Interruptus

De nuevo tengo que escribir este artículo. Muchísimo antes de lo que hubiera querido. Con total improvisación. Pero sí, diezcilindros vuelve a detenerse. Esta vez, por supuesto, no tiene nada que ver con mi voluntad. La realidad es mucho más prosaica y todos la conocemos: el mundo se encuentra ante la peor crisis sanitaria del siglo. Sólo lugares aislados pueden escapar de esta realidad, y más tarde o más temprano todos los países han tenido que echar el telón. La Fórmula 1, orgullosa esa, creía que podía escapar. Pero la tozuda realidad quedó plasmada a partir del miércoles en Australia. La única opción era suspender el deporte hasta nuevo aviso (¿mayo? ¿Junio? ¿Más tarde? ¿Alguien lo sabe?). Y eso nos obliga, en diezcilindros, a echar también el telón hasta que el temporal amaine. Si esto hubiera pasado en plena temporada, hubiéramos aprovechado estas semanas para hacer artículos de análisis, recopilatorios, podría haber lugar al debate de cómo iba transcurriendo el año, etc. Pero ha pillado justo al final de la pretemporada. Llevamos dos meses y medio haciendo análisis. Resumiendo 2019 y preparando 2020. Y cuando iba todo a empezar… interruptus. ¿Qué vamos a hacer ahora? ¿Volver a repetir los mismos análisis? No tiene sentido. Por primera vez desde que diezcilindros comentzó en 2016, no tenemos de qué hablar. Por eso, no hablaremos de nada hasta que todo vuelva a la normalidad.

Sabemos que podríamos hablar de lo sucedido en esta semana en Australia. Pero ahora mismo no queremos. No tenemos toda la información para juzgar y, si escribiéramos con nuestro sentir, tal vez saldría un artículo visceral que sólo ayudaría a menoscabar la reputación de la competición que amamos. No sería positivo, no se aproximaría a lo que queremos en la web. Por tanto, nos lo evitaremos. Y, además, tampoco tenemos la motivación para intentar buscar otros temas. Detrás de estas líneas hay una persona que, como todos, nos encontramos en una situación afortunadamente nunca vivida. Aunque algunos ya me siguieron en el hilo de Twitter que improvisé a tal efecto, resido en la región más golpeada (Madrid) de uno de los países más golpeados en Europa (España) por el COVID-19. Para quien nos siga desde fuera del país, decirle que desde ayer nos encontramos en estado de alarma, restringiendo nuestros movimientos a lo esencial (comprar, bajar la basura, sacar dinero y poco más), y afortunadamente yo puedo trabajar desde casa a partir de mañana. Pero eso tampoco está asegurado, pues mi profesión no es ni mucho menos un servicio esencial en estos días, y me encuentro expuesto a que mi empleador decida prescindir de mí. Y como yo, millones de españoles. Hay que asumir que todos estos acontecimientos afectan psicológicamente y aunque estoy bien, obviamente estoy inquieto. Tampoco podría sentarme a escribir pulcros artículos sobre Fórmula 1. Por todo ello, conviene interrumpir el blog durante el tiempo que sea necesario. Ppuede incluso que vuelva antes de que comience el campeonato… aunque la incertidumbre alrededor de todo esto es tal que tampoco voy a asegurar nada. Por supuesto, hablamos de una enfermedad que se está cobrando vidas humanas. Yo soy joven y no tengo problemas de salud, por lo que afortunadamente soy de los grupos más seguros, pero no voy a dar nada por hecho, y ya tengo un caso cercano (no familiar, pero sí de afecto) con mala pinta. Y por supuesto, y esto va por toda la sociedad, durante estas semanas seguirán pasando el resto de cosas que pueden suceder. Habrá mujeres dando a luz, gente padeciendo cáncer, infartos, puede haber terremotos, huracanes, tsunamis… y en definitiva pueden seguir pasando todas esas cosas que pueden cambiar tu vida en un minuto. Tampoco quiero detenerme en lo que he experimentado, como persona y no como diezcilindros, esta semana observando el comportamiento humano. He experimentado una tremenda decepción al observar lo equivocada que tenemos la escala de valores y lo absurdo de nuestra actitud en estos casos, siendo culpables y causantes nosotros mismos de lo que pretendemos evitar. Os recomiendo echar un vistazo a conceptos de la teoría de juegos como el equilibrio de Nash, el óptimo de Pareto, el dilema del prisionero o incluso las profecías autocumplidas para descubrir cómo es posible que la falta de coordinación, el ir cada uno a su manera, ofrezca resultados tan terriblemente peores (incluso a nivel individual) a los que podríamos conseguir pensando en el bien común

¿Y qué va a ser de nosotros mientras tanto? Un servidor se encontraba revisionando la temporada 2015 para aprender y recordar la historia de nuestro deporte. Sin duda, os invito a que veáis carreras antiguas. Siempre viene bien rememorar el pasado para entenderlo. En ocasiones lo idealizamos, y cuando uno echa la vista atrás se da cuenta de que estamos mucho mejor de lo que creemos. También, por supuesto, ver otras carreras nos sirve para recordar lo que nos gusta de la Fórmula 1 y tal vez hemos perdido estos días. Si salimos todos adelante de esta y, de paso, durante estos meses conseguimos comprender mejor el deporte, algo habremos ganado. Os animo a ello. Puede que incluso en Twitter me anime proponiendo algún debate esporádico, si tengo la moral alta. Pero el blog, de momento, también entra en cuarentena.

Un diluvio, un reventón y un debut prodigioso

(Fuente foto de portada: formula1.com)

Para la mayoría de europeos, el continente base de la Fórmula 1, Australia es “el mundo al revés”. Y no sólo por el chiste de que viven bocabajo, sino porque allí es de día cuando aquí es de noche, allí es verano cuando aquí es invierno, y generalmente ha gozado de un lugar especial en el calendario del deporte: o era la última carrera, o era la primera. Antaño en Adelaida (clausurando el calendario), desde 1996 es Melbourne la ciudad que alberga el GP inaugural (salvo contadas excepciones) de cada temporada. El primer circuito tenía más espectáculo, pero el ambiente en el segundo es incluso superior. En todo caso, ambos tienen su encanto.

Read More

Vuelve Esteban

(Fuente foto de portada: motor.es)

Esas cosas incomprensibles que tiene el deporte. Esteban Ocon se quedó sin volante en 2019 después de dos años y medio de crecimiento sostenido y donde ya empezaba a poner en serios apuros a un Sergio Pérez que lidera el talento de la media parrilla, junto a Carlos Sainz y a un tal Daniel Ricciardo. El australiano será la nueva piedra de toque de un Ocon que vuelve a la Fórmula 1 con Renault, formando una pareja absolutamente explosiva. ¿Podrá recuperarlo por donde lo dejó?

Read More