande con camarillas internas, cada unos salvese si puede

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  2. LFP · 3 Days Ago

    Me olvide, afuera Honda con MUUUUUCHOS millones, pequeño detalle

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  3. casillademarcos · 3 Days Ago

    Y a eso habría que sumarle la incapacidad de Brown para conseguir un title sponsor, lo que el mismo marcó como la prioridad de su gestión hace casi dos años y medio. Si yo en mi trabajo, luego de 30 meses, no estoy ni cerca de lo que digo el primer día que es mi prioridad ya me hubieran despedido.

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